Descubra cómo transitar del backup tradicional a la ciberresiliencia.
NEXT THINKING
CLAVES DE TECNOLOGÍA, INNOVACIÓN Y ESTRATEGIA PARA LÍDERES DE LATAM
Hola: En un cerrar de ojos empezó septiembre.
En la ficción, construir un refugio capaz de salvar a la humanidad parece una solución razonable frente a una catástrofe.
En la serie de televisión Silo durante años se levantan estructuras subterráneas destinadas a preservar la vida ante un escenario de destrucción. Pero aparece un problema que también resulta familiar para cualquier responsable de IT: ¿cómo probar de verdad un sistema diseñado para funcionar únicamente cuando todo lo demás ha fallado? Hacerlo puede ser costoso, complejo y hasta disruptivo.
Algo parecido ocurre con la ciberresiliencia. Las organizaciones invierten en backup, recuperación ante desastres y continuidad operativa; diseñan RTO, RPO y procedimientos de respuesta. Pero una cosa es tenerlos documentados y otra comprobar, bajo condiciones cercanas a una crisis real, que los datos están disponibles, que las aplicaciones pueden recuperarse y que el negocio seguirá operando.
El ransomware ha convertido esa diferencia en una cuestión crítica. Porque después del ataque ya no importa cuántas herramientas de seguridad compró la empresa ni cuántos respaldos asegura tener.
La pregunta es mucho más sencilla, y bastante más difícil de responder: ¿cuándo fue la última vez que comprobó que realmente puede recuperarse? De eso hablamos en esta edición de Next Thinking.
Contexto El panorama de amenazas en América Latina exige una evolución urgente. Un error recurrente en la región es asumir que disponer de copias de seguridad equivale a garantizar la continuidad del negocio. Como advirtió en entrevista el director general para México de Veeam, Fernando Zambrana, “tener un respaldo es una cosa; tener una estrategia de resiliencia es otro tema completamente distinto”. La clave radica en comprobar la capacidad de recuperación en entornos heterogéneos que integran infraestructura local, múltiples nubes, SaaS, contenedores y microservicios.
Datos objetivos El impacto del ransomware moderno radica en su capacidad de evasión técnica. Una de las tácticas más destructivas es el ransomware con cifrado intermitente para evadir sistemas EDR, un método que altera solo fragmentos de los archivos para operar bajo el radar de detección tradicional. A esta sofisticación se suma un problema operativo local: según un informe de Kaspersky sobre la brecha de ciberseguridad en México, 84% de las empresas en el país registra más ciberataques, pero la falta de experiencia interna frena la adopción y validación de herramientas avanzadas de protección.
¿Por qué es importante? Las interrupciones no planificadas paralizan la operación global del negocio, destruyen la reputación corporativa y generan cuantiosas pérdidas financieras por cada hora de inactividad. El riesgo mayor ante el ransomware moderno no es solo la suspensión de actividades, sino la corrupción silenciosa de la información: si no se ejecuta una verificación continua y real de los respaldos antes de una crisis, el proceso de restauración puede terminar reinyectando malware en los entornos de producción.
¿Qué significa realmente? Para los líderes de tecnología, esta transformación exige auditorías basadas en preguntas sobre su estrategia de recuperación. La ciberresiliencia va más allá del almacenamiento estático; requiere validar tiempos de restauración (RTO), puntos de recuperación (RPO) y garantizar la inmutabilidad de la información frente a manipulaciones maliciosas.
El trasfondo La adopción de ecosistemas multinube y modelos de GenAI incrementa la superficie de riesgo en el entorno IT. En este escenario, iniciativas de la industria orientadas hacia la ciberresiliencia y la confianza en AI buscan integrar automatización para validar que los respaldos permanezcan limpios de malware antes de ejecutarse.
Nuestra visión La prevención perfecta es una ilusión. Los comités ejecutivos deben asumir la brecha de seguridad como un evento inevitable y medir la madurez digital por la capacidad de recuperación. Antes, el enfoque principal estaba en las interrupciones físicas o adjudicables a causas de fuerza mayor, pero hace tiempo que hay que considerar también los ciberataques. La especialista en seguridad de la información y gobierno, Ana Laura Chalico, sugiere la estrategia 3-2-1 (tres respaldos, en dos medios diferentes y uno de ellos fuera de las instalaciones). Invertir en visibilidad, automatización y pruebas constantes sobre la infraestructura crítica definirá la supervivencia corporativa en la era de la AI.
ENCUESTA
¿Cuenta la infraestructura de su empresa con respaldos aislados e inmutables contra el ransomware?
*|SURVEY: Sí, en su totalidad|*
*|SURVEY: Solo en sistemas críticos|*
*|SURVEY: Está en planes de adopción|*
*|SURVEY: No está implementado|*
NEXT TIPS
aNÁLISIS
¿Cuándo fue la última vez que probó realmente su backup?
Cuatro maneras de probar los respaldos empresariales
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