El 2026 marca un punto de quiebre. La disrupción, la innovación y el riesgo avanzan a un ritmo inédito y empujan a los líderes tecnológicos a modernizar sus plataformas para sostener su operación en un esquema hiperconectado. Según Gartner, estas tendencias exceden el plano técnico: impactan sobre el negocio y exigen una respuesta del C-Level para resguardar el valor de la empresa y abrir nuevas vías de diferenciación.
La eficiencia operativa atraviesa una modificación profunda. La consultora estimó que, para 2030, el 80% de las organizaciones convertirá sus grandes equipos de ingeniería de software en células pequeñas (“tiny teams”) con apoyo de IA. Ese paso hacia un desarrollo AI-native permitirá que el 40% de los portafolios de software de las empresas tenga desarrollos a medida a través de estas plataformas. Así, las compañías reducirán cuellos de botella históricos y elevarán la productividad con sistemas multiagente (MAS), una tecnología que ya mostró un salto del 1.445% en el interés estratégico del sector.
La confianza y la soberanía ganan peso en la agenda del CIO. El informe indicó que el 75% de las empresas recurrirá a la “geopatriación” de sus cargas de trabajo hacia esquemas locales o soberanos para 2030, con el objetivo de reducir riesgos geopolíticos más altos. A la vez, la defensa digital dejará su lógica reactiva. Hacia el final de la década, el 50% del gasto en seguridad irá a soluciones predictivas capaces de neutralizar ataques antes de que ocurran. De ese modo, la ciberseguridad preventiva pasará a ser un requisito general para la continuidad del negocio.

