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Qué es el cultivo hidropónico

Este método está basado en plantar sin tierra. ¿Cómo es eso? Conocelo acá.

23 Ago 2022

Redacción Innovación Digital 360

hidroponia

La hidroponía se basa en hacer crecer plantas mediante soluciones minerales equilibradas y nutritivas disueltas en agua con elementos químicos, en lugar de un suelo con humus. Su origen data de milenios, pero se avanzó mucho en el campo recién en el siglo XX.

Ventajas

– Es más sustentable que la agricultura extensiva tradicional.

Aprovecha mejor el espacio, ya que las raíces reciben el alimento necesario directamente (sin requerir de crecer para hallar agua). Por eso, es ideal para urbes densamente pobladas.

– Permite el cultivo vertical ante la falta de espacio y suelo, que usa materiales porosos (o hasta biodegradables) para sostener las plantas. Estos sustratos son más livianos que la tierra, por lo que puede haber un buen desarrollo.

– Es más limpio porque, al no usar tierra, desprende menos partículas de arena (dañinas para ciertas personas en zonas urbanas).

– Ahorra hasta la mitad del agua con nutrientes porque reutiliza el líquido.

No utiliza herbicidas al no haber tierra, lo que hace al trabajo más ecológico y sencillo.

Desventajas

– El riego debe ser el que precisa cada planta y ser más persistente, lo que implica gastar dinero y energía en métodos para su automatización.

– Es más caro porque hay que instalar varios artefactos propios de la actividad.

– Las plantas frutales o de fruto subterráneo no pueden crecer en este entorno.

Tipos de cultivo hidropónico

Cultivo flotante: Las plantas quedan suspendidas en un líquido sobre el cual crecerán.

Cultivo por humedad: Se desarrolla en entornos muy húmedos, que posibilitan el aporte de nutrientes importantes mediante el rocío.

Cultivo en suspensión: Las plantas se ponen sobre láminas agujereadas con salida a las raíces, para estar en contacto directo con el agua y los nutrientes necesarios.

La hidroponía puede hacerse incluso en una casa particular. Hace falta luz solar adecuada (ni excesiva ni faltante), cuidarla de animales, y no tener cerca focos de contaminación. El sembrado puede ser directo (para cultivos que precisan de semillero) o por trasplante (donde se siembra en el semillero y luego, algo crecida, se lleva la planta a donde se seguirá desarrollando).

Asimismo, se necesitan semillas (preferentemente, de una sola especie, en principio), recipientes (para usar de macetas -de entre 20 y 30 centímetros-), sustratos (para suplir a la tierra, pueden usarse materiales biodegradables) y nutrientes (que se consiguen con soluciones mayores -fosfato, nitrato de calcio y nitrato de potasio- y menores – sulfatos, nitrato de magnesio, hierro y ácido bórico-).

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