Cómo funciona

Descubrí cómo el cifrado homomórfico puede hacer privada a la blockchain

El propósito de una blockchain es alcanzar un consenso sobre un estado común. Sin embargo, para mantenerse descentralizados, los validadores (o mineros) deben ponerse de acuerdo sobre lo que hicieron, lo que significa publicar los resultados de la computación. Debido a esto, todo en una blockchain es actualmente público: las transacciones, los datos en la cadena y las cuentas. Forbes te cuenta cómo se puede cambiar esto.

Publicado el 22 Ago 2023

cifrado homomórfico

Esta transparencia es un error que ha creado un entorno altamente adverso para los usuarios. Por ejemplo, los bots adelantan las transacciones de los usuarios, creando un impuesto oculto en cada una de estas. Además, los ciberdelincuentes roban fondos y contratos inteligentes, dirigiéndose selectivamente al más rico (hoy en día, en la blockchain cualquiera puede ver cuentas bancarias y demás datos privados). De hecho, la vigilancia masiva es común, con gobiernos y empresas que pueden ver abiertamente lo que todos están haciendo.

Poder mantener la privacidad en la blockchain no solo resolvería estos problemas; también permitiría una serie de nuevos casos de uso. Por ejemplo, subastas donde las ofertas sobre artículos se mantengan en privado hasta el final (se podría pujar por NFTs y arte sin preocuparse de que las personas sepan quién oferta y cuánto).

También se permitiría que los protocolos DeFi cumplan con las normativas sin dejar de ser completamente descentralizados y en la cadena. A su vez, proliferarían juegos como el póker, donde se necesita mantener las cosas ocultas hasta el final. O incluso podría haber votación confidencial de tokens, lo que resolvería el problema del soborno y el chantaje en las propuestas de gobernanza de DAO.

Cómo puede ayudar el cifrado homomórfico

El cifrado homomórfico completo (FHE) es una nueva técnica de cifrado que permite realizar cálculos en datos a ciegas, sin desencriptarlos. La forma en que funciona es sencilla: El usuario encripta sus datos y los envía al servidor que realiza el procesamiento. Luego, el servidor realiza el procesamiento a ciegas, sin tener acceso a la clave de desencriptación (el resultado que produce también está encriptado). Por último, el usuario recibe el resultado y lo desencripta.

Desde su punto de vista, nada cambió: enviaron datos y obtuvieron una respuesta. Pero ahora no solo estaba encriptado durante la transmisión como en HTTPS, sino también durante el procesamiento (incluso la computación podría ejecutarse públicamente sin afectar la privacidad del usuario, ya que estaría encriptada en todo momento). Concretamente, al mantener los datos encriptados en la cadena, hay blockchains descentralizadas y sin permisos donde todo está en la cadena y se puede auditar, pero sin ser visible.

Con el cifrado homomórfico, ya los bots no pueden saber qué contienen las transacciones. Los delincuentes tampoco sabrían a quién apuntar, ya que los saldos de las cuentas no serían visibles para nadie excepto para el usuario. Aquellos en la vanguardia de estos avances han estado verdaderamente empujando los límites de lo que es posible y haciéndolo más accesible para los desarrolladores de todo el mundo.

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Nicolás Della Vecchia

Periodista especializado en innovación, tecnología y negocios.

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