Análisis en profundidad

Sesgo de confirmación: Qué es y cómo se manifiesta

En promedio, una persona toma 35 mil decisiones diarias, pero solo el 1% de forma consciente. Para ahorrar energía, el cerebro suele optar automáticamente por opciones que confirmen los pensamientos e ideas ya establecidos. A eso se lo conoce como “Sesgo de confirmación” y tiene varias influencias y repercusiones en la vida cotidiana.

Publicado el 02 May 2023

Agustín Jamele

Redactor

sesgo de confirmación

Hace ya varias décadas que distintas disciplinas científicas, sobre todo aquellas relacionadas con la psicología y la neurociencia, estudian el sesgo de confirmación. Por su limitada capacidad para recibir y procesar información, el cerebro humano busca maneras de administrar los datos con el objetivo de gastar la menor cantidad de energía posible. Es por eso que tiende a seleccionar ciertas ideas o patrones que, una vez establecidos, resultan difíciles de modificar. 

Estos modos de operación cognitiva, que influyen de forma directa en las elecciones diarias que realiza una persona, han sido ampliamente abordados y utilizados por distintas industrias para su propio beneficio. Desde empresas relacionadas al marketing, hasta instituciones financieras, han realizado estudios y reportes sobre la base de estos razonamientos con el objetivo de entender cómo deduce el ser humano y cuáles son las maneras más efectivas de introducirse en ese proceso para obtener una ventaja comercial. 

En la actualidad, los sesgos de confirmación son muy populares entre quienes comunican un producto o una idea. Tanto, que hasta el psicólogo Daniel Kahneman, uno de los expertos más destacados a nivel global en este campo, ganó un Premio Nobel al aplicar este concepto a la economía. Es por este motivo que conocer cuáles son los sesgos de confirmación y cómo evitarlos puede ser de gran beneficio para un individuo antes de tomar una determinada decisión. 

Qué es el sesgo de confirmación 

El sesgo de confirmación es una tendencia del cerebro humano a reafirmar ideas, pensamientos o razonamientos ya establecidos. Esto ocurre en un amplio abanico de temas como puede ser la religión, la política, la economía e incluso el deporte. Además, provoca que la persona busque evidencias que apoyen lo preestablecido y, de esa manera, lo refuerza aún más. 

El sesgo de confirmación se incluye en una serie de sesgos cognitivos que fueron estudiados e introducidos científicamente por primera vez en 1960 por el psicólogo Peter C. Watson. Con base en varios experimentos que realizó, el experto llegó a la conclusión de que las personas buscan y seleccionan información que se adapte a hipótesis previas o pensamientos ya establecidos en ellas. Por lo tanto, a la hora de tomar una decisión no hay un procedimiento lógico, sino emocional y subconsciente.

Más tarde, en 1972, los psicólogos Kahneman y Tversky expandieron aún más este campo a partir de otros estudios que llevaron a cabo. Ambos son considerados los creadores de la Teoría de las Perspectivas. La misma destaca que los seres humanos toman decisiones que no tienen relación con la probabilidad o lo estadístico, sino con lo heurístico. Es decir, con base en procedimientos que intentan producir soluciones buenas o aproximadas a un problema de forma rápida, pero que carecen de garantías teóricas. 

Si bien esta forma de producir pensamientos tiene muchos sesgos desarrollados por ambos autores, el sesgo de confirmación es uno de los más populares y estudiados. “Nos concentramos demasiado en lo que conocemos e ignoramos lo que no conocemos, lo cual nos hace confiar demasiado en nuestras creencias”, explica Kahneman al respecto. Y agrega: “Nos cuesta admitir errores porque eso significa renunciar a la seguridad que esos supuestos simplificadores nos proporcionan. Podemos estar ciegos para lo evidente y ciegos, además, para nuestra ceguera”. 

Para desarrollar esto, el autor ha generado varios juegos a lo largo de su carrera con el objetivo de demostrar empíricamente esta situación. Uno de ellos consiste en presentar cuatro cartas a una persona. Una de ellas tiene la letra A, otra la B, otra el número 2 y la última el número 3. Una vez presentadas las cartas, se le indica al individuo que verifique si la frase “Cada carta con una vocal en un lado tiene un número par en el otro” es cierta dando vuelta la menor cantidad de cartas posible. 

El sujeto debe decir explícitamente qué carta va a levantar y cuál es el orden elegido. “Normalmente, el orden más común de elección de los jugadores suele ser: A, 2, 3, B. Elegir primero la carta ‘A’ es acertado, ya que si no tiene un número par al otro lado, el enunciado es falso. Sin embargo, levantar en segundo lugar la carta ‘2’ no sirve de nada. Si ‘2’ tiene una vocal al otro lado es consistente con la hipótesis, pero tenemos que seguir levantando cartas para ver si las demás convierten la frase en falsa. Por el contrario, si ‘2’ no tiene una vocal, no prueba que el enunciado sea falso o verdadero”, explica el autor. Y continúa: “Nada impide que un número par tenga una consonante”.

Por lo tanto, la opción más lógica es levantar el 3 primero para que pueda tener una vocal al otro lado y demostrar que el enunciado es erróneo. Lo mismo podría ocurrir con la letra B si es levantada antes del 2, ya que B podría tener una vocal en el dorso. Sin embargo, las personas continúan escogiendo A y 2 en primera instancia. Esto demuestra que el sesgo de confirmación provoca buscar opciones que generen conformidad con la evidencia que se presenta.  

Cómo se manifiesta el sesgo de confirmación en la toma de decisiones

En lo que respecta a la toma de decisiones diarias, el sesgo de confirmación se manifiesta priorizando y dando mayor relevancia a las hipótesis, prejuicios y expectativas previas que la persona ya trae consigo. Por lo tanto, la tendencia es inclinarse por seleccionar aquellas opciones que reafirmen los pensamientos y parezcan seguras. Aun cuando al aplicarse el razonamiento lógico todo indique que no lo sea. 

Algo importante para destacar es que el sesgo de confirmación se presenta en todas las personas sin importar su edad, clase social o nivel educativo. El cerebro humano ha evolucionado con el objetivo de mantener con vida al organismo y gastar la menor cantidad de energía al hacerlo. Por lo tanto, este procedimiento tiene que ver con una cuestión evolutiva de la especie y no con influencias del entorno o la sociedad. 

“El sesgo de confirmación es una forma de distorsión del juicio caracterizada por la búsqueda o interpretación de evidencia de forma parcial, apoyada en creencias preexistentes, expectativas previas o una hipótesis ya formulada”, destaca el psicólogo Raymond Nickerson. Y suma: “Dicha tendencia no se efectúa de manera deliberada, y por lo general, las personas no son conscientes cuando incurren en ella”.  

Cuáles son las principales fuentes de sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación tiene varias fuentes o causas que lo perpetúan en el pensamiento humano. La primera de ellas tiene que ver con el ahorro de energía. Según los estudios, una persona promedio toma alrededor de 35 mil decisiones al día. Sin embargo, solo el 1% de ellas son de forma consciente. Esto se debe a que cada razonamiento conlleva un gran gasto de energía y es imposible procesar y responder a cada estímulo a partir de razonamientos constantes. 

Para evitar esto, la mente toma “atajos” que generan un obrar automatizado antes situaciones ya aprendidas. El beneficio que representa esto es un ahorro de energía pero, al hacerlo, se cae en sesgos cognitivos que, en su mayoría, son erróneos. Uno de ellos es el sesgo de confirmación.

Otra fuente relacionada con este tema es la disonancia cognitiva. Por lo general, al contraponer dos pensamientos o ideas distintas se genera una tensión dentro de la persona. En algunos casos, elegir una de ellas puede ser sencillo, ya que se opone contundentemente al sistema de normas éticas del individuo. Pero, en la gran mayoría de los casos, hay “grises” que ponen a la persona en dilemas difíciles de resolver. Es natural y común que se intente evitar esto y, para lograrlo, se tiende a elegir lo que encaja de mejor manera con lo ya preestablecido.

Cómo podemos prevenir y reducir el sesgo de confirmación

Los científicos que han estudiado el sesgo de confirmación coinciden en que esta operación cognitiva es común a todas las personas. Por lo tanto, tomar decisiones con base en pensamientos e ideas ya establecidas es el procedimiento normal para todo individuo. Sin embargo, esto puede llevar a elecciones erróneas tomadas a partir de emociones y sentimientos que, en última instancia, pueden ser perjudiciales. Por ese motivo, existen ciertas maneras para dejar de lado este sesgo y así evitar caer en él. 

La primera recomendación para prevenir y reducir el sesgo de confirmación es no descartar automáticamente una opción que se presenta contraria a nuestros pensamientos. Si la persona detecta que esto ocurre, lo primero que debe hacer es tomarse el tiempo para analizar aquellos que se le presenta y ser consciente de que su mente le planteará objeciones de forma instantánea. De todas formas, si se sopesan los argumentos, el individuo puede descubrir que comete un error al evitar esa opción aparentemente contraria y, de esa manera, evitar el prejuicio cognitivo. 

Otro consejo para evitar caer en el sesgo de confirmación es exponerse de forma voluntaria a opiniones contrarias a la nuestra. Este proceso tiene como objetivo entrenar a la mente a largo plazo para no tener que esperar a una toma de decisión instantánea para reducir el sesgo. Formar un pensamiento crítico que tienda a evaluar pensamientos e ideas de todo tipo es una manera de entender, detectar y corregir pensamientos basados en el sesgo de confirmación y, como todo ejercicio, si se practica a diario es más sencillo de implementar en la vida cotidiana. 

Finalmente, un consejo que suelen dar los expertos es separar la parte emocional a la hora de tomar una decisión. Dejarse guiar por las emociones es, en gran cantidad de ocasiones, una forma de reforzar los pensamientos ya establecidos. Por ese motivo, es recomendable que antes de tomar una decisión se analice con tiempo las opciones y, siempre que sea posible, en un estado de emocionalidad reducido. 

Cómo se relaciona la emoción con el sesgo de confirmación

Si bien se considera al ser humano como un animal racional, en general las personas se inclinan por tomar decisiones con base en sus emociones, que juegan un rol fundamental en el sesgo de confirmación, en el que el individuo no selecciona una opción con base en argumentos críticos sino en relación con sus sentimientos y pensamientos ya establecidos. 

A la hora de reforzar una confirmación, las emociones cumplen un rol preponderante y el efecto del sesgo de confirmación es mucho mayor cuando aparecen. Un ejemplo de esto es el miedo. El miedo es una de las emociones más potentes y los individuos suelen experimentarlo al tomar decisiones que evalúan como arriesgadas para su vida. Esto genera que se reafirmen aquellos pensamientos considerados como “seguros” y cambiarlos resulta cada vez más difícil. 

Algo similar ocurre con la alegría, la ira, la tristeza y la sorpresa. Cada vez que una elección involucra a una o varias de estas emociones, la tendencia a seleccionar aquellas que coinciden con las ideas preestablecidas aumenta considerablemente. El escritor y divulgador científico Michael Shermer destaca que la primera reacción frente a un estímulo externo es emocional y posteriormente se realiza un análisis racional. Por lo tanto, primero ocurren las emociones y luego las argumentaciones. 

De qué manera nuestras expectativas influyen en el sesgo de confirmación

Al ser un efecto que ocurre durante el proceso de selección de información, el sesgo de confirmación está altamente influido por las expectativas de la persona. Esto ocurre porque en la mayoría de las situaciones los individuos tienden a elegir aquellos datos que coincidan con sus pensamientos e ideas ya establecidos sin importar la credibilidad de los mismos. 

En psicología, se define a las expectativas como las creencias personales sobre determinados hechos que pueden o no suceder. Esas anticipaciones están basadas en hechos objetivos y subjetivos y, sobre todo, en experiencias, deseos y emociones. Por lo tanto, tienen una fuerte carga de ilusión y pretensión e influyen directamente sobre el sesgo de confirmación, ya que si una determinada información se amolda a las expectativas de un sujeto, será más fácil que la tome por cierta. 

A qué problemas puede llevar una fuerte predisposición a aceptar evidencia que confirme ideas preconcebidas

A lo largo de las últimas décadas, los especialistas en el tema han identificado varios problemas causados por el sesgo de confirmación. El primero tiene relación directa con la salud física, ya que, durante siglos, y hasta hoy, se establecen tratamientos médicos que son ineficaces porque se basan en asimilaciones sesgadas de los profesionales y no en evidencia empírica obtenida de manera científica. 

En esa línea, el psicólogo Raymond Nickerson estudió cómo afecta el sesgo de confirmación en ámbitos políticos y judiciales. Un ejemplo de esto son los juicios por jurado donde personas de la sociedad son las que definen la culpabilidad de un individuo en un determinado hecho. El experto llegó a la conclusión de que los razonamientos subconscientes tienden a favorecer conclusiones que no siempre están ligadas a los hechos fácticos. 

Otro campo donde se ha abordado el sesgo de confirmación es el de las finanzas. En muchas ocasiones se ignoran datos y se confía por demás en experiencias anteriores que no coinciden con lo que ocurre en la actualidad. Esto es peligroso ya que genera una toma de decisiones basada en hechos preestablecidos que pueden llevar a perder grandes sumas de dinero.  

Existen varios espacios sociales donde se ha estudiado el sesgo de confirmación. Algunos de ellos son el marketing, la autopercepción e, incluso, las situaciones paranormales. Esta forma de procesar información está presente en todas las personas y en todo momento del día. Por lo tanto, no hay ámbito que no se pueda ver afectado por la misma.  

Herramientas para ayudar a detectar y evitar el sesgo de confirmación

A la hora de evitar caer en un sesgo de confirmación no hay herramientas concretas que se hayan desarrollado. Los expertos destacan que el mejor camino para lograrlo es ejercitar el pensamiento crítico para evaluar la información disponible con base en argumentos concretos y no a emociones o ideas preestablecidas. 

Esto es imposible de aplicar a las miles de selecciones que se toman a diario, ya que implicaría un gasto energético que el cerebro no está capacitado para realizar. De todas formas, si el sujeto es capaz de detectar algunas decenas de decisiones con mayor grado de influencia en su vida, puede generar espacios de evaluación crítica para ellas y así evitar o reducir el sesgo de confirmación. 

Una herramienta psicológica para lograr este objetivo es fomentar aquella atención que es consciente de sí misma. Esto requiere tiempo y espacios de tranquilidad, ya que el apuro y el estrés obligan a tomar decisiones rápidamente y sin evaluación previa. Por lo tanto, es aconsejable generar espacios durante el día en donde se pueda evaluar, reflexionar, analizar y criticar un pensamiento propio para ejercitar esta forma de abordaje y que sea más fácil de implementar en momentos importantes de elección. 

Otra herramienta aconsejada por los expertos es exponerse a pensamientos contrarios al propio. Ya sea leyendo a autores que no coinciden con las ideas de las personas o escuchando a individuos con otros valores, puede haber beneficios a la hora de evitar el sesgo de confirmación. Al exponerse a un pensamiento que contradice lo preestablecido, la reacción instantánea lleva a descartar, ignorarlo o contradecirlo de inmediato. Sin embargo, si la persona logra preguntarse si puede haber algo de realidad en eso que parece opuesto, si puede analizarlo e interpretarlo, quizás logre encontrar argumentos convincentes y, de esa manera, ejercitar un procedimiento crítico que contradiga el sesgo de confirmación. 

En qué medida una forma errónea o incompleta de interpretar información puede contribuir al sesgo de confirmación

Cuando se habla de sesgos cognitivos se hace referencia a formas erróneas o incompletas de interpretar una información disponible. Cuando ocurre esto, una persona le da demasiada importancia o muy poca a determinados datos que coinciden o no con sus pensamientos e ideas preestablecidas. Por lo tanto, este accionar contribuye directamente en el sesgo de confirmación. 

Es importante comprender que esta forma de operar es común a todos los individuos. Los sesgos cognitivos están presentes en todo momento y surgen por una necesidad del cerebro de ahorrar energía a la hora de tomar decisiones de forma rápida. Sin embargo, al no realizar un proceso de análisis de los datos, es probable que  se elijan opciones erróneas que se basan en experiencias previas y no en argumentos racionales que permitan llegar a una mejor conclusión. 

Cómo podemos evaluar la validez de nuestros pensamientos para identificar el riesgo potencial del sesgo de confirmación

Metacognición

La forma más eficaz para evaluar la validez de un pensamiento y así reducir el sesgo de confirmación es someterse a reflexiones críticas de la situación que se enfrenta. A este proceso se lo denomina metacognición y consiste en analizar aquello en lo que se está pensando. Si bien es una tarea compleja que requiere de un alto nivel de abstracción y de un elevado gasto de energía, puede entrenarse y así lograr tomar decisiones con base en información racional y no emocional. 

Al abordar esta temática, los especialistas han descrito una serie de tipos de metacognición que pueden ser beneficios para evitar los sesgos de confirmación. Cada uno de ellos puede ayudar al individuo a organizar y optimizar su pensamiento, y, de esa manera, dejar atrás las decisiones sustentadas por el reforzamiento de lo ya establecido. 

Metacognición del Pensamiento

Si bien existen varios tipos de metacognición, uno de los más relevantes es la Metacognición del Pensamiento. El mismo se refiere a la conciencia y el conocimiento que un ser humano tiene de su propio pensamiento. Es decir, la capacidad de reflexionar sobre qué y cómo se piensa. Al hacerlo de forma crítica es posible encontrar cuáles son los sesgos de confirmación que dominan al pensamiento y así dejarlos de lado. 

Algo similar ocurre con la memoria, la atención y la comprensión. Todas estas capacidades pueden ser sometidas a la reflexión crítica para analizar cómo operan. En ese proceso, la metacognición como procedimiento puede ser tedioso y cansador y es imposible aplicarlo a todas las decisiones que se toman. De hacerlo, una persona gastaría mucha energía y no podría usarla en otros aspectos de su vida. Sin embargo, es recomendable ejercitar este proceso en determinados momentos de suma importancia. Es decir, verificar, planear, seleccionar, inferir, autointerrogar e interpretar antes de tomar una decisión que influye fuertemente en la economía, la vida social y personal de un sujeto. 

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