Análisis en profundidad

¿Qué es la hiperconvergencia, cómo funciona y qué ventajas tiene?

Hubo un tiempo en que la integración era una realidad. Hoy la nueva palabra de moda es hiperconvergencia. La evolución tecnológica cambia las terminologías y los enfoques, pero el problema sigue siendo una cuestión cultural. ¿La razón? Que la estrategia de los complementos ha quedado obsoleta.

08 Dic 2021

Laura Zanotti

hiperconvergencia

¿Qué es la hiperconvergencia? La hiperconvergencia es un enfoque que proporciona un entorno virtualizado completo llave en mano, sin requerir ningún conocimiento técnico ni esfuerzo de configuración por parte del usuario. La infraestructura de TI se centra en una arquitectura de software en la que convergen recursos de computación, almacenamiento, redes y virtualización. Todo está disponible en un sistema de hardware apoyado, en el caso que nos ocupa, por un proveedor. En la práctica, se trata de una nueva generación de TI como servicio.

Agilidad, eficiencia y ahorro de costos: estas son las 3 principales ventajas que indican, en pocas palabras, el valor y la importancia de la hiperconvergencia.

Por qué hablamos de hiperconvergencia y cómo se extiende

Ayer, el tema de los directores de informática tenía una palabra mágica: integración. Hoy en día, esta palabra se ha mantenido en las agendas de los CIO, pero paralelamente se ha añadido otra: hiperconvergencia. Para comprender su valor y su significado real con respecto a la gobernanza, es necesario pensar primero en términos de perspectiva. En comparación con el pasado, el horizonte tecnológico ha cambiado profundamente. La evolución del software, la mejora de las tecnologías de red y la arquitectura orientada a servicios (SOA) han despejado el camino a la virtualización como enfoque de calidad para la gestión de los procesos.

Para los profesionales de las TIC, el hábito de pensar en términos de adición, es decir, de añadir progresivamente nuevos componentes tecnológicos a los ya existentes, no ha cambiado. Esto dificulta la adopción de las nuevas visiones necesarias para el salto cuántico que exige una digitalización cada vez más multicanal y decididamente líquida, en la que las aplicaciones, los datos y las infraestructuras ya no pueden consolidarse, sino que deben equilibrarse entre distintas fórmulas de servicio, internas y externalizadas, en las instalaciones o en la nube. Es la propia naturaleza de la tecnología la que se ha vuelto absolutamente dinámica y cambiante, lo que exige nuevas ecuaciones para calcular el retorno de la inversión.

Los analistas coinciden en que el interés de las empresas por las infraestructuras hiperconvergentes es cada vez mayor: según MarketsAndMarkets, el mercado mundial de soluciones de infraestructuras hiperconvergentes (HCI) aumentará año tras año, pasando de 4.100 millones de dólares en 2018 a 17.100 millones en 2023, una Tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 32,9%.

Cómo funciona la hiperconvergencia

En el corazón de la hiperconvergencia hay una nueva inteligencia de software. Gracias a esta clave de desarrollo, los servidores, el almacenamiento y el software de virtualización convergen en un único objeto, llamado appliance, gobernado por un único programa que actúa como controlador de gestión. Lo ideal es que el modelo colapse todo un centro de datos en un nodo que se gestiona a través de una interfaz de usuario que no sólo es más sencilla e intuitiva, sino que también puede subcontratarse a un proveedor y gestionarse en la nube. La flexibilidad y escalabilidad de la infraestructura hiperconvergente se basa en la adición de uno o más nodos al sistema base según sea necesario.

IaaS, la infraestructura llave en mano

En un enfoque convergente, el modelo “llave en mano” es el siguiente: un proveedor suministra un conjunto preconfigurado de hardware y software en un único chasis para minimizar los problemas de compatibilidad entre los distintos componentes y agilizar la gestión de toda la infraestructura. No se trata de convergencia, sino de hiperconvergencia, porque la diferencia es que esta última añade un mayor nivel de integración y una relativa simplificación de uso que los componentes implicados. De hecho, los sistemas hiperconvergentes suelen integrar todo lo que necesita una sala de servidores o un centro de datos: hardware, software, almacenamiento, deduplicación, compresión y posiblemente replicación geográfica. Todo en un único dispositivo, gestionado con un único software, a través de un único cuadro de mandos centralizado. Por eso hablamos de centros de datos definidos por software.

En definitiva, se ha pasado de la posesión de una tecnología al uso del servicio, a través de acuerdos de nivel de servicio (SLA) adaptados a cada tipo de necesidad. La potencia, la inteligencia, la memoria, el espacio y la energía se convierten en funciones variables, gestionadas por un único sistema de control. La tarea de los ejecutivos es razonar sobre el tipo de contratos y los proveedores más competentes, equilibrando los recursos y la economía según los horizontes de planificación a corto, medio y largo plazo.

La TI como servicio, para gobernar el futuro de las empresas

Una arquitectura de TI definida por software, ágil y dinámica, es esencial para mantenerse al día con las nuevas tendencias. Un ejemplo es la movilidad: las nuevas aplicaciones en smartphones y tabletas requieren enormes recursos: los usuarios descargan software a la carta de las tiendas online, quieren navegar sin problemas y quieren aplicaciones fluidas y eficaces para gestionar datos, imágenes, música y vídeos. Estamos hablando de miles de millones de usuarios y de millones de aplicaciones.

Además, con la movilidad, los espacios de trabajo físicos tradicionales (oficinas, mesas) se convierten en espacios de trabajo virtuales en los que los usuarios deben seguir encontrando sus archivos y su entorno familiar de aplicaciones y herramientas de productividad. Desde estos diferentes puntos de vista, es evidente el impacto y el estrés de procesamiento que todo este tráfico puede provocar en la infraestructura informática.

Ante la necesidad de modernizar la infraestructura, los directores de informática también deben modernizar el parque de aplicaciones -otra fuente de negocio- retirando las aplicaciones heredadas y los sistemas informáticos aislados o difíciles de mantener siempre que sea posible. De nuevo, el modelo definido por la nube y el software viene al rescate, por su capacidad de homogeneizar, estandarizar y consolidar la administración de las aplicaciones.

Y la hiperconvergencia ayuda a dirigir la orquesta tecnológica, reduciendo la complejidad.

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