Análisis en profundidad

En qué consiste la relocalización como fenómeno económico

A pesar de todo el mal que causó, la pandemia presentó una oportunidad única para el “reshoring” (relocalización) de empresas. Qué significa esto y cuáles son las ventajas que pueden suponer para las economías de los distintos países de América Latina.

31 Ago 2022

Redacción InnovaciónDigital360

Relocalización

La relocalización es lo contrario de la deslocalización y es un fenómeno económico que consiste en el “regreso a casa” de las empresas que anteriormente se habían deslocalizado a otros países.

También es un término que se utiliza para mencionar a aquellas compañías internacionales que buscan relocalizar su actividad en otro lado. Por ejemplo, empresas del exterior que hayan decidido trasladar su actividad a un país que no es el de su origen.

Para el Banco de Desarrollo Internacional, Latinoamérica debe apostar por la relocalización de empresas y la integración económica, en un contexto donde la pandemia generó efectos realmente graves a nivel económico, alterando, al igual que en países de Europa y en los Estados Unidos, las cadenas de suministros, la llegada de insumos y materias primas.

Actualmente, tal como describe la agencia EFE, Latinoamérica y el Caribe tienen una baja participación en las cadenas globales de valor (producción y suministros en distintas localizaciones geográficas), tanto porcentualmente como en las distintas etapas; que en el caso de esta región está mayormente concentrada en la exportación de materias primas o derivados.

Relocalización en América Latina

Mauricio Claver-Carone, presidente del BID, dijo: «América Latina y el Caribe debe hacer un esfuerzo para lograr una mayor integración regional que, a su vez, le permita insertarse de manera más eficiente al mundo». En esa misma línea, aseguró que desde su lugar apoyarán a los gobiernos de la región para que aprovechen la relocalización de empresas de Asia, lo cual impulsará las economías y movilizará el capital privado crítico para la cofinanciación y la inversión.

“Estamos priorizando la acción y esperamos profundizar nuestra participación para utilizar de manera plena el amplio conjunto de herramientas de nearshoring, que hemos desarrollado para ayudar a los países y las empresas a aprovechar la regionalización de las cadenas de suministro”, comentó luego.

Por su parte, el especialista uruguayo Juan Opertti dijo a Tradenews que la región está en un gran momento para capitalizar la relocalización de compañías internacionales. 

“Las empresas han tenido su experiencia en Asia, que ha sido proveedor durante muchos años. Ahora, en medio del fenómeno de la relocalización, América latina se posiciona bien, es una zona de paz, tiene capacidades y talentos como para ser un nodo elegible”, afirmó. 

“Lo que se está dando y se acelerará en el segundo semestre de este año es el interés de empresas internacionales para localizar inventarios y acercarlos a una distribución regional. Además, nos sugieren que empecemos a preparar nuestras instalaciones porque van a establecer algunos productos bajo ciertas normas para distribuir en la región. Nos preguntan por los tratados de libre comercio que tiene el país para acceder en un futuro próximo a un nuevo mercado”, añadió.

Las empresas de EE.UU. buscan reubicarse

El 50% de las empresas estadounidenses está reubicando alguna parte de su operación. Esto, por ejemplo, para México, significa una gran oportunidad. Y de hecho, puede sacar una cierta ventaja respecto a otros países de la región: primero, porque comparte los mismos usos horarios y, después, porque geográficamente es que más cerca está de EE.UU. 

La relocalización es lo contrario de la deslocalización y es un fenómeno económico que consiste en el “regreso a casa” de las empresas que anteriormente se habían deslocalizado a otros países.

También es un término que se utiliza para mencionar a aquellas internacionales que buscan relocalizar su actividad en otro lado. Por ejemplo, empresas del exterior que hayan decidido trasladar su actividad a un país que no es el de su origen y que, por algún motivo, estén nuevamente en búsqueda de otros mercados para asentarse.

El caso de Italia en Europa

Hasta la llegada de la pandemia del Covid-19, el “contraéxodo” le interesaba, al menos para la economía italiana, principalmente a las empresas de calidad que necesitaban potenciar la marca Made in Italy y posicionar sus productos en la gama alta. Para todas las demás compañías implicadas en el fenómeno, el “regreso a casa” fue dado por los factores económicos del mundo.

Entre ellas, las fluctuaciones del costo del petróleo, la lentitud del transporte por barco, incompatible con la velocidad del mercado, la necesidad constante de piezas de recambio y, por último, el hecho de que inevitablemente, incluso en Asia y Europa del Este, los salarios empezaron a subir y con ellos el costo de la mano de obra.

Hasta principios de la década de 2020, el fenómeno de la deslocalización parecía estar en marcha, pero no era impresionante. Italia era (quizás debido al peso y al prestigio de la marca «Made in Italy») el país de Europa que más empresas había traído de vuelta. La gran mayoría de las empresas italianas habían regresado de Asia y Europa del Este.

Con el coronavirus, ha surgido con fuerza la necesidad de replantear las estrategias de relocalización. En la primera mitad de la década de 2020, muchas empresas se vieron obligadas a poner en marcha planes de recuperación para suplir la escasez de materiales de las fábricas situadas en zonas que se habían visto afectadas por la propagación de la pandemia antes que Italia. 

Esto creó la necesidad de rehacer las cadenas de suministro locales. En general, han surgido los riesgos de una reducción drástica del comercio internacional: según el Banco Mundial, en 2020 hubo una reducción del comercio internacional de 10 puntos porcentuales en un escenario optimista y de 30 puntos porcentuales en el escenario más pesimista. 

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Redacción InnovaciónDigital360

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