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Pizarras interactivas: qué son y qué tecnología utilizan

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La tecnología alcanzó el campo de la educación. Conocé las pizarras interactivas, una invención que moderniza la forma de dar clases.

Publicado el 09 Mar 2023

Pizarras interactivas.

Las pizarras digitales interactivas o también conocidas como PDI son una innovación que consta de un sistema tecnológico mediante el cual se puede ver el contenido de un ordenador proyectado en una pared a través de un video proyector.

Lo que destaca a la pizarra interactiva es la posibilidad de interactuar con el contenido que se observa en la proyección, ya sea a través de un puntero o con los propios dedos de las manos en caso de que sea táctil.

Es una herramienta ideal para la educación y para el desarrollo de tareas en grupo, ya que facilita la visualización del contenido a un número más amplio de personas que un ordenador. 

Qué son las pizarras interactivas: ¿cómo nacieron?

La pizarra tradicional, tal como la conocemos utilizada con tiza o un marcador, ha sido una gran invención en el momento en el que comenzó a utilizarse. Pues como ya marcamos, permite que todos los que atiendan una clase puedan observar lo que se escribe en ellas.

Es posible afirmar que la invención de la pizarra tradicional cambió la manera de educar e incrementó las posibilidades dentro del aula. 

Los primeros pizarrones eran de tiza y su color era negro, pero con el tiempo el color verde lo reemplazó porque se descubrió que ayudaba a mantener la atención.

Más adelante aparecieron las primeras pizarras escritas con fibrón. El auge de estas se debió al descubrimiento de que la tiza era perjudicial para la salud. Lo cierto es que si bien la clásica pizarra verde de tiza aún sigue vigente en muchas aulas, ha sido mayormente reemplazada por las blancas de fibrón. 

Pero fue en 1986 cuando apareció una invención que revolucionaría para siempre la historia de las pizarras. En dicho año David Martin fundó la compañía Smart con una idea futurista e innovadora que consistía en pizarras interactivas.

Así fue como nació la primera pizarra interactiva digital Smart Board. Se trató de la primera que permitía controlar de forma táctil determinadas aplicaciones y los programas de Microsoft Windows. 

A partir de allí, la tecnología interactiva llegó a las salas de reuniones, a las aulas y a las conferencias. Lógicamente, le llevó un tiempo al mercado familiarizarse con esta nueva tecnología, por lo que su auge se dio recién en la primera década del siglo XXI.

PDI Y PDIP

La pizarra digital interactiva (PDI) es muy útil a la hora de hacer una presentación o dar una clase en un aula. Lo cierto es que si se sabe utilizar de forma apropiada son muchas las facilidades que provee.

Es necesario también conocer acerca de la Pizarra Digital interactiva portátil (PDiP) la cual tiene un tamaño menor a la PDI, pero consta de la particularidad de poder ser transportada. 

Al igual que la pizarra digital interactiva, la portátil cuenta con un lápiz electrónico con el cual se pueden hacer anotaciones a mano y también controlar la computadora a la que esté conectada la pizarra.

En esencia, se trata de artefactos muy similares que cumplen la misma función y que cuentan con los mismos dispositivos para su correcto funcionamiento.

Sin embargo, guardan algunas diferencias, como por ejemplo el hecho de que la pizarra portátil no necesita cables para controlar la computadora, sino que la conexión se concreta por radiofrecuencia.

Esto último proporciona muchas ventajas, como la posibilidad de dar la clase o una presentación desde cualquier parte del aula o salón donde se esté. 

Pero, lo cierto es que es posible aprovechar al máximo las utilidades tanto de la pizarra digital interactiva (PDi) como las de la pizarra digital interactiva portátil (PDiP) si estas dos se integran.

Esto es porque son un gran complemento, ya que mientras que el profesor puede dar la clase desde la PDi, el resto de los alumnos puede intervenir y escribir en la computadora desde la PDiP sin tener que levantarse de sus asientos.

Además, con la pizarra digital portátil es posible que el profesor pueda dar clases a distancia o que un alumno participe desde su casa. Tengamos en cuenta que los ejercicios interactivos pueden ser preparados con antelación para luego ser ejecutados en la clase.

Pues entonces sabemos la gran utilidad que tiene la pizarra digital interactiva por sí sola y los beneficios que supone realizar una clase o presentación con la integración a una portátil.

Este tipo de pizarras permite generar clases más dinámicas para lograr que los alumnos puedan retener mejor los contenidos y aprender de una forma más entretenida. 

Por otro lado, su uso no conlleva ninguna complicación debido a que no es necesario ser un experto en informática para manejar la pizarra digital interactiva. Cualquier profesor, a través del lápiz o del puntero, según corresponda, puede dibujar o escribir lo que desea como en un pizarrón común. 

Tipos de PDI

Hemos hablado ya de la función que cumple una pizarra digital interactiva y de cómo se la puede integrar a una portátil para el completo desarrollo de sus utilidades. Ahora bien, existen distintos tipos de pizarras digitales que analizaremos a continuación. 

En primer lugar, describiremos a la pizarra electromagnética o también conocida como pizarra digital activa. El elemento clave en este tipo de pizarras es el lápiz electrónico, que puede realizar todas las funciones de un mouse.

Estas pizarras interactivas utilizan una tecnología de digitalización electromagnética, la cual provee variadas ventajas. Entre ellas, permite que las anotaciones sean de alta calidad, proporciona una alta resolución y consta de una gran velocidad de transmisión. 

Existen varios modelos de pizarras interactivas en el mercado, como las de la empresa Promethean o Interwrite. 

El tablero de melamina compuesto por una rejilla de metal de cobre que poseen las pizarras electromagnéticas facilita la detección del sistema del lugar en el que se esté apuntando con el puntero láser. 

Se trata de pizarras muy robustas cuyos lápices aportan una gran precisión y no necesitan de un cuidado muy elaborado. 

Sin embargo, existe una complicación y es que los lápices funcionan con pilas recargables por lo que hay que mantenerlos cargados diariamente para que estén disponibles para los docentes porque si se agotan las pilas no será posible utilizar la pizarra interactiva.

En segundo lugar, tenemos a la pizarra táctil o de membrana cuya tecnología fue utilizada en las primeras pizarras interactivas Smart Board.

El panel de este tipo de pizarras está constituido por dos capas, una exterior que se deforma con el tacto y otra interior. La presión ejercida sobre la capa exterior provoca el contacto con la capa interior, permitiendo localizar el punto de la pizarra en cuestión. 

De esta manera, su superficie percibe la presión de cualquier objeto que tome contacto con la pizarra. Es por eso que podemos utilizar nuestras manos o un simple fibrón para su correcto funcionamiento. 

Si bien no cuenta con la misma precisión que sí tienen las pizarras electromagnéticas, es más sencilla de utilizar porque no requiere del uso de un lápiz electrónico. 

Por último, debemos describir a las pizarras interactivas de ultrasonidos. Se trata de los modelos más económicos que podemos encontrar. En ellas es posible escribir con un lápiz electrónico especializado o con un marcador estándar. 

Funciona enviando una señal ultrasónica y otra de tipo infrarroja una vez que el marcador o lápiz toma contacto con la pizarra. 

La tecnología ultrasónica permite que la superficie de la pizarra pueda ser de cualquier material siempre y cuando sea blanca para una óptima proyección. 

Interacción analógica y digital 

Tanto la interacción analógica como la digital son importantes a la hora de comunicarse, sobre todo en un ámbito empresarial o académico.

Por su parte, la comunicación digital es esencial y fue profundizada en mayor medida con la pandemia. Además, es una realidad que en el último tiempo, dentro de las aulas, se produjo un reemplazo de las tecnologías analógicas por las digitales.

De hecho, el propio reemplazo de las pizarras de tiza por las pizarras interactivas constituye una adaptación en la forma de educar que busca mantener el compromiso y la formación de los estudiantes.

Sin embargo, la comunicación a través de un dispositivo electrónico todavía presenta algunas limitaciones. 

Si bien es cierto que en el caso de las pizarras interactivas portátiles el alumno puede trabajar en clase aún desde su casa, hay actividades que simplemente funcionan mejor en el aula con un contacto cara a cara.

Esto se puede ver en mayor medida en las actividades grupales, pues la comunicación será más eficaz si se refuerza con signos no verbales. Pero además, el contacto directo permite que la interacción y el acceso a la otra persona sea inmediato.

Esto último es importante para la velocidad y el éxito de la comunicación en las actividades porque se podrá resolver de forma mucho más efectiva cualquier inconveniente que pueda surgir en la tarea o asignación de que se trate.

Tecnología que utilizan

Cuando hablamos de pizarras digitales interactivas sabemos que es necesario complementarlas con una computadora, un video proyector y un cable usb para la conexión.

Sin embargo, también determinadas pizarras interactivas pueden conectarse sin cables mediante bluetooth o a través de tecnologías de identificación por radiofrecuencia. 

Por otro lado, el funcionamiento puede variar dependiendo del tipo de pizarra del cual se trate. 

Tal como hemos explicado, algunos modelos funcionan con tecnología de ultrasonido o infrarroja y pueden ser utilizados con un lápiz electrónico o marcador, mientras que otras son sensibles al tacto y ser utilizadas con las manos.

También existen algunas pizarras interactivas que utilizan tecnología digital electromagnética, que permite obtener una alta resolución y una gran calidad de anotación.

Equipos que necesitas, soportes

Hasta ahora hemos visto a grandes rasgos cómo funcionan las pizarras digitales interactivas y cuáles son las características de sus diferentes tipos. Es momento ahora de describir qué equipos y soportes se necesitan, además de la pizarra interactiva propiamente dicha.

Pues, de base necesitamos una computadora y un video proyector que pueda transmitir la imagen en la pizarra. Recordemos que quien utilice la pizarra no solo puede hacer anotaciones sobre ella, sino que también puede controlar directamente la computadora. 

Una de las principales ventajas de la pizarra interactiva es que se puede guardar lo que se escribe sobre la superficie o incluso imprimirlo. Por lo cual, una impresora que esté asociada a la pizarra sería de gran utilidad para imprimir lo que se ha trabajado.

Algunas pizarras interactivas contienen un pedestal con ruedas como soporte móvil para poder ser transportada a diferentes lugares. Por otro lado, dependiendo de la pizarra de que se trate, se puede necesitar un mando a distancia, un lápiz o puntero electrónico, o un marcador ordinario. 

En el mismo sentido, algunas compañías ofrecen accesorios de hardware como tablets, desde las cuales se puede manejar la pizarra o sistemas de respuesta personal con los que los estudiantes pueden responder encuestas o realizar votaciones.

Pero sin duda, aquello que no puede faltar para el funcionamiento de las pizarras digitales interactivas es el software. Se trata de un programa especializado que permite controlar las aplicaciones de la computadora desde la pizarra.

Algunos de los software más recomendados son Microsoft WhiteBoard, que tiene la característica de ser gratuito para estudiantes y docentes, y OpenBoard. Este último es un software libre y abierto que también se puede descargar de forma gratuita. 

Es esencial en estos casos que el software utilizado cuente con actualizaciones frecuentes de modo que nunca quede atrasado con respecto a los sistemas operativos de las pizarras. Por otro lado, también es importante para que se incorporen nuevas herramientas.

Lo cierto es que las posibilidades son muy variadas a la hora de trabajar con una pizarra interactiva. Incluso se pueden utilizar recursos que ofrece internet como imágenes o animaciones de apoyo para complementar el material de las clases o presentaciones.

Es por esto que a la hora de utilizar una pizarra interactiva es importante que sepamos todas las alternativas que existen en cuanto a los posibles accesorios. De esta manera, podremos aprovechar su utilidad al máximo.

Ventajas y beneficios para la educación

Vivimos en un momento en el cual la tecnología está revolucionando muchos ámbitos, ya sea culturales, sociales y académicos.

Es necesario que la enseñanza dentro de las aulas se adecue a estos constantes cambios que se viven,, pues no tiene mucha lógica seguir utilizando los mismos métodos de enseñanza tradicionales cuando el mundo se ha transformado por completo en los últimos veinte años.

Las pizarras interactivas son, sin lugar a duda, una invención que trajo muchos beneficios y amplió las posibilidades en cuanto a los métodos de enseñanza. Veremos en este apartado cuáles son los principales aspectos positivos de esta tecnología.

En primer lugar, una de las grandes ventajas que aportan es que su uso es relativamente sencillo.

Más allá de que se pueda aprender a utilizar algunas funciones para lograr que las clases sean más entretenidas y aprovechar la tecnología al máximo, lo cierto es que el uso es igual al de una pizarra tradicional, pero con los beneficios que ofrece por su característica de digital e interactiva.

Entre ellos, uno de los más importantes es el de poder guardar, imprimir o exportar las anotaciones que se hagan en la pizarra con tan solo un clic. 

Esto constituye una ventaja no solo para los docentes, sino también para los alumnos que podrán revisar las anotaciones de sus profesores en sus casas en caso de que necesiten repasar o no hayan asistido a la clase.

Además, si se complementa de manera adecuada con las pizarras interactivas portátiles, los alumnos pueden participar haciendo anotaciones en la pizarra sin tener que moverse de sus asientos. 

De esta manera, se pueden realizar ejercicios que fomenten la participación en clase y evacúen dudas de una forma más efectiva.

Se trata de una tecnología que fomenta el pensamiento crítico de los alumnos y encuentra sus límites en la imaginación de aquellos que formen parte de la clase. 

Es posible, por ejemplo, crear figuras y darles movimiento para explicar fenómenos físicos, resolver problemas matemáticos en grupo y hasta realizar gráficos o plantillas.

Como toda innovación, las pizarras interactivas además suponen un desafío interesante para los profesores que deben pensar nuevas formas de enseñar. 

Para ellos, es un nuevo incentivo profesional que hace que el día a día de sus trabajos sea más llevadero y que posiblemente obtenga una respuesta favorable por parte de los estudiantes.

No debemos olvidar los beneficios que supone esta tecnología para los alumnos, los cuales se pueden sentir con mayor motivación en las clases. 

Con las pizarras interactivas, ellos pueden formar parte de las explicaciones del profesor, comprender mejor los temas y lograr estar concentrados por mayores períodos de tiempo.

Por último, también supone un gran avance en la inclusión de personas con distintas capacidades. 

Es el caso de chicos con problemas visuales, los cuales se ven favorecidos por un aumento en el tamaño de las exposiciones en la pizarra, o aquellos chicos con problemas auditivos que puedan aprender a través de presentaciones audiovisuales.

Inconvenientes

A pesar de la gran cantidad de ventajas que ofrecen las pizarras interactivas, no podemos dejar de mencionar algunos de los inconvenientes que se pueden llegar a dar a la hora de llevarlas a la realidad.

Para comenzar, es necesario que exista una infraestructura adecuada para poder contar con una pizarra de estas características en el aula. 

Es fundamental que el espacio físico con el que se cuente sea suficiente. Tengamos en cuenta que no todas las instituciones escolares tienen la misma infraestructura para poder llevar adelante las clases.

Por otro lado, se debe conseguir un soporte portátil para poder desplazar la pizarra interactiva en caso de que sea necesario, lo cual también significa un costo.

En el mismo sentido, debemos aclarar que se trata de un recurso de alto valor, por lo que es bastante costoso. No solo por la pizarra interactiva propiamente dicha, sino también por todos los accesorios complementarios que son necesarios para su utilización.

El futuro de la tecnología en la enseñanza

Es sabido, tal como hemos mencionado, que la aparición de la tecnología puede mejorar los ámbitos en los que se aplique. Sin embargo, el impacto que tenga en la educación como en cualquier otro campo siempre dependerá de la manera en la que los distintos actores la implementen.

Por su parte, la tecnología permite realizar clases más entretenidas e interactivas, fomentando la participación en clase y el trabajo colaborativo. Así como también facilita el aprendizaje a distancia, al acercar la educación a lugares donde, en otros tiempos y con otros recursos, era más difícil acceder.

No podemos olvidar el enorme beneficio que significa para chicos con capacidades especiales que encuentran en la tecnología un aliado para su aprendizaje. Sin duda, un correcto uso de nuevas innovaciones tales como la pizarra interactiva favorecen a la inclusión.

Pero implementar de manera correcta y efectiva la tecnología en la enseñanza constituye un desafío. Pues existen algunos retos que todavía se deben superar.

En primer lugar, es necesario que la comunidad educativa en su conjunto esté abierta a la tecnología como parte de las clases. 

Los alumnos deben adaptarse a una dinámica colaborativa y los docentes deben estar dispuestos a aprender acerca de las nuevas herramientas que se les ofrecen.

Pero además, deben adaptar sus clases a ellas. Esto puede ser complicado, sobre todo para los sectores más conservadores en el ámbito de la educación. Pues aquellos que están más familiarizados con una enseñanza tradicional verán como negativo el cambio de paradigma necesario.

Por último, el desafío central para que la tecnología impacte de forma positiva en el sistema educativo es el de definir de qué manera se puede financiar los altos costos que suponen las nuevas herramientas.

Es menester tener en cuenta que como mínimo el establecimiento educativo debe contar con una conexión a internet eficiente que pueda abastecer a todos los equipos y que no ralentice los procesos de las clases.

Si no es posible costear estas dos cuestiones, pues será difícil que la tecnología llegue a los colegios. 

Teniendo en cuenta la desigualdad creciente que existe, es probable que muchos chicos puedan disfrutar del aprendizaje con nuevas tecnologías, mientras que otros no. 

De esta manera, se agrandarían aún más las diferencias sociales, lo que es muy perjudicial para la sociedad.

Por Gonzalo Castillo.

Prohibida su reproducción total o parcial.

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