Análisis

El cuello de botella que amenaza a la IA: suben los chips, escasea la fibra y crece la presión sobre los datacenters



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La expansión acelerada de los modelos generativos vuelve a poner bajo tensión la infraestructura física que sostiene al negocio digital. Empresas y proveedores tecnológicos recalculan inversiones, contratos y planes de resiliencia ante una demanda que ya supera la capacidad disponible.

Publicado el 28 de abr de 2026

Nicolás Della Vecchia

Jefe de redacción



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Hace años se instaló la idea de que la infraestructura TI era un commodity sin valor diferencial, un elemento secundario frente al peso de las aplicaciones y la nube. Sin embargo, la realidad reciente demostró lo contrario.

La “nube infinita” llegó a su fin y el soporte físico volvió a ganar peso estratégico. El hardware ya no puede ser tratado como un simple commodity intercambiable. Hoy, la arquitectura física es un factor determinante para la capacidad competitiva de las empresas y de los países.

Incluso gigantes como AWS, Azure y Google Cloud sufrieron cortes de suministro que dejaron al descubierto los riesgos de depender únicamente de la nube. En esa misma línea, la consultora Bismart señaló que, después de años de supremacía cloud, el hardware “ha recuperado protagonismo” y volvió a ser considerado un elemento clave.

A su vez, McKinsey advirtió que los límites de potencia en los centros de datos y las vulnerabilidades de la red expusieron “fisuras en la infraestructura global”.

La estrategia digital de cualquier empresa resulta hoy tan fuerte como el cable más débil de su ecosistema. Por eso, el soporte físico –centros de datos, cables, energía y hardware especializado- ya no puede verse como un gasto accesorio: es infraestructura crítica.

Tormenta perfecta: faltan cables y chips para sostener el boom de la IA

La expansión acelerada de la inteligencia artificial volvió a poner en primer plano un factor básico de la economía digital: la infraestructura física. Detrás del avance de los modelos de IA, los servicios en la nube y el crecimiento del tráfico de datos, crece la presión sobre insumos críticos como los cables de fibra óptica y los chips.

El problema ya impacta en la cadena de suministro. La demanda de IA y conectividad superó la capacidad disponible de componentes esenciales para centros de datos y redes. En ese escenario, el mercado global de fibra óptica atraviesa un repunte estructural de precios.

La tensión se explica por el salto en el consumo. Los centros de datos diseñados para IA utilizan entre 5 y 10 veces más fibra óptica que los tradicionales. A la vez, la demanda global de fibra para este tipo de infraestructura creció casi 76% en 2025.

Para operadores, proveedores tecnológicos y datacenters, el nuevo escenario obliga a rehacer presupuestos, cerrar contratos de suministro de largo plazo y asegurar inventario. La carrera por la IA ya no depende solo del software o de la capacidad de cómputo. También exige cables, chips y una red física capaz de sostener el volumen de datos que mueve el negocio.

Una tensión parecida se observa en los semiconductores. Gartner proyecta un aumento récord de ingresos para 2026 por el boom de la IA, aunque advierte sobre una fuerte “memflation. Según la consultora, “los ingresos por memoria se triplicarán en 2026”, con alzas de precios de 125% en DRAM y 234% en NAND flash.

El fenómeno responde a una reasignación masiva de capacidad productiva hacia chips destinados a IA y cloud. Ese movimiento deja faltantes selectivos en componentes de consumo y de PCs, lo que genera una “presión estructural en los precios”.

Los distribuidores ya sienten el impacto. En Argentina, por ejemplo, los precios de memorias y SSDs subieron más de 200% en 2025 por el agotamiento de suministros.

Todo indica que el alivio no llegará rápido. Según Gartner, la crisis de disponibilidad y los costos elevados podrían extenderse, al menos, hasta 2027.

Las tensiones exceden a los chips y los cables. La cadena global de suministro quedó más fragmentada por disputas geopolíticas, sanciones y una industria concentrada en pocos fabricantes estratégicos. Ese escenario complica proyectos de infraestructura digital, como despliegues masivos de 5G, redes regionales y nuevos cables submarinos, que enfrentan demoras y mayores costos.

Según TeleGeography, hay más de 50 nuevos cables submarinos previstos hasta 2026 para mejorar la conectividad global. Sin embargo, su avance choca con obstáculos logísticos y regulatorios.

La dependencia de la infraestructura física deja una señal clara para las empresas. Cualquier cuello de botella en hardware, fibra óptica o conectividad puede frenar una estrategia digital completa.

Infraestructura crítica y resiliencia B2B

Asegurar la infraestructura crítica ya no es una tarea secundaria para las empresas. En el actual escenario, se volvió un imperativo estratégico. La tecnología física, lejos de quedar limitada al back-office, hoy condiciona de manera directa la operación del negocio.

La consultora Excelia lo resume con claridad al señalar que “la tecnología dejará de ser un mero habilitador para convertirse en una infraestructura crítica para el negocio, con un impacto directo en la eficiencia operativa, la seguridad, el cumplimiento normativo y la sostenibilidad”.

En otras palabras, la solidez de una estrategia digital ya no se mide únicamente por sus algoritmos de IA. También depende de la capacidad de las compañías para mantener operativos sus sistemas vitales ante fallas, interrupciones o amenazas externas.

Por ese motivo, las empresas B2B necesitan ampliar su visión de riesgo. Un informe de EY recomienda identificar de manera continua las amenazas externas, “ya sea en las cadenas de suministros, en el panorama competitivo o en el espacio político y normativo”.

En la práctica, esto exige un monitoreo exhaustivo de los proveedores de hardware y red, además de una revisión constante de su solidez operativa. Excelia va en la misma línea al remarcar que la gestión de riesgos de terceros es “esencial para garantizar la continuidad y resiliencia del negocio”.

Los hechos recientes refuerzan esta mirada. El gran apagón en la Península Ibérica, ocurrido en abril de 2025, dejó al descubierto la fragilidad de los sistemas obsoletos. La consultora tecnológica española Entelgy sostuvo que el episodio marcó la “necesidad urgente de revisar la tecnología que hace funcionar nuestras infraestructuras más importantes”.

Sus especialistas advirtieron que, en sistemas apoyados en tecnología antigua, “la gestión de incidencias se ve afectada por factores como la escasa automatización en la recuperación y la falta de supervisión continua”.

La lectura final es clara. Las organizaciones que carecen de un plan de modernización “se exponen a riesgos crecientes de ineficiencia operativa y enfrentan mayores dificultades para recuperarse ante posibles fallos”.

Recomendaciones clave

En este contexto, las empresas tecnológicas B2B deben implementar acciones concretas para reforzar su infraestructura física. Por ejemplo:

  • Auditoría y modernización de sistemas legacy, reemplazando gradualmente software y hardware críticos desactualizados, tal como aconseja el análisis de Entelgy.
  • Diversificación de proveedores y planificación de capacidad a largo plazo, siguiendo la advertencia de EY de vigilar proactivamente las cadenas de suministro.
  • Inversión en redundancia energética y de red, equilibrando escalado masivo con control local. Como señala McKinsey, los líderes balancearán “escalas centralizadas con control localizado” – por ejemplo, redes eléctricas modulares y microgrids – para mitigar interrupciones.

La idea de que “la nube lo resuelve todo” perdió fuerza frente a una certeza cada vez más evidente. La infraestructura física sostiene al negocio digital. Hoy, la resiliencia de una compañía depende tanto de su talento en IA como de la solidez de sus cables, su red eléctrica y sus sistemas críticos.

Las inversiones en fibra, datacenters y redundancia ya no representan un gasto accesorio. Forman parte central de la estrategia corporativa. Ese respaldo permite que las empresas mantengan activas sus operaciones en un mercado B2B donde el suministro escaso y las fallas imprevistas ponen a prueba cada infraestructura tecnológica.

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