Análisis en profundidad

Sostenibilidad: significado, objetivos y por qué es importante

«Satisfacer las necesidades de la generación actual sin comprometer las de la futura» es el diktat de nuestro tiempo: esta es, en efecto, la definición de desarrollo sostenible, ahora un objetivo global gracias a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Pero, ¿por qué es tan importante perseguir este objetivo de la sostenibilidad? Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible definen un nuevo modelo de sociedad, según criterios de mayor responsabilidad en términos sociales, medioambientales y económicos, destinados a evitar el colapso del ecosistema terrestre. Y todo el mundo puede desempeñar su papel en este diseño, desde las empresas hasta los consumidores

30 Ago 2022

Redacción InnovaciónDigital360

Sostenibilidad

La necesidad de un crecimiento económico sostenible y respetuoso con el medio ambiente tomó forma a principios de los años 70, cuando la sociedad tomó conciencia de que el modelo de desarrollo tradicional provocaría el colapso del ecosistema de la Tierra a largo plazo. A lo largo de los años, los esfuerzos medioambientales de la comunidad internacional, incluido el Acuerdo Climático de París, han demostrado concretamente que los límites del planeta son reales. Así, el nuevo modelo de desarrollo ha basado sus fundamentos en el respeto al futuro. En una palabra, sobre el concepto de «sostenibilidad».  

¿Qué significa la sostenibilidad?  

La idea de desarrollo sostenible es de naturaleza compleja y está sujeta a muchas interpretaciones, pero la definición universalmente reconocida se remonta a 1987 y se encuentra en el llamado Informe Brundtland -titulado «Nuestro futuro común»– que se centra en los principios de equidad intergeneracional e intrageneracional. El informe identifica por primera vez la sostenibilidad como la condición del desarrollo que «garantiza que se satisfagan las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades».  

La enciclopedia Treccani añade que el concepto de sostenibilidad, en comparación con sus primeras versiones, ha sufrido «una profunda evolución que, partiendo de una visión centrada principalmente en los aspectos ecológicos, ha pasado a tener un significado más global, teniendo en cuenta no solo la dimensión medioambiental, sino también la económica y la social». Los tres aspectos se consideraron en cualquier caso en una relación sinérgica y sistémica y, combinados en diversos grados, se utilizaron para llegar a una definición de progreso y bienestar que iba más allá de las medidas tradicionales de riqueza y crecimiento económico basadas en el PIB».  

En última instancia, la sostenibilidad implica «un bienestar constante y preferentemente creciente (medioambiental, social, económico) y la perspectiva de dejar a las generaciones futuras una calidad de vida que no sea inferior a la actual». Sin embargo, hay que tener en cuenta que la sostenibilidad es un concepto dinámico, ya que las relaciones entre el sistema ecológico y el antrópico pueden verse influidas por el escenario tecnológico, que, a medida que va cambiando, puede aflojar ciertas restricciones, por ejemplo, en el uso de las fuentes de energía.  

Los objetivos de desarrollo sostenible según la Agenda 2030  

  La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es el Programa de Acción para la Gente, el Planeta y la Prosperidad firmado el 25 de septiembre de 2015 por la Asamblea General de la ONU, es decir, por los gobiernos de los 193 países miembros. En su núcleo se encuentran 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), englobados en un gran programa de acción que identifica hasta 169 metas u objetivos.  

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son la continuación de los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que los precedieron y pretenden completar lo que estos no consiguieron. Con sus «predecesores», los ODS comparten objetivos comunes en un conjunto de cuestiones cruciales: la lucha contra la pobreza, por ejemplo, pero también la erradicación del hambre y la lucha contra el cambio climático. Los «objetivos comunes» significan que conciernen a todos los países y a todos los individuos: nadie está excluido, ni nadie debe quedarse atrás en el camino necesario para poner al mundo en la senda de la sostenibilidad.  

Al firmar, los países reconocen «que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, es el mayor reto mundial y un requisito previo para el desarrollo sostenible». Por lo tanto, todas las partes interesadas, actuando en colaboración, se comprometen a aplicar esta agenda. «Estamos decididos a liberar a la raza humana de la tiranía de la pobreza y queremos sanar y salvaguardar nuestro planeta», afirman, «estamos decididos a dar los pasos audaces y transformadores que se necesitan urgentemente para poner al mundo en la senda de la sostenibilidad y la resiliencia». Al embarcarnos en este viaje colectivo, prometemos que no se pasará por alto a nadie».  

Los objetivos de Desarrollo Sostenible

En este marco, los objetivos del Acuerdo «pretenden realizar plenamente los derechos humanos de todos y lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas», explican los firmantes del documento. Están interconectados y son indivisibles y equilibran las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la económica, la social y la medioambiental. Los objetivos y las metas estimularán la acción en áreas de importancia crucial para la humanidad y el planeta durante los próximos 15 años».

Más detalladamente, los ODS pretenden abordar una amplia gama de cuestiones de desarrollo económico y social, como la pobreza, el hambre, el derecho a la salud y a la educación, el acceso al agua y a la energía, el empleo, el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el cambio climático y la protección del medio ambiente, la urbanización, los modelos de producción y consumo, la igualdad social y de género, la justicia y la paz.  

Aquí están:  

  

  1. Superar la pobreza – Acabar con todas las formas de pobreza en el mundo  
  2. Erradicar el hambre – Acabar con el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible  
  3. Salud y bienestar – Garantizar la salud y el bienestar para todos y todas las edades  
  4. Educación de calidad – Proporcionar una educación de calidad, equitativa e inclusiva y oportunidades de aprendizaje para todos  
  5. Igualdad de género – Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas  
  6. Agua limpia y saneamiento – Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos  
  7. Energía limpia y asequible – Garantizar el acceso a sistemas energéticos asequibles, fiables, sostenibles y modernos para todos  
  8. Trabajo decente y crecimiento económico – Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos  
  9. Empresas, innovación e infraestructuras – Construir una infraestructura resistente y promover la innovación y una industrialización justa, responsable y sostenible  
  10. Reducir la desigualdad – Reducir la desigualdad dentro de las naciones y entre ellas  
  11. Ciudades y comunidades sostenibles – Hacer que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, duraderos y sostenibles  
  12. Consumo y producción responsables – Garantizar modelos de producción y consumo sostenibles  
  13. Lucha contra el cambio climático – Promover la acción, a todos los niveles, para combatir el cambio climático  
  14. La vida bajo el agua – Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible  
  15. Vida en la Tierra – Proteger, restaurar y promover el uso sostenible del ecosistema de la Tierra  
  16. Paz, justicia e instituciones fuertes – Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible   
  17. Asociación para los Objetivos – Reforzar los medios de aplicación y renovar la asociación mundial para el desarrollo sostenible  

Las tres dimensiones de la sostenibilidad  

En 2011 en Gotemburgo (Suecia), la Unión Europea adoptó la Estrategia de Desarrollo Sostenible, un plan a largo plazo para la coordinación de políticas para el desarrollo sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental, que proporciona medidas concretas que abarcan todas las dimensiones del desarrollo.

La sostenibilidad económica se refiere a la capacidad de un sistema económico de producir ingresos y empleo de forma sostenible; la sostenibilidad medioambiental se refiere a la protección del ecosistema y a la renovación de los recursos naturales; y la sostenibilidad social es la capacidad de garantizar que las condiciones para el bienestar humano se distribuyan de forma justa.  

La afirmación de la visión integrada de las tres dimensiones del desarrollo, que también es abarcada por la responsabilidad institucional, se plasma en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

En definitiva, cada uno de los elementos del concepto de desarrollo sostenible (la preocupación por las necesidades presentes y la preocupación por las generaciones futuras) puede verse desde los tres aspectos: medioambiental, social y económico.  

Sostenibilidad medioambiental  

Significa conservar el capital natural, teniendo en cuenta que el medio ambiente pone límites a ciertas actividades humanas (en algunos casos, no es posible «trocar» los recursos medioambientales o los daños al medio ambiente a cambio de otras ventajas o beneficios potenciales).  

Es crucial para el bienestar humano que el medio ambiente siga proporcionando recursos, absorbiendo residuos y proporcionando funciones básicas de «mantenimiento de la vida», como mantener la temperatura y proteger contra la radiación. Ninguna combinación de beneficios puede compensar la pérdida de aire suficientemente limpio para respirar, de agua suficiente para beber y de suelos y climas que nos permitan satisfacer nuestras necesidades alimentarias.  

Una descripción técnica de la sostenibilidad medioambiental procede de The Natural Step, una organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a la innovación a través de la sostenibilidad, que se centra en cuatro tipos de reducciones: la reducción de la extracción de sustancias naturales de la corteza terrestre (metales, combustibles fósiles, etc.); la reducción de la producción de sustancias y compuestos químicos (plásticos, dioxinas, etc.); la reducción de la degradación física de la naturaleza y los procesos naturales (hábitats marinos, bosques, etc.); y la reducción de los obstáculos que impiden a las personas satisfacer las necesidades humanas básicas (condiciones de trabajo, salud, etc.).  

Son conceptos fuertes que van más allá de la idea de sostenibilidad medioambiental ligada únicamente al reciclaje, la reutilización y la biodegradabilidad, y nos llevan más allá, hacia una idea más general de contracción y remodelación del consumo que durante décadas ha promovido el mercado a través de la creación de necesidades superfluas y siempre nuevas.  

No es casualidad que la ecología tenga como paradigma principal la estabilidad (la garantía de la preservación de la supervivencia de los ecosistemas).  

Sostenibilidad social  

Es la condición que mantiene la cohesión de una sociedad y su capacidad para sostener a sus miembros en el trabajo conjunto para lograr objetivos comunes, junto con la satisfacción de las necesidades individuales de salud y bienestar, nutrición y vivienda adecuadas, expresión e identidad cultural y compromiso político.  

No es de extrañar que las ciencias sociales tengan como paradigma la igualdad (la lucha contra las desigualdades y los conflictos causados por los privilegios y las diferencias entre sexos, edades, grupos, razas y países).  

Sostenibilidad económica  

Se entiende como un desarrollo en el que el progreso hacia la sostenibilidad social y medioambiental se consigue con los recursos económicos disponibles. La injusta distribución de la riqueza provoca un comportamiento insostenible y dificulta el cambio.  

No es casualidad que la economía tenga como paradigma el crecimiento (el estancamiento y el subdesarrollo no se consideran compatibles con la supervivencia de los sistemas económicos y el bienestar humano).  

Economía circular y sostenibilidad medioambiental   

El modelo tradicional de producción y consumo se basa en el principio de la economía lineal (tomar-hacer-desechar), y tuvo éxito en el siglo pasado debido a la gran accesibilidad a grandes cantidades de recursos y energía. Sin embargo, la sociedad se está dando cuenta cada vez más de que vivimos en un mundo en el que los recursos son finitos: Covid-19 ha demostrado lo graves que pueden ser las repercusiones económicas de las interrupciones del suministro (por ejemplo, la reciente crisis de los microchips). En un mundo en el que los recursos no son infinitos, cada vez es más necesario afrontar estos problemas de suministro.  

Una alternativa viable puede ser la Economía Circular, un nuevo paradigma económico que desvincula el crecimiento económico del consumo de recursos, replanteando los modelos de producción y consumo para reducir los residuos y reutilizar los materiales dentro de ciclos de producción infinitos. En una Economía Circular, el modelo de producción de tomar-hacer-desechar se sustituye por el de Reducción, Reutilización, Regeneración y Reciclaje, mediante cambios a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos, desde la fase de diseño hasta la recuperación al final de su vida útil.  

La regeneración de productos y componentes es una de las estrategias clave de la Economía Circular, capaz de eliminar el concepto de fin de vida y lograr importantes beneficios medioambientales. A través de la refabricación, los residuos y los desechos pueden recuperarse y enviarse a procesos de refabricación para darles una segunda vida.  

¿Por qué la sostenibilidad es una ventaja para las empresas?  

¿Qué distingue a una empresa «sostenible»? Fundamentalmente, las mejores prácticas que caracterizan este estatus se aplican a todos los aspectos de la sostenibilidad.  Una empresa sostenible, por ejemplo:  

  • Utiliza los residuos de otros procesos como insumo;    
  • Minimiza o elimina el uso de nuevos materiales extraídos de la tierra;    
  • Crea productos que pueden ser utilizados por otros procesos o devueltos a su estado natural y elimina los residuos que no pueden ser utilizados o devueltos a su estado natural;    
  • Utiliza la menor energía posible para conseguir el resultado deseado;    
  • Utiliza energía esencialmente de fuentes renovables.  

Pero, ¿por qué esforzarse por conseguir esos resultados, que ciertamente no son fáciles de lograr?  

Empecemos con un hecho. Según un informe de Nielsen, empresa líder en investigación de mercados, el 52% de los consumidores se declaran hoy dispuestos a gastar más si la marca adopta políticas de sostenibilidad. 

No sólo eso. La encuesta también explica que «las marcas que son capaces de conectar estratégicamente (con la sostenibilidad) con el comportamiento del consumidor aumentan las expectativas y la demanda», señalando, sin embargo, que «las declaraciones de sostenibilidad en el envase de los productos también deben reflejar la forma en que una empresa opera por dentro y por fuera».  

En resumen, el valor de mercado de una actitud ética es ahora innegable, hasta el punto de que la sostenibilidad se considera ahora un elemento estratégico capaz de desencadenar una nueva dinámica competitiva y de desempeñar un papel fundamental en la competencia.  

Existen dos tipos de empresas en cuanto a su enfoque sostenible: las pioneras, que se han adelantado a su tiempo desencadenando estrategias visionarias, y las «recién llegadas».  

Para los primeros, que representan menos del 10% del total, la valentía y la política de futuro se han convertido en una parte integral de la estrategia empresarial. Y hoy, años después de sus primeras experiencias, ya están recogiendo los beneficios de lo que sembraron:  

  • reducción de costes;    
  • eficiencia del proceso;    
  • la reputación y la ventaja competitiva.  

Los «recién llegados», por el contrario, iniciaron su camino hace poco tiempo -cuando la sostenibilidad ya se consideraba un valor prescindible- y hoy siguen su camino a instancias de los clientes y las partes interesadas.  

Pero, ¿cuáles son las ventajas de las que goza una empresa sostenible? Para resumirlas, podemos decir que existen ventajas en cuanto a la sostenibilidad social, que alimentan la confianza que las partes interesadas internas y externas (trabajadores, proveedores, clientes, inversores, etc.) tienen en la empresa, y ventajas relacionadas con la sostenibilidad medioambiental, como una elección de prácticas de bajo impacto con efectos positivos en los costes.  

De forma más detallada, los beneficios pueden resumirse como sigue:

  • Mayor eficiencia de las actividades y procesos empresariales;    
  • Uso racional de los recursos, reduciendo los residuos y los costes;    
  • Mejorar la capacidad de gestión de riesgos;    
  • Una mayor comprensión del mercado gracias a la capacidad de innovación;    
  • Aumento de la reputación de la empresa y del capital intangible;   
  • Mejora del clima interno.  

Adoptar la sostenibilidad como principio empresarial significa incorporar las consideraciones medioambientales y sociales en la estrategia, los procesos y los productos para generar valor en una perspectiva a largo plazo. En la práctica, esto significa gestionar de forma eficaz y estratégica los recursos disponibles, ya sean naturales, financieros, humanos o relacionales; implicar a los empleados en el proceso de toma de decisiones, haciéndoles sentir parte integrante del proyecto e incentivándoles; hacer que las actividades principales de la empresa sean sostenibles, estudiando soluciones para hacer eficientes todas las prácticas y operaciones rutinarias y cotidianas; apoyar a las empresas locales en la elección de proveedores, controlando así la cadena de suministro.  

Ejemplos de desarrollo sostenible  

Una breve pero completa guía escrita por Enzo Bonanni, presidente de ONA (Observatorio Nacional del Amianto), de Italia,  señala algunas prácticas esenciales para el desarrollo medioambiental sostenible:  

Reciclaje y reutilización de residuos  

«Entre las diversas especies animales que habitan nuestro planeta, el hombre es el único que inicia ciclos que no son cerrados», escribe. «¿Qué significa esto? Significa que otros animales producen residuos que vuelven al medio ambiente donde se producen y se reutilizan. Piense, por ejemplo, en los productos de la digestión que pasan a formar parte del medio ambiente sostenible y son abonos naturales. El hombre, en cambio, produce residuos no reutilizables que no forman parte del ciclo natural.  

La reducción de los residuos y de la producción de los mismos es una de las piedras angulares del modelo de desarrollo eco-sostenible. La forma en que se obtienen las materias primas, se procesan y se producen los residuos debe ser investigada exhaustivamente antes de que un producto salga al mercado. Nosotros también podemos hacer mucho en este sentido, clasificando rigurosamente nuestros residuos y realizando una compra consciente. También podemos favorecer el desarrollo de productos sostenibles».  

Fuentes de energía renovable  

«Favorecer las fuentes de energía renovables y estudiar nuevos sistemas de suministro de energía verde es una de las piedras angulares del desarrollo sostenible. Los recursos fósiles de nuestro planeta no son infinitos y tardan muchísimo tiempo en regenerarse. Además, su extracción, procesamiento y consumo son altamente contaminantes y responsables de la contaminación del aire. A nuestra manera, preferimos la energía procedente de fuentes renovables, como la energía solar».  

Movilidad sostenible  

«Todavía estamos lejos de un plan de movilidad sostenible que no penalice las zonas verdes de nuestros centros urbanos. A nuestra manera, podemos optar por desplazarnos a pie o en bicicleta en todos los trayectos que nos lo permitan, y podemos elegir cuidadosamente los vehículos en los que nos movemos cuando nos vemos obligados a viajar en coche».  

Economía circular  

«Ejemplos concretos de economía circular son los productos de desecho de un proceso de producción que se reutilizan. Piense en los envases de pasta hechos con residuos de salvado. Todavía estamos muy lejos de crear ciclos cerrados, aunque numerosos ejemplos virtuosos reducen los residuos y el despilfarro y ponen en el mercado productos duraderos diseñados para tener una segunda vida en casi el 100% de sus componentes».  

Hay muchos ejemplos de desarrollo sostenible en el mundo, pero aquí hay algunos ejemplos:  

La energía solar

Es completamente gratuita y está disponible de forma ilimitada. Sustituir la energía no renovable por este tipo de energía es eficiente tanto desde el punto de vista medioambiental como financiero.  

La energía eólica

Está fácilmente disponible. Aprovechar la fuerza de la energía eólica requiere el uso de molinos de viento; sin embargo, debido a los costes de construcción y a la búsqueda de un lugar adecuado, este tipo de energía está destinada a servir más que a un individuo. La energía eólica puede complementar o incluso sustituir el coste de la red eléctrica, por lo que puede ser una buena inversión y sigue siendo un gran ejemplo de desarrollo sostenible.  

Rotación de cultivos

Se define como «la plantación sucesiva de diferentes cultivos en la misma tierra para mejorar la fertilidad del suelo y ayudar a controlar los insectos y las enfermedades». Esta práctica agrícola es beneficiosa en muchos sentidos, especialmente porque no contiene productos químicos. Se ha demostrado que la rotación de cultivos maximiza el potencial de crecimiento de la tierra, al tiempo que previene las enfermedades y los insectos en el suelo. Esta forma de desarrollo no solo puede beneficiar a los agricultores comerciales, sino que también puede ayudar a los que cultivan en casa.  

Accesorios de agua eficientes

Sustituir las prácticas de construcción actuales y apoyar la instalación de duchas, inodoros y otros accesorios de agua eficientes puede conservar uno de los recursos más preciados de la Tierra: el agua. Ejemplos de electrodomésticos eficientes son los productos del programa WaterSense de la Agencia de Protección Medioambiental estadounidense (EPA), así como los inodoros de doble descarga y de compostaje. Según la EPA, se necesita mucha energía para producir y transportar el agua y para tratar las aguas residuales, y dado que menos del 1% del suministro de agua disponible en la Tierra es agua dulce, es importante que se emplee un uso sostenible del agua a nivel individual y social.  

Espacios verdes

Incluyen parques y otras zonas donde se fomenta el desarrollo de las plantas y la vida silvestre. Estos espacios también ofrecen al público grandes oportunidades de recreo al aire libre, especialmente en las zonas urbanas densamente pobladas. Según algunos estudios, los beneficios de los espacios verdes incluyen: «ayudar a regular la calidad del aire y el clima, reducir el consumo de energía al contrarrestar los efectos del calentamiento del pavimento, recargar los acuíferos y proteger los lagos y arroyos de la escorrentía contaminada». Una investigación llevada a cabo en el Reino Unido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter también descubrió que el traslado a zonas más verdes podría dar lugar a mejoras significativas y duraderas en la salud mental del individuo.  

Queriendo hacer una lista más resumida de buenas prácticas en materia de desarrollo sostenible, he aquí otros comportamientos fácilmente aplicables:  

  • Producción extra de energía en casa (redes inteligentes)    
  • Compartir coche    
  • Trabajo inteligente    
  • Deforestación sostenible  
  • Economía de barrio  
  • Uso del biocombustible

Por Verónica Baloco

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