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Cómo el Blockchain y el Big Data pueden garantizar más privacidad

Según especialistas, su combinación puede ser clave para asegurar la protección de cualquier base de datos

01 Jul 2022

Redacción Innovación Digital 360

Blockchain

Si miramos superficialmente, es posible pensar que el  Blockchain y el Big Data no se relacionan entre sí. Sin embargo, tal como hemos comentado en notas anteriores, la combinación de ambas herramientas (o soluciones, como les guste más) puede transformarse en la integración perfecta para garantizar la protección de cualquier base de datos.

Especialistas españoles afirman que la tecnología Blockchain pondrá fin a muchos problemas relacionados con el uso del Big Data en materia de seguridad. En primer lugar, al permitir a las personas recuperar el control sobre sus datos personales y transformándose así en activos que pueden monetizar.

Para ello, añaden estos expertos, los usuarios deberían ser capaces de controlar quién tiene acceso a qué información, sin la intervención de un tercero. Ellos entienden que el Blockchain podría crear mercados donde las compañías y las personas se involucren en el comercio de datos, e imaginan escenarios donde empresas especializadas, mediante técnicas de Big Data, analicen esos datos de manera masiva.

Desafíos de confidencialidad

Si bien la mayoría de las redes Blockchain actuales ofrecen cierto nivel de anonimato, los datos de las transacciones no son privados. De hecho, existen formas de poder encontrar ciertos “patrones” en ellas que permitan asociarlas a ciertas personas.

Teniendo en cuenta esta realidad- añaden los voceros españoles consultados por Innovación Digital 360- es que se está haciendo foco en el desarrollo de proyectos en donde Blockchain también trabaje con información cifrada, “pero permitiendo ejecutar sobre esa información encriptada los algoritmos de Big Data.

Criptografía homomórfica

En consonancia con lo anterior, destacan la criptografía homomórfica, cuyo principal objetivo es poder realizar operaciones directamente sobre los datos cifrados, sin la necesidad de descifrarlos previamente ni de contar con la clave con la que fueron cifrados.

 Así, disminuye considerablemente la posibilidad de que éstos puedan ser robados y se puede tener un control más estricto sobre la disponibilidad de la información.

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Redacción Innovación Digital 360

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