La conversación con Santiago Siri, presidente de Democracy Earth Foundation y referente en criptoactivos, deja una idea central desde el arranque. La Argentina ya no mira al blockchain como una novedad de nicho, sino como una tecnología con presencia concreta en la economía, en las finanzas y en la discusión pública. A lo largo de la entrevista, Siri pone el foco en el nivel de adopción local, el peso que ya tiene el ecosistema cripto y las condiciones que explican por qué el país ganó relevancia en ese mapa.
El intercambio también abre una discusión más amplia sobre el uso empresarial de esta infraestructura. Siri repasa qué lugar ocupan los contratos inteligentes, qué trabas persisten en materia contable y regulatoria y por qué la tokenización aparece hoy como uno de los usos más firmes del blockchain. En ese recorrido, suma además una mirada sobre la relación entre descentralización, incentivos económicos y confianza, un punto que atraviesa buena parte del desarrollo del sector.
Hacia el final, la charla se mete en uno de los cruces tecnológicos que más interés despiertan, el de cripto e inteligencia artificial. Siri analiza el avance de los agentes de IA, el nuevo escenario para los programadores y el lugar que todavía puede ocupar la economía del conocimiento en la Argentina.
Para entender cómo ve uno de los especialistas más escuchados del ecosistema el presente y lo que viene para estas tecnologías, vale la pena leer la entrevista completa.
Nicolás Della Vecchia: La primera pregunta que se me ocurre para hacerte es: ¿en qué estado se encuentra hoy la adopción del blockchain en la Argentina?
Santiago Siri: El blockchain en Argentina tiene bastante adopción. Se estima que es el país número uno de Latinoamérica y el número cuatro a nivel mundial en usuarios per cápita de cripto; en un rango de 1 a 4, es decir, uno de cada cuatro o uno de cada cinco argentinos usa cripto. Por ahí no lo ves en el día a día porque la mayoría de la gente usa una tarjeta de débito común y corriente, pero hay más de tres millones de tarjetas emitidas que debitan cripto; actualmente el número debe ser mucho mayor.
Hay un ecosistema que ahorra, transacciona y usa esta economía. En 2024, se estimaba que se movían noventa mil millones de dólares al año en cripto en Argentina, lo cual representa casi un sexto del PBI del país. Es una realidad económica. Además, hoy la historia política de turno tiene que ver con un caso de una criptomoneda también; desmitificaría el hecho de que sea algo poco conocido.
Nicolás Della Vecchia: A nivel empresa, dejando de lado lo que es estrictamente cripto, entiendo que las organizaciones utilizan blockchain para realizar contratos inteligentes
Santiago Siri: Sí, bueno, un contrato inteligente es como se denomina a un programa escrito para blockchain.
Nicolás Della Vecchia: Hoy en día, a nivel tecnológico, regulatorio, cultural y de negocio, ¿en qué momento nos encontramos para la adopción de blockchain?
Santiago Siri: Yo diría que Argentina, particularmente en esta industria, pica en punta. No es que el resto del mundo esté más desarrollado o más regulado. Tenés lugares que son más amigables que otros para este tipo de tecnología por cuestiones de seguridad jurídica, física y estabilidad política, pero Argentina, en líneas generales, tiene un muy buen grado de adopción. Hay buenos competidores locales en el mercado de exchanges y hay mucha oferta.
Existe toda clase de servicios financieros vinculados al uso de cripto, y hay un ecosistema que el año pasado tuvo la DevConnecten Buenos Aires, que es como el “mundial cripto” y permite conectar a la gente de todo el mundo que se dedica a esto. Creo que es un lugar que siempre ha estado ávido de adoptar este tipo de tecnologías a lo largo de su historia; es un área donde hay adopción e innovación constante.
Nicolás Della Vecchia: ¿Y a nivel regulatorio hubo algún cambio nuevo que se haya introducido?
Santiago Siri: Mirá, yo no suelo estar en la “mesa chica” de la regulación con el gobierno de turno. Sí te puedo decir, por haber trabajado conexchanges en el pasado, que es habitual que reguladores y empresas del sector se junten para tratar de encontrar puntos de acuerdo. También tenés el lobby de los bancos, que obviamente tienen su propio interés.
Esto se está viendo en todo el mundo; en Estados Unidos ahora se está discutiendo mucho el Clarity Act entre bancos y empresas del sector cripto. Son discusiones positivas porque eventualmente permitirán encontrar reglas claras para todos, que es lo que se busca con una regulación.
Nicolás Della Vecchia: ¿Qué condiciones tienen que darse para que una empresa confíe en operar procesos críticos con contratos inteligentes? ¿Cómo tiene que estar preparada una empresa?
Santiago Siri: Bueno, fundamentalmente a nivel contable. Se debe definir si un blockchain, una criptomoneda o un token es un activo contable o si una transacción se puede reflejar como un acto impositivo. Para lograr esa compatibilidad, indudablemente debe haber gente especializada en cómo funciona la ley local de un país y en cómo funciona un blockchain. Sin embargo, no es muy distinto a cualquier otro tipo de activo financiero; aplican las mismas leyes de la economía.
Actualmente hay toda una corriente llamada RWA (Real World Assets), que son activos del mundo real tokenizados que cuentan con un contrato legal y un contrato inteligente (smart contract). La parte del contrato legal, desde mi punto de vista, es mucho más importante y exigente que la parte técnica de implementar una moneda per se.

Nicolás Della Vecchia: ¿Cuál es el mejor caso de uso del blockchain? Para ejemplificar, ¿cuáles son los casos donde tiene mayor éxito en la región o en Argentina? ¿En qué industrias o áreas?
Santiago Siri: Indudablemente, la tokenización. Hay tokens de todo tipo: desde memecoins hasta bonos o moneda fiat. La tokenización es un caso más que interesante y cada vez más activos tienen alguna forma de expresión en un mercado que usa estas redes para manejar saldos. Son redes más efectivas en el manejo de saldos donde podés delegar la confianza en un consenso distribuido, sin depender de una autoridad central y los riesgos que eso conlleva. Yo creo que la tokenización es el caso más emblemático.
Nicolás Della Vecchia: ¿Crees que, al estar tan asociados el cripto y el blockchain, y dado que a veces las cripto tienen mala prensa, se le traspola ese concepto negativo al blockchain? Siento que pasó en un momento, aunque imagino que ya dejó de suceder.
Santiago Siri: Para mí no hay blockchain sin un incentivo económico. Tenés que poner un incentivo para todos los que van a construir nodos que validen transacciones en la red. Existen casos de uso que no son necesariamente monetarios, como la certificación de cosas, pero el mantenimiento de una red descentralizada requiere un incentivo económico; de lo contrario, una base de datos tradicional sería suficiente o más eficaz. Si buscás la inmutabilidad, necesitás la descentralización, y para tener descentralización tenés que incentivarla económicamente. Para mí no hay blockchain sin token.
Nicolás Della Vecchia: ¿De qué manera se está aplicando la inteligencia artificial en blockchain? ¿La inteligencia artificial ha optimizado la tecnología blockchain?
Santiago Siri: Sí, creo que esa es una de las tendencias contemporáneas más interesantes. Por ejemplo, los tokens de agentes, que son agentes de inteligencia artificial. La palabra “token” tiene un doble significado acá: en el contexto de la IA, refiere a la cantidad de unidades de texto o palabras que una IA consume para darte una respuesta; ese es su costo. Por otro lado, la tokenización de agentes en el sentido cripto consiste en crearle una criptomoneda a una IA para permitirle mantenerse a sí misma si ofrece un servicio que beneficie económicamente a la economía de esa criptomoneda.
Hay protocolos como Base, que es una capa 2 (Layer 2) de Ethereum, donde hay una economía de agentes bastante interesante. Es uno de los primeros protocolos que permite pagos usando el código 402, un códigolegacyde la web que ahora se adopta para sincronizar un pago cripto con una API.
Esto permite una economía de agentes que transaccionan ágilmente. Hay un protocolo montado sobre Basellamado Bunker Botque hace tokenización de agentes; han tokenizado muchos Open Clawen este último mes, dándoles las mismas reglas: una emisión inicial de cien mil millones de unidades donde el 1% de losfees (comisiones) van al dueño del token, es decir, al agente que lo controla.

Es un modelo interesante porque, si el token se tradea, el agente genera ganancias con ese 1% de comisiones, lo que evita la presión de venta sobre el token. El agente puede vivir de ese 1% si el token es lo suficientemente exitoso para generar liquidez. Estos agentes tienen cotizaciones racionales y, gracias al “vibe coding“, hay una muy buena narrativa y sustrato sobre qué se está financiando.
Las promesas se ven mucho más rápido que en la época de las ICOs (Oferta Inicial de Monedas), donde uno esperaba años para ver si había algo detrás de recaudaciones gigantescas con valuaciones estratosféricas. Para mí, los agentic tokens fusionan cripto con IA y tienen mucho potencial de crecimiento a medida que la IA programe cada vez mejor.
Nicolás Della Vecchia: ¿Y observás alguna otra tendencia similar?
Santiago Siri: Esa diría que es la más importante de las que soy capaz de ver. Hay de todo pasando, pero desde mi perspectiva como hombre de software, me gusta construir con IA. A mí me hicieron una tokenización de mi propio agente y le fue muy bien en su primer mes, lo cual condiciona mi sesgo, pero veo otros agentes en el ecosistema con valuaciones sensatas que lanzan productos que generan ingresos (revenue). Son modelos mucho más eficientes y concretos que muchas de las promesas del pasado de cripto. Eso me mantiene convencido de que el futuro se sigue creando a sí mismo.
Nicolás Della Vecchia: Hablando de software, te quería preguntar: ¿cómo crees que se va a transformar la profesión de programador? ¿Qué habilidades se van a priorizar ahora que la IA permite programar y crear aplicaciones tan rápido?
Santiago Siri: La IA cambió mucho las cosas. Yo ya no recuerdo la última vez que escribí una línea de código directamente. Es un cambio profundo y seguramente la forma siga mutando. A veces tanto cambio incomoda, pero yo cambié radicalmente mi forma de entender qué puedo hacer y cómo. No creo que desaparezca la programación; creo que el programador será quien mejor maneje la IA a escala, combinando múltiples agentes que coordinen y cooperen de forma autónoma con economías creativas elaboradas por los mismos agentes.
Ahora estoy trabajando en un proyecto para “prompttear” contratos inteligentes, y la idea es que el principal usuario no sean los humanos, sino otros agentes. Si en esa cooperación los agentes pueden generar estructuras financieras, de gobernanza o certificaciones de forma autónoma, se abrirá un abanico de posibilidades nuevas. Es un gran momento.
Nicolás Della Vecchia: Y con respecto a la inteligencia artificial, ¿qué otros trabajos crees que están más en riesgo hoy en día? ¿Hacia dónde crees que avanzará?
Santiago Siri: Es una carrera que cambia el podio todo el tiempo. Es una lucha de fuerza bruta: quien implemente más energía, cómputo y capital tiene más chances de dominar el mercado. También es una lucha de potencias con enfoques distintos entre China y Estados Unidos. No creo que los trabajos desaparezcan; las necesidades humanas son infinitas y el trabajo siempre se reconfigura. Será una transformación grande, pero todos vamos a poder hacer más cosas y más diversas para más gente. Emergerán nuevas formas de talento acorde a la IA.
Nicolás Della Vecchia: Claro. Pienso que el valor estará en la cabeza que le ponga la persona y en cómo utilice la IA. Quizás pierdan posibilidades aquellos que hicieron solo un curso corto de programación en lugar de una carrera, porque les falta entender los conceptos de fondo que permiten comprender mejor a la IA.
Santiago Siri: Sí, pero fijate que siempre nos hemos ido abstrayendo: pasamos de tarjetas perforadas a assembler, luego a C, después al garbage collection y la orientación a objetos. Te vas alejando del “metal” y la inteligencia artificial introduce una nueva capa de abstracción. Pero un buen “prompteo” tiene su destreza si querés hacer algo elaborado y no solo “slop” (contenido mediocre). Casi todos hacemos slop, pero quienes logren hacer algo más que eso serán valiosos para el mercado.
Nicolás Della Vecchia: Ya para cerrar, me gustaría preguntarte sobre el potencial actual de la economía del conocimiento desde el lado del software. ¿Cómo lo ves aquí en Argentina particularmente?
Santiago Siri: La buena noticia es que es el tercer sector más grande del país. Tiene un crecimiento sostenido desde hace cuatro décadas y leyes que lo defendieron con beneficios que trascendieron los gobiernos. Hay un acuerdo común de que el futuro del desarrollo y el valor agregado del país va por aquí. Tenemos empresas como Mercado Libre, que tiene 25 años y es la número uno de Latinoamérica; es un sector que captura mucho valor.
Habría que entender cómo lograr una mejor diplomacia entre la clase política y la clase empresaria tecnológica. Parece haber un cortocircuito donde solo algunos hablan con algunos, y eso es una picardía porque retrasa al país. Que el sector más pujante, que armó la compañía más grande de nuestra historia, no pueda comunicarse bien con todos los sectores de la política, y viceversa, es una derrota cultural para todos. Esa me parece que es la única cuenta pendiente





