La capacitación en IA en Argentina quedó en el centro del debate porque un informe de PwC expone una tensión que atraviesa a los trabajadores del país. Un 62% cree que la inteligencia artificial puede reemplazar su empleo en el corto plazo, mientras que quienes ya la incorporan en sus tareas y se forman para manejarla muestran avances notorios en productividad, seguridad laboral y motivación.
El documento marca un contraste que deja en evidencia la distancia entre el temor y las oportunidades que se presentan hoy en el mercado laboral argentino.

Índice de temas
¿Cómo influye la capacitación en IA en Argentina en la sensación de seguridad laboral?
El informe muestra que la percepción de estabilidad cambia de manera marcada entre quienes acceden a formación y quienes no. Aunque la mayoría se siente vulnerable, los usuarios frecuentes de IA observan otra realidad. Entre quienes la usan a diario, 54% afirma que se siente más seguro en su puesto. Esta diferencia deja en evidencia una distancia interna en las organizaciones argentinas: una parte de los trabajadores mira la tecnología con miedo y otra la adopta como herramienta para sostener su posición.
A nivel global aparece un movimiento similar. 58% de quienes utilizan IA todos los días expresa que su sensación de seguridad laboral mejora, frente a 36% entre quienes no la adoptan. El estudio señala que el acceso desigual a conocimiento técnico genera percepciones opuestas ante un mismo proceso. La tecnología funciona como amenaza para algunos y como soporte para otros.
En Argentina esta brecha crece con el contexto económico. La presión por mantener el empleo convive con la falta de oportunidades de aprendizaje. Solo 29% de los jóvenes declara que su empleador los prepara de forma adecuada para enfrentar los desafíos que vienen. La ausencia de formación impacta en el ánimo de los más nuevos, que son quienes expresan mayor nivel de temor por el futuro laboral.
¿Cuál es el vínculo entre capacitación en IA en Argentina y la productividad?
El contraste de desempeño es claro. Entre quienes usan IA todos los días en Argentina, 71% declara que trabaja con mayor productividad. Ese porcentaje duplica la confianza que aparece entre los trabajadores que no acceden a estas herramientas. La incorporación de la tecnología se asocia con mejores resultados y, al mismo tiempo, con una sensación más firme de control sobre las tareas.
El estudio global marca otra diferencia significativa. 92% de quienes usan IA en su rutina afirma que experimenta avances en productividad, contra 58% entre quienes la aplican de forma ocasional. Estas cifras muestran cómo la capacitación ordena el escenario laboral e impulsa mejoras que se vuelven visibles en el rendimiento diario.
Esta dinámica también impacta en la motivación. El informe sostiene que “quienes manifiestan sentirse escuchados por sus superiores o con objetivos laborales claros muestran niveles de motivación un 70% más altos”. La claridad en los procesos y el acompañamiento formativo funcionan como amortiguador frente al estrés y como impulso para sostener el rendimiento.
Uso de IA, productividad y motivación laboral
| Dimensión | Usuarios frecuentes de IA | Usuarios ocasionales o sin acceso | Lectura principal |
|---|---|---|---|
| Productividad en Argentina | 71% declara trabajar con mayor productividad | Confianza y percepción de mejora sensiblemente menores | El uso cotidiano de IA se asocia con mejores resultados y mayor control de las tareas |
| Comparación global | 92% percibe avances en productividad | 58% entre quienes usan IA de forma ocasional | La capacitación y la adopción sostenida potencian el rendimiento diario |
| Control del trabajo | Sensación más firme de control sobre las tareas | Menor seguridad en los procesos | La tecnología refuerza la autonomía operativa |
| Motivación laboral | Niveles de motivación 70% más altos cuando hay escucha y objetivos claros | Motivación más baja en entornos poco claros | La claridad en procesos y el acompañamiento formativo reducen el estrés y sostienen el desempeño |
¿Qué revela la capacitación en IA en Argentina sobre la brecha generacional y emocional?
La encuesta señala un escenario emocional complejo. El 44% de los argentinos dice sentirse abrumado al menos una vez por semana y el 72% percibe un incremento de la carga laboral en comparación con el año pasado. La incertidumbre se profundiza entre los jóvenes: el 49% de quienes tienen entre 18 y 34 años expresa estrés o miedo por el futuro laboral.
La diferencia generacional se agrava con el acceso desigual a la formación. El 59% de los mayores de 45 años se siente razonablemente seguro en su rol, mientras solo el 38% de los jóvenes comparte esa sensación. La falta de capacitación aparece como uno de los factores que alimentan esta brecha. Quienes acceden a programas de aprendizaje muestran mayor estabilidad emocional, mientras los que quedan fuera expresan angustia y dificultades para visualizar un camino claro.
El bienestar también se deteriora por la carga horaria. El 61% de los argentinos señala que hoy trabaja más horas que el año pasado y casi la mitad afirma que su empleo impacta de manera negativa en su salud emocional. En comparación, el promedio global es de 35%, lo que marca un escenario local más exigente. La tecnología aparece como posible aliada para ordenar tareas, aunque ese beneficio queda limitado para quienes no reciben formación adecuada.
¿Qué papel puede jugar la capacitación en IA en Argentina en la construcción de confianza y clima laboral?
La confianza hacia los empleadores también muestra señales de desgaste. Solo 46% de los trabajadores argentinos declara que confía en las decisiones de la alta dirección. La falta de comunicación interna y la escasa claridad sobre los objetivos estratégicos genera distancia e incertidumbre. Apenas 41% afirma que comprende con precisión las metas de su organización y 58% siente que su empresa no lo prepara para enfrentar los desafíos tecnológicos.
En este contexto, la capacitación en IA en Argentina puede funcionar como un punto de apoyo para mejorar la relación entre equipos y líderes. Según el informe, el talento local “evidencia un fuerte deseo de estabilidad, pero también una necesidad urgente de contención emocional y claridad sobre el rumbo de las organizaciones donde se emplean”. La formación técnica aparece como parte de esa claridad porque ordena expectativas, reduce temores y abre posibilidades de crecimiento.
El cierre del informe lo resume con una mirada amplia. Damián Vázquez, socio de PwC Argentina líder de Managing Consulting, sostiene: “La productividad, la reinvención y el crecimiento dependen tanto de la confianza y el bienestar de las personas como de la tecnología”.
Su frase marca una idea central: el futuro laboral argentino no queda definido solo por la llegada de herramientas nuevas, sino por la capacidad de las organizaciones para acompañar a sus equipos con programas de aprendizaje claros y con una comunicación que reduzca la incertidumbre.
¿Qué muestra la capacitación en IA en Argentina sobre el interés real de los trabajadores y la falta de oferta interna en las empresas?
La encuesta de Randstad revela un punto que conecta de lleno con la tensión que muestra el estudio de PwC. El 48% de los trabajadores argentinos cree que la formación en Inteligencia Artificial es importante para su desarrollo profesional. Sin embargo, un 86% afirma que su empresa nunca le brindó instancias de aprendizaje en esta disciplina. Esta distancia entre interés y acceso expone un mapa laboral donde la demanda supera por amplio margen a la oferta.
Cuando se compara este comportamiento en la región, Chile y Uruguay aparecen en el extremo superior, con un 54% de trabajadores que considera la capacitación en IA como parte esencial de su crecimiento laboral. Argentina queda seis puntos por debajo, aunque muestra un nivel alto de conciencia sobre la necesidad de adquirir habilidades digitales para sostener la empleabilidad.
La brecha se agranda cuando se analiza la formación efectiva. El estudio indica que el 95% de los trabajadores argentinos no recibe programas formales de capacitación en IA por parte de su empleador. El contraste con Chile, donde el 14% accede a entrenamiento, y Uruguay, donde el 7% recibe formación, exhibe una región donde la demanda avanza más rápido que las estrategias internas de desarrollo.
Sobre este escenario, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay, resume una mirada clara: “A medida que el avance de la IA se hace más visible en los procesos y tareas laborales, los trabajadores comienzan a percibir la necesidad de adquirir habilidades que les permitan utilizar esta herramienta como una aliada”.
La ejecutiva plantea que esta visión abre una etapa diferente donde, según su frase textualmente citada, “IA y trabajadores funcionan como un equipo”. También remarca el rol de las empresas: “Las organizaciones tienen una responsabilidad frente a sus colaboradores para asegurar que cuenten con las habilidades necesarias, pero también una gran oportunidad de potenciar su capital humano, integrando la formación en IA dentro de sus estrategias de desarrollo”.
El estudio suma un dato que profundiza esta discusión: el 25% de los encuestados trabaja en compañías que ya incorporaron herramientas de IA y automatización en sus procesos. Esa adopción amplía la urgencia de contar con programas de aprendizaje que preparen a los equipos para nuevos esquemas de trabajo.







