Análisis en profundidad

¿Qué es una experiencia inmersiva?

En los últimos años, la experiencia inmersiva ha ganado espacio en sectores económicos, académicos y sociales. Cómo funciona esta tecnología que ya alcanzó valores multimillonarios de mercado y cuáles son sus beneficios para las personas e instituciones.

Artículo publicado el 20 Dic 2022

Redacción InnovaciónDigital360

Experiencia inmersiva.

En un mundo cada vez más competitivo, las empresas y marcas buscan generar diferenciales para fidelizar a sus clientes. Actualmente, todas las industrias intentan desarrollar e innovar constantemente con un objetivo claro: que los usuarios continúen adquiriendo sus productos y no vayan a la competencia. En ese contexto, la experiencia inmersiva se ha vuelto un aliado fundamental, ya que permite llegar a las personas para ofrecerles momentos de diversión y ocio relacionados a los fines comerciales de las compañías. 

Sin embargo, durante los últimos años las experiencias inmersivas fueron cambiando. Gracias a los avances tecnológicos y al aumento de conectividad global, las posibilidades de crear espacios virtuales crecieron y se modificaron velozmente. Por ese motivo, es importante entender que no solo alcanza con utilizar esta herramienta, sino que además es necesario desplegar narrativas originales y acompañarlas con otros dispositivos para conseguir los objetivos planteados. 

Al existir tantas empresas internacionales con la capacidad de alcanzar a clientes en todo el mundo, la implementación de experiencias inmersivas requiere de un desarrollo constante y ágil. De no contar con estas características, es probable que los clientes se aburran rápidamente y terminen optando por otras opciones que trabajen más adecuadamente en captar su atención y, por lo tanto, su intención de compra. 

¿Qué significa la palabra inmersiva? 

Desde un abordaje técnico, la palabra inmersiva hace referencia a la acción de introducir o introducirse en un espacio o lugar. Las experiencias inmersivas con la que permiten ingresar en un mundo creado de forma digital y que recrea o no a la realidad. Por lo tanto, una persona puede visitar la Gran Muralla China, el planeta Júpiter o un mundo creado a partir de la imaginación sin abandonar su hogar. 

Actualmente, la tecnología avanzó hasta el punto de poder simular espacios que son percibidos por varios sentidos del cuerpo. Esto incluye la vista, pero también el olfato, el tacto y el gusto. Por lo tanto, la inmersión del individuo en ese contexto creado de forma artificial se vuelve tan similar a la realidad que incluso puede ser difícil reconocer las diferencias. 

Estas situaciones se han vuelto tan cotidianas que hace décadas repercuten en los espacios tradicionales de la lengua. Un ejemplo de esto ocurrió en el año 2001, cuando el Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española decidió incluir en la definición de esta palabra la siguiente acepción: “Acción y efecto de introducir o introducirse en un ámbito real o imaginario, en particular en el conocimiento de una lengua determinada”.

Ámbito imaginario

Al implementar la palabra imaginario, se reconoce de forma oficial la posibilidad que tiene una persona o un grupo de individuos de participar en una experiencia inmersiva que tiene como objetivo ser lo más fiel a la realidad, aunque no tiene una relación espacio temporal directa con ella. 

Esta tendencia también tiene su correlato en el espacio académico. Profesionales de este sector analizan y estudian la experiencia inmersiva con el objetivo de generar conocimientos sobre ella y sus desarrollos más recientes. “Las características de las TI como la inmaterialidad, interactividad, instantaneidad, innovación, elevados parámetros de calidad de imagen y sonido, digitalización, automatización, interconexión y diversidad, nos lleva a usar el término ‘el espacio virtual’”, destacan en la Universidad Tecnológica de Morelia, México. Y agregan: “No es un espacio real, pero adquiere un grado de inmediatez e inmaterialidad que ha aportado beneficios sociales en distintas áreas”.  

¿En qué consiste la tecnología inmersiva?

Para recrear lugares físicos reales de forma virtual y darle a los usuarios una verdadera experiencia inmersiva es necesario utilizar varios desarrollos tecnológicos. Gafas de realidad virtual, cámaras 360º, software de diseño y pantallas con elevada calidad de proyección son solo algunos de estos elementos que se requieren.

“Con la tecnología inmersiva, en lugar de mirar las pantallas o revisar constantemente nuestros teléfonos, levantaremos la cabeza hacia el mundo real y virtual que nos rodea”, explica Clay Bavor, quien trabaja en el laboratorio de realidad virtual de Google. “Tendrá acceso a la información en contexto, con la informática integrada perfectamente en su entorno. Es el próximo paso inevitable en el arco de desarrollo de las interfaces informáticas”, continúa el experto. 

Durante los últimos años, cada uno de estos dispositivos evolucionó considerablemente, lo que permite que las personas puedan vivir y percibir los ambientes recreados con mayor fidelidad. De esta manera, conocer ciudades, visitar maravillas naturales, viajar al espacio o incluso recrear una operación de corazón son acciones que se pueden llevar a cabo desde cualquier lugar del mundo que cuente con esta tecnología y conectividad. 

Tal ha sido el crecimiento de este sector que en 2021 el mercado de la tecnología inmersiva fue valuado en 21 mil millones de dólares. Además, se espera un crecimiento exponencial para el resto de la década y se estima que para 2030 el mercado global superará los 134 mil millones de dólares.  

¿Qué es la adaptación sensorial y la modificación sensorial? 

Para que una experiencia sea realmente inmersiva, no basta con pasar imágenes y sonidos delante de una persona. Lo que realmente genera la sensación de estar en presencia de un entorno, aunque sea simulado y no real, es que los sentidos del cuerpo perciban estímulos que provienen de ese contexto. Por lo tanto, al desarrollar un espacio virtual es necesario generar una adaptación y modificación sensorial en la persona, lo que también incluye su olfato, gusto y tacto. 

Al percibir un estímulo externo, el cerebro interpreta esa información, la procesa y responde de la manera más adecuada. Ante un entorno real, esto se lleva a cabo de forma automática, pero cuando se está en presencia de acciones virtuales es necesario recrearlas de una manera tal que el cerebro no identifique las diferencias. Para lograrlo, se usan accesorios psicomotores que ayudan a interiorizar los datos que llegan del entorno y “engañar” al cerebro para que interprete que la experiencia vivida es real y no creada artificialmente. 

¿Cómo se hace la simulación de la realidad?

Son varios los elementos necesarios para poder realizar una simulación de la realidad de forma correcta. Inicialmente, es necesario contar con dispositivos que permitan “engañar” al sentido de la vista. Para lograr esto se diseñaron componentes que rotan y se ajustan a las imágenes emitidas según la rotación de la cabeza y del cuerpo. De esta manera, se consigue abarcar el campo visual de 360º de un individuo. 

Por otro lado, debe generarse una combinación entre esas imágenes y los sonidos que se ejecutan. Estos también contribuyen a la ubicación espacial de una persona y son importantes para que el usuario se aísle de la realidad física y pueda disfrutar a un mayor grado de fidelidad la experiencia inmersiva en la cual se encuentra. 

Finalmente, el sentido del tacto juega un papel fundamental. A través de vibración, retroalimentación térmica y otros fenómenos relacionados, es posible transmitir al cerebro información desde las manos e incluso los brazos y piernas. Varias empresas crearon guantes e incluso ropa que se asocia a las imágenes y sonidos del entorno recreado para garantizar la credibilidad de la experiencia. 

¿Cuáles son las expectativas sensoriales?

Más allá de los estímulos en sí mismos, los científicos identificaron que a través de la experiencia el cerebro genera ciertas expectativas sobre lo que puede ocurrir. De esta manera, es posible adaptar las respuestas a una mayor velocidad de lo normal. En términos de supervivencia, estos microsegundos que se ganan pueden determinar la existencia de un individuo antes una determinada situación ocurrida en su entorno. 

Cuáles son los componentes de una experiencia inmersiva

Los componentes de una experiencia inmersiva son tres: lenguaje VRML, percepción e interacción. 

Lenguaje VRML

El lenguaje de programación VRML o “lenguaje de modelado de realidad virtual”. Al igual que ocurre con el HTML, utilizado para la elaboración de páginas web, el VRML tiene como objetivo la representación de objetos o escenas interactivas y tridimensionales. Por lo tanto, posibilita la navegación en el mundo virtual generado a partir de tres dimensiones. 

Percepción

El cerebro humano tiene una determinada manera de interpretar la información que emite su entorno a la cual se la denomina percepción. Los sentidos son los encargados de captar estas sensaciones y llevarlas hasta el cerebro para que sean procesadas e interpretadas.  Finalmente, se aplica una respuesta que concuerda con la realidad física en la cual se ubica el sujeto. 

Los espacios virtuales creados para experiencias inmersivas deben “engañar” a la percepción para “confundir” a los sentidos y de esta manera provocar que el cerebro de la persona en cuestión no logre identificar si se encuentra en un lugar creado artificialmente o no. 

Interacción

La interacción con el mundo virtual en el cual es sumergido el sujeto hace referencia a la capacidad que tiene de interaccionar con el mismo. Es decir, la posibilidad de llevar a cabo acciones que tengan una repercusión real en el contexto. Para esto, es necesario que los dispositivos también sean capaces de interpretar información, ya sea de gestos, palabras o señales sinápticas, y emitir reacciones. Así, si la persona camina, salta, mueve algo de lugar o rompe un objetivo, el hecho de que eso genere un cambio producirá una mayor sensación de realidad. 

¿Cuándo nace la experiencia inmersiva? 

Al hablar de experiencias inmersivas se hace referencia a dispositivos tecnológicos que tienen más relación con el presente y el futuro que con el pasado. Sin embargo, las primeras herramientas creadas con el objetivo de trasladar a personas a otra realidad surgieron hace varios siglos a partir de varias experiencias artísticas. 

A finales del siglo XIX, el desarrollo de equipos escenográficos y el surgimiento de la iluminación eléctrica provocaron avances significativos en este campo. Controles de cuerdas y poleas, los focos con lentes y otras creaciones de la época generaron experiencias inmersivas que buscaban transportar a los espectadores a otros sitios lejanos. Por lo general, se llevaban a cabo en grandes ciudades europeas como París y Roma. 

La Primera y la Segunda Guerra Mundial fueron momentos de impulso para este campo porque a la evolución de los dispositivos electrónicos se sumó una intención de mostrar al público lo ocurrido durante los enfrentamientos. Por el momento histórico, la mayoría de estos proyectos eran estáticos y distaban de los actuales. De todas formas, son tomados como sus precursores, ya que muchas ideas que hoy se plasman con mayor calidad, tuvieron su origen en ese momento histórico. 

¿Qué tipos de experiencias inmersivas hay? 

En términos generales, existen tres tipos de experiencias inmersivas que son las más comunes o populares en la actualidad. Estas son la realidad virtual, el metaverso y los videos inmersivos.

Realidad virtual

La característica más destacada de la realidad virtual es el uso de gafas o cascos con los que el usuario se introduce en un entorno virtual. Tanto las imágenes como los sonidos que se perciben se generaron de manera artificial y tienen como objetivo recrear la realidad con el mayor grado de fidelidad posible. 

Desde el momento que el individuo se coloca el dispositivo, deja su entorno real y pasa a percibir el recreado por las gafas o el casco. Si el contexto virtual fue desarrollado de una manera correcta y se utilizan las tecnologías más innovadoras del campo, la persona se sumerge en este espacio al punto tal que puede olvidarse de que antes se encontraba en la realidad. 

Metaverso

Se considera a un metaverso como un espacio post-realidad. Es decir, un contexto virtual al cual muchas personas pueden asistir de forma simultánea para comunicarse e interactuar. Allí, hay una mezcla de la realidad física y la virtual que contiene tecnología relacionada a la realidad virtual, pero también a la realidad aumentada. 

“El Metaverso es una red interconectada de entornos inmersivos en redes sociales y plataformas multiusuario persistentes. Permite una comunicación integrada del usuario en tiempo real e interacciones dinámicas con artefactos digitales”, explica el Dr. Stylianos Mystakidis, experto en tecnología de la Universidad de Patras, Grecia. Y suma: “Su primera iteración fue una red de mundos virtuales donde los avatares podían teletransportarse entre ellos. La iteración contemporánea de Metaverso presenta plataformas de realidad virtual inmersivas sociales compatibles con videojuegos en línea multijugador masivos, mundos de juegos abiertos y espacios de colaboración de realidad aumentada”.

Videos Inmersivos 

Cuando se hace mención a los videos inmersivos se aborda un tipo de video 360º o esférico que es creado a partir de cámaras panorámicas. Las mismas tienen la capacidad de tomar imágenes a gran velocidad y de todos los aspectos que la rodean para generar una secuencia posterior que da como resultado un video inmersivo. 

Como la cámara que lleva a cabo el proceso es omnidireccional, no pierde ningún detalle y la persona que observa el video puede tener un panorama completo de lo ocurrido. De esta manera, no solo percibe lo que ocurrió delante, sino también detrás, a los costados, por encima y por debajo. Además, el espectador tiene la capacidad de controlar hacia dónde quiere dirigir su atención por lo que tiene un mayor grado de decisión sobre lo que está mirando. 

Campos que trabajan con experiencias inmersivas 

Las características y los desarrollos en torno a las experiencias inmersivas provocaron que todos los sectores industriales quieran utilizar esta tecnología. Ya sea con fines comerciales, sociales o académicos, cada vez más áreas productivas incorporan estos dispositivos con el objetivo de mejorar las experiencias de sus usuarios o clientes. 

Sector cultural 

El arte, sobre todo aquella parte relacionada con la pintura, ha aprovechado las experiencias inmersivas con bastante regularidad durante los últimos años. Uno de los ejemplos que demuestran este fenómeno es la muestra sobre Vincent Van Gogh que recorre el mundo hace ya varios años. Millones de personas presenciaron la instalación que recorre la obra del artista nacido en Países Bajos y ha tenido tanta relevancia que incluso la revista The Economist llevó a cabo un informe sobre el suceso. 

Recorridas por museos, presenciar obras de teatro y recitales y conocer ciudades lejanas sin la necesidad de viajar hasta allí, son otros de los usos que el sector cultural le ha dado a las experiencias inmersivas durante los últimos años. 

Marketing y publicidad

Dentro del marketing y la publicidad, el sector digital es cada vez más relevante para las empresas. Por lo tanto, la innovación no puede abandonarse en ningún momento y las experiencias inmersivas otorgan la posibilidad de generar nuevas iniciativas de forma constante. “El marketing inmersivo se usa cuando quieres impactar y calar en el público, que este se fije y confíe en tu empresa. Para hacer esto posible se emplean técnicas que consigan generar experiencias que involucren al usuario”, explican desde Occam Agencia Digital, agencia especializada en marketing. 

Uno de los casos más icónicos en este sentido fue organizado por Coca Cola y la empresa de lucha libre estadounidense WWF. En 2013, ambas compañías se asociaron para generar una experiencia inmersiva donde los visitantes de The Science Museum en Londres podían recorrer el Ártico y entender cómo el cambio climático afecta la vida de los osos polares. La campaña fue un éxito y desde entonces cientos de organizaciones la han replicado en distintos países del mundo. 

Medicina 

En relación con la medicina y todos sus derivados, la experiencia inmersiva ha demostrado tener un gran potencial de aplicación. Son numerosas las universidades alrededor del mundo que ya entrenan a sus estudiantes con esta tecnología, ya sea en áreas de psicoterapia, rehabilitación o incluso operaciones. 

En el Hospital Universitario de Harvard, estos dispositivos ayudan a los futuros cirujanos a entrenarse para realizar desde intervenciones sencillas hasta operaciones de corazón abierto. Las repercusiones son tan buenas que incluso se cree que los futuros profesionales podrán tener un desempeño mejor debido a la posibilidad de entrenarse en ambientes que simulan la realidad de forma exacta. 

Industria del sexo

La industria del sexo, una de las más rentables del planeta, también ha sumado tecnología inmersiva para ofrecer a los usuarios experiencias más sensoriales y vívidas. Conocido popularmente como “sextech”, la posibilidad de utilizar gafas de realidad virtual y otros dispositivos que suman estímulos durante el consumo de videos eróticos, generó que este sector productivo encontrara una nueva forma de atrapar la atención de las personas dispuestas a pagar por este tipo de contenidos. 

Periodismo

En los últimos años, el periodismo inmersivo también ha ganado espacio dentro de las empresas de medios de todo el mundo. A partir de tecnología 3D, videos inmersivos y realidad aumentada, se busca involucrar al lector dentro de la narrativa de la noticia para lograr un estado de copresencia y que incluso pueda experimentar las sensaciones de las personas que son foco de la información. 

A nivel internacional, el New York Times se posiciona como el medio que más innova en relación a este aspecto. Actualmente, en su plataforma digital se encuentran decenas de contenidos producidos con base en esta tecnología y que consiguieron prestigiosos premios debido a su precisión informativa y su creatividad a la hora de presentarlo a los usuarios.  

Turismo 

El sector turístico ha incorporado las experiencias inmersivas con el objetivo de realizar viajes y tours turísticos a los principales destinos globales sin la necesidad de que las personas abandonen sus casas. Por un lado, esto genera mayores ingresos para las compañías y por el otro lado, aquellas personas que no pueden afrontar los costos económicos de viajar aún pueden conocer lugares emblemáticos, aunque sea de forma virtual. 

Una de las primeras experiencias en relación con el turismo inmersivo fue llevada a cabo por Nokia y Samsung. Ambas empresas crearon una campaña para que las personas puedan visitar ciudades del mundo y, mientras lo hacían, podían degustar comida real de esos lugares. Por lo tanto, se llevó a cabo un proyecto que mezcló una experiencia inmersiva virtual con degustaciones reales, lo que provocó un alto grado de satisfacción en quienes pudieron disfrutarla. 

Riesgos para la salud de las experiencias inmersivas 

La tecnología asociada a las experiencias inmersivas genera grandes beneficios para las personas. Sin embargo, también puede provocar perjuicios a la salud. Por ese motivo, es importante tener en cuenta que su utilización tiene que abordarse de forma seria y responsable. 

Disociación de la realidad

Existen registros de personas que pasaron demasiado tiempo en espacios virtuales y no pudieron distinguir la realidad una vez que fueron sacados de esos contextos. Modificar y adaptar la percepción de un individuo puede ser peligroso, sobre todo si éste tiene enfermedades relacionadas a sus sistemas de percepción o en el cerebro. Además, existe la posibilidad de generar daños psicológicos graves. 

Adicción a la tecnología

Por otro lado, la adicción a la tecnología es una patología documentada con graves consecuencias a nivel personal y social. En esa línea, los expertos recomiendan poner parámetros de tiempo de uso y no sobrepasar los mismos. Además, se recomienda asistir a un médico en caso de notar cambios de comportamiento al utilizar estos dispositivos. 

Perjuicios personales, sociales y físicos

Finalmente, otro riesgo en relación con las experiencias inmersivas tiene que ver con la seguridad de los datos personales de una persona. Si bien esto tiene más relación con los comportamientos éticos de quienes desarrollaran los proyectos, un mal uso de esta información puede provocar perjuicios personales, sociales e incluso físicos a un individuo. 

En conclusión, las experiencias inmersivas son un gran avance tecnológico de la sociedad. Sus beneficios para las personas son notorios y genera un abanico de posibilidades que hasta hace poco tiempo solo eran posibles en narraciones de ciencia ficción. De todas formas, y al igual que con cualquier dispositivo tecnológico, es necesario hacer un uso responsable de ella para evitar daños y perjuicios físicos o psicológicos. 

Por Agustín Jamele

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