La historia de Lebane empezó con un encuentro casual en México y terminó convirtiéndose en una startup enfocada en resolver uno de los déficits más visibles del negocio inmobiliario en la región.
Bruno Lerer sitúa ese origen en un ascensor, donde coincidió con Lucas Glustman, hoy CEO de la compañía, en una breve escena que, con el tiempo, terminó funcionando como punto de partida de una sociedad emprendedora. “Ese breve encuentro, de apenas unos minutos, fue como una chispa”, recordó Lerer en diálogo con Innovación Digital 360.
Lo que siguió no fue inmediato, pero sí persistente. Durante dos años insistió para convencerlo de emprender juntos, hasta que ambos decidieron avanzar en un sector que, en sus palabras, veían como “un gigante dormido”.

Esa definición resume bastante bien la mirada con la que los fundadores se acercaron al sector del real estate. Vieron una industria enorme, con mucho dinero en juego, pero todavía demasiado apoyada en procesos manuales y en información fragmentada.
En lugar de pensar en una solución genérica, eligieron concentrarse en ese punto de dolor y construir desde ahí una plataforma para ordenar la gestión de desarrolladoras y constructoras, integrar áreas y mejorar la visibilidad de las operaciones.
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Un equipo con experiencia y una lectura precisa del problema
El proyecto se fue armando a partir de una mezcla de perfiles con recorrido en tecnología, expansión regional, finanzas y el sector inmobiliario. Lerer venía de trabajar en la expansión operativa de fintechs en distintos países de Latinoamérica. Glustman había vendido su última compañía a la dirección de dLocal y luego acompañó ese proceso hasta su IPO en Nasdaq.
Más tarde se sumaron Diego Sarro, actual CTO, con experiencia en conexiones bancarias para grandes constructoras en Brasil, además de Matías Podrojsky y Diego Cabrosi, este último con más de 15 años en el negocio inmobiliario.
Ese cruce de experiencias ayudó a ordenar una lógica de construcción que atraviesa toda la historia de Lebane. “Siempre tratamos de entender bien el dolor antes de resolverlo y después ejecutar con foco”, planteó Lerer. Esa idea aparece como el criterio que explica por qué la compañía eligió la especialización antes que la amplitud.

Validar rápido y crecer con clientes reales
“Más que dinero invertimos mucho tiempo”, resumió Lerer. La primera versión del producto fue desarrollada desde cero y salió al mercado en una fase incipiente, aunque con la solidez suficiente como para empezar a probar hipótesis con clientes reales. No era una plataforma terminada, pero sí una herramienta funcional sobre la que se podía construir.
Ese primer movimiento les permitió validar más de una cosa a la vez. Por un lado, confirmar la existencia de una necesidad concreta en el mercado. Por otro lado, comprobar que algunos clientes estaban dispuestos a apostar por la propuesta aun cuando el producto seguía en evolución.
“La clave fue que los primeros desarrolladores que probaron el producto creyeron tanto en la idea que aceptaron pagar anticipos por contratos”, recordó. Ese ingreso inicial les permitió seguir desarrollando la plataforma sin fondos externos y consolidó un proceso que, según el COO de Lebane, fue “súper orgánico”, con clientes que contrataban la solución y, además, se involucraban en su mejora.

Con el tiempo, esa dinámica fue ampliando el alcance del producto hasta convertirlo en una herramienta integral para desarrolladoras. Hoy, Lebane reúne:
- Presupuesto
- Contabilidad automática
- Administración
- Finanzas
- Gestión de proyectos
- Ventas
- Cobranzas
- Contratos
- Alquileres
Todo esto dentro de un mismo sistema.
La empresa cuadruplicó su facturación en el último año, cuenta con 45 colaboradores, opera en Argentina y México y ya superó los 300 clientes, entre ellos Dypsa, Tueroc, Urban Estate, Portland, I Desarrollos, CEK, Azcuy y Criba.
Una plataforma pensada para integrar inteligencia artificial
Uno de los puntos que Lebane busca subrayar como diferencial es su arquitectura tecnológica. La compañía define su producto como una plataforma AI Native, concebida desde el inicio para integrarse con herramientas como OpenAI, Mistral o Claude.
Esa base le permite ofrecer visibilidad en tiempo real del avance de obra, habilitar consultas en lenguaje natural y generar recomendaciones a través de WhatsApp sobre la base de la información propia de cada desarrolladora.
Más allá de la etiqueta tecnológica, esa decisión cobra sentido según el tipo de problema que la empresa intenta resolver. En un sector donde la información suele estar dispersa, la posibilidad de unificar los datos y convertirlos en una herramienta puede marcar una diferencia concreta.
Por eso, Lebane se presenta como una plataforma orientada a mejorar la capacidad de toma de decisiones en tiempo real. “La principal diferencia de Lebane es su core tecnológico”, sostuvo Lerer, y en esa frase condensa buena parte del posicionamiento que la compañía quiere construir.
El costo de decidir con información incompleta
El escenario en el que creció la startup ayuda a entender por qué su propuesta encontró lugar. Según planteó Lerer, las desarrolladoras inmobiliarias en Argentina se enfrentan a un contexto marcado por la suba de los costos de materiales, mano de obra y logística, mientras que los precios de venta no siempre se alinean en la misma proporción.
Pero el problema de fondo es la falta de información precisa y centralizada sobre los proyectos. “La mayoría no sabe bien cuánta plata tiene, cuánto va a terminar gastando o cuánto necesita para completar una obra”, advirtió.
Esa falta de visibilidad financiera real repercute directamente en la rentabilidad. La empresa sostiene que:
- Los presupuestos de una obra pueden desviarse entre un 35% y un 50%.
- Mientras que las ineficiencias operativas pueden representar entre el 10% y el 15% del negocio total.
En ese marco, la promesa de ordenar datos y mejorar la previsibilidad gana peso como respuesta a una necesidad concreta. “El orden, la previsibilidad y el conocimiento del dato son clave para maximizar la rentabilidad”, resumió el COO de Lebane.
Especialización antes que masividad
Buena parte del crecimiento de la compañía, según su propia lectura, se explica por haber elegido profundidad antes que amplitud. Lebane no intentó convertirse en una herramienta transversal para cualquier empresa. Eligió enfocarse en desarrolladoras y constructoras, aprender la lógica de ese negocio y resolver problemas específicos de esa operatoria. “No intentamos ser una solución genérica”, señaló Lerer.
Esa misma lógica se aplica cuando explica cómo se consolidó la marca. El eje, según comentó, estuvo menos en las campañas de marketing y más en la capacidad de hablar el idioma del sector y de construir confianza. La validación, en ese sentido, llegó más bien de la experiencia acumulada con clientes que de una estrategia de visibilidad masiva.
México como espejo y oportunidad
La expansión regional encontró en México un escenario que repite muchos de los problemas que detectó en Argentina. Allí gran parte de las desarrolladoras y constructoras todavía opera con Excel, incluso en proyectos de gran escala.
“Estamos hablando de proyectos de miles de millones de pesos o dólares y lo operan en Excel”, afirmó. A eso se suma otro dato que refuerza el diagnóstico, ya que, según explicó, el 95% de esas planillas contiene errores de fórmula que pueden derivar en pagos adicionales o en desvíos presupuestarios.
Para Lebane, esa realidad confirma que el problema que detectó no es meramente local y que existe una oportunidad regional para escalar una solución orientada a dar orden a industrias que todavía recurren a herramientas informales para gestionar procesos sensibles. Por eso, uno de los objetivos actuales de la compañía consiste en redoblar su presencia en el mercado mexicano y mantener el ritmo de crecimiento acelerado.
Marketing, marca y una forma de trabajar atravesada por IA
En paralelo al crecimiento del producto, la empresa fue armando una estrategia de posicionamiento apoyada en canales digitales como LinkedIn, Instagram y YouTube, así como en la prensa, eventos y podcasts vinculados a tecnología, negocios y real estate.
La lógica pasa por aprovechar cada espacio según la función que cumple, ya sea para llegar a clientes potenciales o para explicar una solución que requiere contexto para mostrar su alcance.
La inteligencia artificial también atraviesa ese trabajo. Lebane usa Claude para contenido, herramientas de imagen para piezas visuales y Claude Code para optimizar procesos internos. “Más que una tendencia, para nosotros ya es parte de la forma de trabajar”, comentó Lerer. En esa definición se ve cómo la empresa intenta trasladar hacia adentro la misma lógica de eficiencia y velocidad que propone a sus clientes.
Una mirada sobre emprender en Argentina
Cuando Lerer habla de emprendimiento, vuelve una y otra vez a una idea que parece funcionar como principio rector de toda la experiencia de Lebane. Antes de construir, hay que entender bien el problema.
En su visión, muchos proyectos arrancan de la tecnología o de una idea atractiva, pero no de una necesidad concreta. En cambio, el crecimiento de la startup estuvo ligado a haberse metido en la operatoria real de la industria, a validar rápido y a ajustar con clientes concretos. “Lo principal es entender bien el problema antes de construir”, insistió.
En ese recorrido también aparecen dos factores que considera decisivos: el equipo y la ejecución. Tener socios que se complementen y adaptarse sin perder la dirección forma parte de esa manera de construir. Tal vez la frase que mejor sintetice esa mirada sea una de las últimas de la entrevista. “Emprender no es solo tener una buena idea, es resolver bien un problema y hacerlo mejor cada mes”, concluyó.
En ese cruce entre diagnóstico fino y ambición regional se mueve hoy Lebane, una startup que encontró su lugar al identificar una falla estructural del negocio inmobiliario y convertirla en una propuesta concreta de modernización.






