Análisis en profundidad

La nueva Web3: qué es, cómo funciona y las implicaciones para la ciberseguridad

Web3 es la tercera generación de la Web que todos utilizamos a diario. Funcionará gracias al blockchain y, precisamente por ello, debería garantizar a los usuarios la máxima libertad de uso al eliminar la posibilidad de que las grandes tecnologías lo controlen. He aquí cómo funciona y cómo podría evolucionar en un futuro próximo

23 Ago 2022

Redacción Innovación Digital 360

Web3

No se trata de un argumento reciclado ni de un montaje de un servidor web, no es el habitual truco publicitario, ni la habitual tecnología “cosmética” para sitios web: cuando hablamos de Web3, hablamos de la innovadora tecnología que aparece en el horizonte, una tecnología que revolucionará por completo el concepto de libertad de expresión en Internet y la imposibilidad de censura por parte de las autoridades que “regulan la navegación” en la superficie de la “web normal”, es decir, la web indexada por rastreadores, arañas o robots. 

La Web3 será la publicación de un sitio web o de una identidad dentro de una cadena de bloques, que se alojará en millones de “wallets”, lo que obviamente impedirá el borrado, la ofuscación y evitará la falsificación de ese bloque, sitio web o contenido concreto.

La Web3: diferencias con Peer-to-Peer e I2P 

Si entre los años 90 y principios de los 2000 se hablaba de la Web1, es decir, de una web estática y legible formada por protocolos abiertos, en la que el único valor eran las vistas, entre los años 2000 y 2020 se hablaba de la Web2, es decir, de la web que todos conocemos en la que se podía leer, escribir y relacionarse con otros a través de plataformas de terceros. 

La web3, también llamada “web semántica” porque hace uso de la inteligencia artificial, será, en cambio, la suma de las dos tecnologías anteriores, pero innovadora en sí misma, por lo que será una web absolutamente propiedad de los usuarios en una Internet completamente desgobernada, pero que residirá en un blockchain. 

Para no confundirnos, empecemos diciendo que la realidad de I2P se basa en un nodo web que vive dentro de una VPN o red encriptada en la que viven los sitios web, pero estos están centralizados, es decir, cada propietario tiene su propia web en casa formando parte del anonimato total, perteneciendo así a la Deep Web, mientras que la que propone Web3 viviría dentro de una blockchain. 

Este blockchain de la Web3 aún no está claro si a nivel de diseño y desarrollo vivirá dentro de los monederos en las propias computadoras en libre distribución, o si será publicado en línea por unos pocos voluntarios generosos que lo alimentarán, como ocurre con TOR, para consultarlo en línea, pero dentro del blockchain para compartir sus propios recursos. 

Para el P2P o Peer-to-Peer fueron felices los años anteriores al Bitcoin, en los que a través de software como el eMule se compartían toneladas de recursos, descentralizando sus localizaciones. Pero incluso esta tecnología no estaba relacionada con el blockchain. Bitcoin funciona a través de la tecnología blockchain, es P2P, pero no incluye nada más que a sí mismo. 

Web3 y web 3.0 no son lo mismo

Además podemos pedir que no se confunda la Web3 con la web 3.0, porque ya estamos hablando de la web 3.0 y va mucho más allá, ya que es un todo que incluye también a la web 3.0 que se relaciona con los módulos de Ethereum. Así que en sí mismo la Web 3.0 es un gran proyecto relacionado con Ethereum. 

La Web 3.0 podría hacer funcionar su núcleo de la misma manera que las criptomonedas Proof-of-Stake, generando “tokens de recompensa” a través de fichas o NFT como las del Metaverso de Facebook, para desarrollar su propia economía en sí misma. 

Esto contrasta con las grandes empresas que hasta ahora han hecho que los usuarios dependan de sus propios servicios. De este modo, ilustramos la diferencia entre la Web2 y la Web3, donde el IPv6 desempeña un papel clave con la descentralización. 

Alla luce di quanto spiegato, si intravede la lentezza legislativa ancora nell’intento di regolarizzare il mondo delle criptovalute e le realtà web con la consueta loro velocità: come dire che questa velocità tecnologia è “acqua che scappa tra le mani” alle legislazioni. L’imposizione del dollaro come moneta di riferimento mondiale stucca le legislazioni a correre solo dietro materiale che abbia un valore di “fiducia” verso e le monete “FIAT” (fiduciarie), tralasciando il vero valore del sentiero della velocità della tecnologia.

A la luz de lo expuesto, se vislumbra la lentitud legislativa para regular el mundo de las criptomonedas y las realidades de la web con su velocidad habitual: la velocidad de la tecnología es como agua que se escapa de la mano para los legisladores. La imposición del dólar como moneda de referencia mundial hace que las legislaturas solo se preocupen por el material que tiene valor “fiduciario” y por las monedas “FIAT” (fiduciarias), descuidando el verdadero valor del camino de la velocidad tecnológica. 

Web3: implicaciones para la ciberseguridad 

Los tiempos venideros no solo verán guerras de derecho geoestratégico entre superpotencias, sino también un cambio en la propiedad, que se aleja de los grandes gestores y corporaciones y se acerca a las membresías certificadas por firmas digitales dentro de las cadenas de bloques o blockchain. 

Si hoy uno necesita demostrar que una determinada propiedad le pertenece presentando los papeles ante un notario, mañana la cadena de bloques será el organismo encargado de dicha certificación. 

Este tipo de digitalización de las certificaciones hará que la ciberdelincuencia se oriente cada vez más hacia el intento de robar los hashes privados de una determinada blockchain, para acceder a determinados contenidos que ahora se pueden robar simplemente rompiendo o sorteando una serie de cortafuegos. Por lo tanto, los ciberdelincuentes se especializarán en la manipulación de la blockchain para apoderarse de ese IoT o sitio web. 

¿Estamos pasando, entonces, cada vez más de un periodo de supremacía geopolítica a uno de supremacía tecnopolítica? Al igual que los países formados geográficamente por desiertos, antes muy pobres y que se encuentran hoy entre los más ricos del mundo como extractores de petróleo, mañana los Estados serán cada vez más valorados por sus conocimientos técnicos, de modo que la fuga de cerebros será condenada del mismo modo que lo es hoy el tráfico ilegal de oro. La ciberseguridad vive dentro de las cabezas de los informáticos, la fuga de cerebros del interior de un Estado que tiene que vivir de la Web3 es mortal para el futuro de una nación. 

Ciertamente, para la ciberseguridad del mundo actual tener transacciones validadas dentro de las cadenas de bloques supone un suspiro de alivio. Para la ciberseguridad del mañana, será un reto a superar. 

La necesidad de mano de obra especializada será cada vez más necesaria, las empresas tendrán que ser capaces de mantener a personas capacitadas dentro de la empresa para realizar determinados trabajos, de lo contrario las empresas perderán sus batallas irremediablemente. 

La propiedad intelectual de los sitios protegidos por el blockchain master 

Si se hace un rápido resumen de las diferencias entre lo viejo y lo nuevo que está por venir, se puede ver que la información personal que ahora se controla de forma centralizada pasará a ser controlada por el usuario; que la monetización pasará del control de la plataforma al control del usuario, como ya ocurre con el navegador web Brave: la privacidad que da tantos problemas en la actualidad será en el futuro absolutamente controlada por defecto por el usuario final. 

La identidad digital, que hoy está centralizada, se convertirá en una identidad segura al ser permanente dentro de la cadena de bloques. Y por último, la publicidad, que hoy se gestiona en función del registro de actividad del usuario, será en el futuro opcional, con todo lo que ello conlleva. Llegados a este punto, es fácil deducir que, como consecuencia, la propiedad intelectual de los sitios quedará irremediablemente grabada dentro de una cadena de bloques. 

Por poner un ejemplo sobre la publicidad, el navegador web Brave hace que el usuario decida si quiere o no que se le muestre publicidad y, en caso afirmativo, le paga por ello con tokens de tecnología ERC-20 llamados BAT. 

Por el contrario, plataformas como YouTube deciden actualmente si monetizan o no los vídeos que publican. No voy a entrar en los méritos de estas decisiones unilaterales, que son vistas por muchos como una forma de represalia hacia el usuario final: véase, por ejemplo, lo que ocurrió con las cuentas del ex presidente estadounidense Donald Trump. Las propiedades intelectuales de los sitios estarán permanentemente escritas en los bloques, por lo que las decisiones del usuario serán irremediablemente suyas. 

La Web3 y la imposibilidad de controlar los sitios web 

En cuanto a la identidad, hoy en día podemos aprovechar las identidades compartidas como las de Google o Facebook utilizadas para identificarse en muchos sitios. En el futuro las identidades acuñadas dentro del blockchain ya no pertenecerán a estos gigantes que las gestionan, sino irremediablemente a sus usuarios. 

Algunos proyectos ya en línea como Civic, Cardano y otros están activos intentando construir este tipo de identidades digitales acuñadas dentro del blockchain, mientras que algunas redes sociales, como Twetch y Voice, trabajan para basarse blockchain. 

Los reguladores tendrán que aceptar que ya no será tan fácil hacerse con el control de los sitios web, tachando a voluntad lo que no les convenga: los reguladores tendrán que aprender a correr cada vez más detrás de las tecnologías para no verse desplazados por el nuevo modus operandi de Web3. 

Por el contrario, Web3 ofrece un lado oscuro y malévolo del control de la población. Algunos gobiernos totalitarios podrán diseñar sistemas para controlar a sus ciudadanos y aplicar blockchains para no ser desenmascarados por los sistemas garantes. Aquí es donde la nueva ciberseguridad jugará un papel clave. Habrá empresas que basen sus ingresos en el desarrollo de sistemas de uso propio para contrarrestar los abusos de los gobiernos intrusivos.

Creación de ciberbloqueos o cibermurallas para impedir la entrada a determinados países

Quién sabe, tal vez lo más emocionante de esta publicación radique en el papel fundamental que desempeñarán las inteligencias artificiales en la gestión de estas cadenas de bloques. Quién sabe, tal vez ciertas puertas de un monedero que utilice blockchains de datos occidentales pasen a territorios no controlados pero a su vez bloqueados por las diversas inteligencias artificiales de los distintos bandos políticos. 

Hoy en día, por ejemplo, ya es una realidad que muchas redes sociales están apagadas en zonas con un régimen político diferente al nuestro. 

Cuando hablábamos de la web semántica, nos referíamos al papel indiscutible que desempeñan hoy las inteligencias artificiales en la interpretación para la búsqueda dentro de la web. 

La búsqueda semántica se caracteriza por ser capaz de entender exactamente lo que el usuario busca, basándose en la forma en que está escrita e interpretada una frase, y no solo en las palabras escritas dentro de la misma. 

La parte del protocolo se hace indispensable, ya que es imposible pensar en todo esto sin una fuerte intervención de IPv6. La semántica se aplicará no solo a la búsqueda de contenidos, sino también a la identificación de los puntos de la red IoT para poder interactuar directamente con los dispositivos sin pasar por el engorroso enrutamiento y la lentitud de la red DNS. 

Un ejemplo que explica esta última afirmación es el de la realidad aumentada que permite interactuar con un punto IoT simplemente a través de un par de gafas inteligentes. Dicho esto, es inevitable dar cierta importancia a la capa de blockchain. En la actualidad, ya existen proyectos que pretenden interconectar todas las principales blockchains, véase por ejemplo los proyectos Cosmos y Polkadot. 

Se prevé que para el año 2030 habrá unos cien mil millones de dispositivos conectados a Internet, por lo que tendremos más de diez dispositivos conectados a Internet por cada ser humano en la tierra. 

En este punto podemos decir que será casi imposible crear bloques telemáticos o muros de cualquier tipo alrededor de la Web3. 

Desarrollos futuros de esta tecnología innovadora 

Cuando hablamos del límite, lo traducimos como la imposibilidad legislativa de regular las nuevas tecnologías debido a la velocidad tecnológica. Esto no significa que las criptomonedas o las cadenas de bloques sean criminales, simplemente hablamos de la natural lentitud legislativa, incapaz de seguir el ritmo de los cambios. 

El conjunto Web3 incluye el subconjunto Web 3.0 y, por tanto, está íntimamente ligado a las tecnologías ERC-20 y Ethereum. Este será el verdadero reto, ya que hoy en día para publicar una NFT se requiere una cierta cantidad de criptodivisas para “pagar” el “gas” necesario para realizar las transacciones. 

Un artista que se proponga vender sus creaciones a través de Meta tokens o NFT ya se encuentra en un entorno inflacionario en el que necesita grandes cantidades de criptodivisas solo para empezar. “Cuesta demasiado” es como se podría resumir el freno actual a esta tecnología. No es fácil armonizar la demanda del mercado dentro de un Metaverso con los bolsillos del ciudadano de a pie, lo que hace que estos universos paralelos sean inaccesibles para muchos. 

Se habla mucho de democracia cuando el mercado lo quiere todo, y se habla mucho del Metaverso cuando sólo será para los poderosos. Aquí el verdadero desafío es el riesgo de permanecer “al límite” para siempre. 

Podríamos terminar esto con una propuesta dirigida a las empresas, pidiendo un desarrollo cada vez más ético con lenguajes de programación como Solidity, apuntando las cualidades hacia el ahorro, reflejando un bajo consumo de los recursos naturales de la tierra (léase gas consumido por Ethereum) y apuntando responsablemente y con mucha atención hacia la ciberseguridad, ya que estas nuevas fronteras abren la puerta a problemas de seguridad.

Por Ricardo Nardini

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