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Fredi Vivas, de RockingData: “La IA no va a desplazar al trabajador de tecnología, sino que lo va a empoderar para generar más valor”



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En diálogo con Innovación Digital 360, el CEO y fundador de RockingData, analizó el posicionamiento de Argentina frente al desarrollo de centros de datos de gran escala, el rol del capital humano, los desafíos energéticos y regulatorios, y las condiciones necesarias para transformar el potencial del país en un ecosistema tecnológico sostenible.

Publicado el 29 de ene de 2026

Nicolás Della Vecchia

Jefe de redacción



Fredi Vivas, CEO y fundador de RockingData
Fredi Vivas es el CEO y fundador de RockingData

Fredi Vivas, CEO y fundador de RockingData, es una de las voces más autorizadas del ecosistema tecnológico argentino para pensar el cruce entre inteligencia artificial, infraestructura digital y desarrollo económico. En esta entrevista con Innovación Digital 360, analizó qué lugar puede ocupar la Argentina en el mapa global de los centros de datos de gran escala, el rol del capital humano, las ventajas competitivas del país y los desafíos estructurales que todavía condicionan ese potencial.

A lo largo de la charla, aparecen temas centrales como energía, sustentabilidad, infraestructura, educación, marcos regulatorios y economía del conocimiento. Vivas estableció paralelos con modelos internacionales, pone en contexto la carrera global por el cómputo y la IA, y propuso una mirada de largo plazo sobre lo que debería pasar para que la Argentina avance de la oportunidad al ecosistema ya afirmado.

Se trata de una conversación profunda, con datos, visión estratégica y perspectiva regional, que te invita a pensar el futuro tecnológico del país más allá del corto plazo. Te invitamos a leer la entrevista completa y recorrer cada uno de los ejes que atraviesan este debate, que ya empezó a definir el próximo ciclo de desarrollo digital en la región.

¿Cuál es la verdadera ventaja competitiva que crees que hoy tiene la Argentina para atraer centros de datos de gran escala, como por ejemplo el de OpenAI?

Sí. Bueno, primero hay que aclarar que Argentina no es el único país en estos planes; es uno de varios que están siendo observados o donde se están desarrollando centros de datos; Chile, por ejemplo, es otro de ellos. Se observa que esta es una estrategia de crecimiento común en este tipo de empresas. Argentina, aun así, está muy bien posicionada por varias razones. Una es la zona horaria respecto a Estados Unidos; encaja perfecto para trabajar desde aquí hacia allá. También vale mucho el capital humano, aunque no haya certezas sobre cómo sería la implementación exacta de estas capacidades.

Cuando se implementa un espacio de centros de datos tan grande, es necesario traer mano de obra especializada. En el caso de OpenAI, que ya los desarrolla en otros países y en EE. UU., seguramente vendrá gente con esa experiencia puntual, porque los centros de datos no son todos iguales en el mundo. Son altamente eficientes, resilientes y con capacidades de sustentabilidad que otros no tienen; por eso vendrá gente entrenada, lo cual es muy positivo.

Pero también habrá capital humano de Argentina, especialmente porque aquí ya tenemos experiencia, buenas carreras universitarias y gente entrenada para ponerse a trabajar de un día para el otro en este segmento.

Pensemos que un centro de datos necesita personal de infraestructura de datos, hardware, cloud computing, sistemas eléctricos y gente que entienda en profundidad de networking para asegurar que todo funcione 24/7 y permita la operación digital de toda una región. Los datos no viven en “la nube” como concepto abstracto; están físicamente en servidores, discos rígidos y GPUs para procesar información. Todo eso permite que existan los modelos de IA, las plataformas de streaming, los pagos digitales y las videollamadas. Si esto sucede, generará grandes oportunidades; el posicionamiento de Argentina es muy bueno en esos términos.

¿Y crees que el clima también es un factor o el tema de los costos?

Claro, correcto. Cuando hablamos de IA, especialmente la generativa tras la explosión de ChatGPT en noviembre de 2022, el consumo energético y de cómputo aumentó significativamente. Ese consumo genera calor que debe gestionarse para que las máquinas funcionen a una temperatura eficiente; por eso hay que enfriarlas.

Lo normal es usar agua u otros sistemas. Cuanto más fría sea la zona donde se ubican los centros de datos, menor es el esfuerzo de enfriamiento. Allí hay una ventaja. También es relevante la cantidad de horas de sol anuales en Argentina, lo que favorece los sistemas de energía solar y otros desarrollos de energía sustentable, área en la que también tenemos experiencia. Todo eso contribuye al buen posicionamiento del país.

¿Y qué crees que falta para transformar este potencial en un ecosistema más maduro, como el de Brasil o Chile, que lideran la región?

Claro. Chile tiene unos setenta centros de datos, pero hay diferentes categorías o tiers; no se mira solo la cantidad. Por ejemplo, según un informe confiable de Statista, Estados Unidos tiene unos 4.000 centros de datos, más que toda Europa junta (3.400). Asia y Oceanía tienen unos 2.000, y África y Oriente unos 500. El resto de las zonas ni siquiera figuraba en ese dato general, para que tengamos noción de dónde estamos parados.

Respecto al ecosistema, Chile y Brasil están mejor que Argentina, y México también tiene un desarrollo interesante por su cercanía con EE. UU. y su buen nivel de inglés, lo que facilita los negocios. El ecosistema al que deberíamos aspirar es similar al modelo histórico de Silicon Valley. Ellos se enfocan en tres pilares: el mundo académico, las empresas y el gobierno.

En Silicon Valley —que es una zona en California llamada así por el silicio de los procesadores— tienes a la Universidad de Stanford como centro y, a pocos minutos, a gigantes como Google o Microsoft. Existe una retroalimentación constante: la gente de las empresas da clases y la universidad provee talento. Es algo a largo plazo.

Cuando eso empieza a funcionar, viene lo de alto valor: si se instala un centro de datos, mejora la conectividad y otras empresas querrán instalarse allí. Si se facilitan las aperturas de empresas, el entorno se vuelve muy rico y atrae universidades e inversiones. No es algo que pase de un año para el otro.

También mencionaste los marcos regulatorios. ¿Crees que es necesaria una modificación en ese aspecto o incentivos fiscales? Argentina necesita más estabilidad macroeconómica para generar ese tipo de incentivos.

Sí, ese punto terminaría de responder tu primera pregunta sobre cómo se conforma un ecosistema. Todo está relacionado: sin estabilidad e incentivos, no habrá inversiones. Aparentemente, hoy se está viendo esto con buenos ojos; si es así, es porque hay un camino. Ojalá que cuando lleguen las inversiones se concreten como un primer paso. Pero no hay que mentirse: no seremos un polo de IA de la noche a la mañana; ser un referente regional requiere planes a largo plazo y trabajar en todo el ecosistema.

¿Y qué impacto económico crees que puede tener para el país el desarrollo de estos centros de datos, no solo en empleo directo, sino en proveedores locales, industria del software y economía del conocimiento?

La economía del conocimiento en Argentina es la tercera economía del país. El software es un ícono de esta nueva forma de generar valor. En empresas como la mía, RockingData, vemos que naturalmente creces vendiendo de forma global; piensas en el mundo desde que creas el software. Es bastante fácil proveer servicios a otros países desde aquí. Por ejemplo, con RockingData trabajamos cien por ciento desde Argentina para el principal empleador de México. Esto no pasa en casi ninguna otra industria.

Hace poco estuve en Islas Canarias conociendo un plan para abrir una puerta a Europa. Allí ves cómo se instalan software factories mundiales por características económicas o geográficas. Argentina, en la industria del software, tiene algunas de las mejores y más sólidas carreras de la región.

Por ejemplo, en el mundo de la IA, la minería de datos es clave, y tenemos una maestría en la UBA que existe desde 2003; eso no lo tienen en otros lados. También tenemos una de las primeras ingenierías en IA en la Universidad de San Andrés, donde soy profesor, y carreras de Ciencia de Datos en la UBA hace años. Todo esto es un valor a explotar; la IA no va a desplazar al trabajador de tecnología, sino que lo va a empoderar para generar más valor.

Si tuvieses que nombrar tres desafíos, especialmente energéticos, que implica instalar centros de datos de alta potencia aquí en Argentina, ¿cuáles serían? Yo pienso, por ejemplo, en la infraestructura eléctrica como un cuello de botella.

No soy especialista en energía, pero es de lo que todo el mundo habla. Leí sobre Países Bajos, donde la gente se queja porque, mientras ellos cuidan el ambiente en sus casas, la energía de la ciudad se destina a un centro de datos. En Chile hubo manifestaciones similares.

Sin embargo, los centros de datos que implementa OpenAI son de una categoría diferente; usan tecnologías de refrigeración que tienden a no usar agua, sino sistemas que se retroalimentan. Ojalá venga esa tecnología a Argentina y sea el nuevo estándar. Históricamente, ante nuevos problemas aparecen innovaciones que los solucionan.

Hay mucho dinero puesto en hacer esto bien. El consumo energético puede ser un problema hoy, pero quizá no en un año con los nuevos modelos de centros de datos. Aun así, según Statista, los centros de datos ya consumen el 2% de la electricidad global, lo cual es muchísimo. Se supone que el consumo por IA crecerá, aunque las tendencias pueden cambiar: quizá en el futuro no necesites hacer tantas peticiones a internet si corres los modelos localmente en tu celular o computadora. Estamos ante una nueva carrera del cómputo.

Las regiones que inviertan en mejores centros de datos tendrán menos latencia (tiempo de respuesta), y el software funcionará mejor. Si usamos energías renovables, alimentaremos nuevos negocios en la región. Este año estuve en la ONU en un congreso de IA y gente de Emiratos Árabes me contaba que están creando sus propios centros de datos y modelos de lenguaje para construir ventajas competitivas para los próximos quince años. Los desafíos de refrigeración, uso del suelo y demanda energética están, y hay que crear infraestructuras resilientes y sostenibles.

¿Y en cuanto a habilidades? ¿Qué se necesita para acompañar este crecimiento?

Sí, todas esas son habilidades interesantes a desarrollar para este y otros casos futuros. Habrá que ver qué plantel trae OpenAI si desarrolla su centro aquí; ellos suelen usar empresas tercerizadas superexpertas en este tipo de categorías de centros de datos. Seguramente vendrían ellos para la implementación, pero después quedaría un equipo local para el mantenimiento y la mejora continua, y allí necesitaremos esas habilidades.

Esos perfiles ya se vienen desarrollando en Argentina: ingeniería de software, industrial, telecomunicaciones y ciencias de la computación. Estas carreras siguen siendo fundamentales, aunque a veces se escuche lo contrario. El mundo todavía no se ha subido al cien por ciento a estas capacidades, y en la región hay mucho por mejorar para que las empresas se conecten a este nuevo mundo digital.

¿Qué tan realista es pensar en Argentina como un futuro hub regional o incluso global en este aspecto? ¿Qué debería pasar en los próximos cinco o diez años para que esto sea una oportunidad concreta y no solo potencial?

Creo que es realista, pero depende de la decisión de inversión, planificación y ejecución. El plan debería incorporar aristas gubernamentales y lineamientos económicos que se sostengan en el tiempo, además de la vinculación universitaria para formar talento y entender las necesidades. Y, por supuesto, las empresas y las nuevas startups que surgirán o aquellas que abran la innovación para acelerar procesos.

Esos tres pilares —gobierno, universidades y empresas— son los que hacen funcionar a Silicon Valley y otros ecosistemas. Estas decisiones deben conservarse en el tiempo; no es algo que pase de la noche a la mañana, pero ojalá se priorice.

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