Robótica logística

Robots móviles en depósitos: cómo DHL escaló la automatización logística



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DHL alcanzó los 1.000 millones de picks con robots móviles autónomos de Locus Robotics. El caso muestra cómo la automatización logística pasó de ser una prueba piloto a una herramienta clave para ganar productividad en depósitos de alto volumen.

Publicado el 5 de may de 2026

Álvaro Zaffaroni

Especialista en contenidos digitales para medios y marcas



Tres robots móviles autónomos AMR de Locus Robotics operan en un depósito de DHL junto a estanterías, estaciones de picking y contenedores logísticos.
DHL utiliza robots móviles autónomos de Locus Robotics para asistir tareas de picking, transporte interno y preparación de pedidos en sus almacenes globales.

En marzo de este año, DHL Supply Chain alcanzó los 1.000 millones de picks realizados con robots móviles autónomos (AMR) de Locus Robotics dentro de su red global de almacenes. Lejos de ser un simple dato de escala, este hito demuestra cómo la automatización logística se convirtió en una herramienta operativa capaz de transformar la productividad en depósitos de alto volumen.

DHL empezó a incorporar robots de Locus en 2017 para responder a la creciente demanda del comercio electrónico, y desde entonces amplió el uso de esta tecnología en distintas operaciones. A día de hoy, miles de robots móviles operan en más de 40 instalaciones gestionadas por la compañía en todo el mundo, donde colaboran en tareas de picking, transporte interno y preparación de pedidos.

El caso también refleja una tendencia más amplia. En un contexto marcado por el crecimiento del e-commerce, la presión por reducir tiempos de entrega y la necesidad de operar con más flexibilidad, los depósitos dejaron de ser espacios estáticos; son entornos conectados, automatizados y coordinados por software.

Cómo los AMR mejoraron la productividad de DHL

Llegar a 1.000 millones de picks es relevante no solo por el volumen, sino por lo que revela sobre el cambio operativo dentro de los almacenes. En los modelos tradicionales, gran parte del tiempo de un trabajador se consume caminando entre ubicaciones, trasladando productos o recorriendo pasillos para completar pedidos, y eso es justamente lo que los AMR buscan reducir.

Esto no quiere decir que los AMR vayan a reemplazar por completo a los trabajadores. En su lugar, lo que cambia es la distribución de tareas. Mientras los robots se encargan de los desplazamientos, el transporte y la asistencia en el flujo de pedidos, las personas pueden concentrarse en actividades de mayor valor dentro del proceso, como la identificación, validación, preparación y resolución de excepciones.

En los depósitos de DHL, los AMR se coordinan mediante una plataforma de gestión de almacenes que permite asignar tareas, mover unidades, asistir al personal en el picking y mantener el flujo de trabajo entre estaciones. De esta manera, de acuerdo con Locus Robotics, la implementación generó mejoras de entre 30% y 180% en unidades pickeadas por hora, además de una reducción del 80% en el tiempo de formación del personal.

Estos buenos resultados llevaron a DHL a reforzar su alianza con Locus mediante un acuerdo que contempla el despliegue de 5.000 robots móviles autónomos en su red global. Al anunciar la expansión, Oscar de Bok, CEO de DHL Supply Chain, destacó la importancia de la escalabilidad en las estrategias de automatización de almacenes: “Una idea solo es buena si se puede escalar”.

CEO de DHL Supply Chain en una imagen corporativa, asociado a la automatización logística y la expansión de robots móviles autónomos.
La automatización logística requiere liderazgo, escalabilidad y modelos operativos capaces de integrar robots móviles autónomos en redes globales de almacenes.

Por qué los AMR están ganando lugar en la logística

La adopción de los AMR en logística es impulsada por una gran variedad de factores. Entre ellos se encuentran el mayor volumen de pedidos, la presión por reducir tiempos de entrega, la dificultad para cubrir tareas repetitivas, la necesidad de mejorar la trazabilidad y la búsqueda de eficiencia en los centros de distribución.

Frente a esto, los robots son una solución flexible, ya que pueden incorporarse de forma progresiva y escalar según la demanda. Esto los diferencia de otras tecnologías que requieren grandes modificaciones de infraestructura desde el inicio.

Por otro lado, el crecimiento de la tecnología se produce en un escenario de fuerte expansión de la robótica industrial. Según la Federación Internacional de Robótica (IFR), en 2024 había 4.664.000 robots industriales en funcionamiento en todo el mundo, un 9% más que el año anterior.

Además, en el mismo año, se instalaron 542.000 unidades, lo que representa más del doble que hace una década. Takayuki Ito, presidente de la IFR, resumió esta tendencia al señalar que “la transición de muchos sectores a la era digital y automatizada se caracterizó por un enorme aumento de la demanda”.

Las empresas de supply chain van en la misma dirección. Según el Informe Anual de la Industria de MHI de 2026, publicado junto a Deloitte, la robótica y automatización es considerada la segunda tecnología más disruptiva para la próxima década, solo por detrás de la inteligencia artificial. El 39% de los encuestados calificó su impacto como significativo o mayor, lo que representa 16 puntos porcentuales más que el año anterior.

Gráfico de barras que compara inteligencia artificial, robótica y automatización, analytics, drones e IoT según su nivel de disrupción previsto en supply chain.
La robótica y automatización aparece entre las tecnologías con mayor impacto esperado en la próxima década, solo por detrás de la inteligencia artificial.

El presupuesto, la principal barrera para escalar la automatización

Otro de los hallazgos del relevamiento de MHI y Deloitte es que el 46% de los encuestados planea invertir en robótica y automatización. Sin embargo, que la oportunidad sea clara no significa que la adopción sea sencilla: las restricciones presupuestarias son la principal barrera para su implementación, según el 29% de los participantes.

Estos datos ilustran una tensión habitual en los procesos de transformación tecnológica. Por un lado, muchas compañías ya reconocen el valor de automatizar sus operaciones logísticas, pero por el otro, todavía enfrentan dificultades para justificar la inversión inicial, sobre todo cuando los beneficios dependen de escalar la solución y no solo de probarla en un área puntual.

En este contexto, avanzar con un proyecto de AMR exige responder preguntas operativas muy concretas como qué tipo de pedidos se procesan, cuántos recorridos pueden reducirse, cómo se asignarán las tareas, qué sistemas deberán integrarse, qué indicadores medirán el éxito de la implementación y qué cambios deberá asumir el equipo de trabajo.

Hacia depósitos centrados en robots

De cara al futuro, las proyecciones indican que la automatización logística todavía tiene margen de crecimiento. La IFR estima que las instalaciones globales de robots superarán la marca de 700.000 unidades para 2028. No obstante, el cambio no pasará por sumar más equipos, sino por rediseñar los espacios y procesos para que formen parte de la arquitectura central del depósito.

Al respecto, Gartner prevé que el 50% de los nuevos almacenes en mercados desarrollados serán diseñados como “robot-centric”, o “centrados en robots”, para 2030. En otras palabras, se trata de depósitos en los que la presencia humana será opcional para la operación rutinaria.

Esta idea no implica que habrá depósitos sin personas, pero sí que tareas repetitivas, desplazamientos internos y parte de la manipulación de materiales estarán cada vez más automatizados. Según Gartner, este enfoque estará impulsado por la menor disponibilidad de personal para tareas manuales, el aumento de los costos laborales y la adopción de robótica inteligente en intralogística.

Los almacenes centrados en robots, por otro lado, ya están modificando la forma de evaluar la inversión. Por ejemplo, McKinsey explica el surgimiento de modelos de pago por pick, en los que el proveedor de automatización conserva la propiedad de los equipos y el cliente paga en función del uso. Tal como indica la consultora, este tipo de estructuras puede reducir los costos de capital del proyecto entre 60% y 80%.

Para las empresas que no pueden justificar una inversión inicial elevada, los modelos basados en uso permiten escalar de manera más gradual, ajustar la cantidad de robots a los volúmenes operativos y responder mejor a picos de demanda sin sobredimensionar la infraestructura desde el primer día.

En definitiva, el logro de DHL y Locus es una nueva señal de hacia dónde se dirige la logística de alto volumen. En este punto, el desafío para las empresas será definir qué procesos automatizar, bajo qué modelo económico hacerlo y cómo integrar esa tecnología sin perder flexibilidad operativa.

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