En el evento IA Total Disruption de Forbes Argentina, Mario Pergolini trazó una radiografía del impacto de la inteligencia artificial en la educación, el trabajo, los contenidos y el cuidado de los adultos mayores. Entre robots domésticos, cine generado por IA y una nueva batalla por la verdad, advirtió que el problema es profundamente humano.
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¿Qué piensa Pergolini sobre el futuro de la inteligencia artificial?
Pergolini no elige entre el optimismo y el pesimismo cuando piensa en el futuro. Prefiere hablar de una transformación acelerada y difícil de asimilar. En una entrevista con Forbes, el conductor planteó que el gran desafío será entender cómo se reorganizará la vida humana ante una tecnología que avanza más rápido que las instituciones. “Mejor o peor, es muy difícil. Va a ser muy distinto”, sintetizó.
La velocidad de la innovación frente a la lentitud de las respuestas sociales. “Hay que resolver el avasallamiento de la tecnología sobre la humanidad”, señaló, al enumerar preguntas que todavía no encuentran respuesta clara:
- Cómo se redistribuirán los ingresos
- Qué ocurrirá con el tiempo ocioso
- Cómo se atenderá a una población cada vez más longeva
- Cómo se reorganizarán sistemas como educación y salud
En esa línea, remarcó que el cambio demográfico ya obliga a repensar las políticas públicas y las prioridades presupuestarias.
¿Por qué Pergolini dice que los chicos van más rápido que las instituciones?
En educación, Pergolini cree que la presión no vendrá tanto del Estado como de los propios estudiantes. Sostuvo que los chicos ya incorporaron herramientas como ChatGPT en su vida cotidiana y que la demanda de una enseñanza más actualizada terminará empujando a las instituciones.
“Los chicos van mucho más rápido que las instituciones”, afirmó. También reconoció avances puntuales en la Ciudad de Buenos Aires, aunque dejó claro que el sistema educativo corre detrás del ritmo de la adopción tecnológica.
¿Qué es ATO y por qué Pergolini lo ve como una ayuda para los adultos mayores?
Uno de los tramos más personales de la entrevista giró en torno a ATO, un dispositivo de inteligencia artificial diseñado como puente entre los adultos mayores y la tecnología. Pergolini contó que el proyecto cobró un sentido especial a partir de la experiencia de su madre, quien perdió la vista.
“Tener a alguien que le decía qué hora era sin tener que tocar un botón y saber dónde estaba el reloj, decirle cómo era el día, ponerle la radio, hacerle llamadas, terminó siendo una gran ayuda”, relató. También describió cómo esa mediación tecnológica alteró positivamente la dinámica familiar: “Yo le digo: ‘Ato, recordale a mi mamá tal cosa’ y a tal hora se lo dice”.

Desde esa experiencia, fue más allá y volvió sobre una definición que ya había generado repercusión: su preferencia por que un robot atienda a su madre antes que un humano. Lejos de plantearlo como una provocación, lo presentó como una conclusión pragmática basada en las capacidades emergentes de los humanoides.
“No tengo la más mínima duda”, dijo al referirse a modelos capaces de asistir físicamente, monitorear variables de salud, comunicarse con familiares o médicos y resolver tareas domésticas. Para él, ese escenario ya no pertenece a la ciencia ficción, sino a un mercado que empieza a tomar forma ahora mismo.
¿Por qué apuesta por la biotecnología, la longevidad y la salud mental?
Pero la mirada de Pergolini sobre la disrupción no termina en la IA ni en los robots. En la entrevista también aparece la biotecnología. A través de su compañía V.I.B. (Very Important Biology), el empresario trabaja en “longevidad y nuevas alternativas de medicamentos”, con foco en salud mental y en compuestos que empiezan a ser desregulados en mercados como Australia y Estados Unidos para casos de depresión resistente.
Esa idea se articula con su diagnóstico más general del cambio de época. Si los humanoides asumieran parte del esfuerzo físico, la biotecnología podría prolongar la vigencia del ser humano en una sociedad cada vez más automatizada.
“Es un área que me apasiona porque es el hackeo del cuerpo humano”, afirmó. Pero incluso allí aparece una pregunta de fondo, menos técnica que existencial: “La otra pregunta es: ¿para qué vamos a querer tanta salud si no tendremos trabajo? ¿Valdrá la pena?”.
¿Cómo cree Pergolini que la IA cambiará el cine y la creación de contenidos?
En paralelo, ubicó a la IA generativa como una fuerza de disrupción total para las industrias creativas. Entre las herramientas que más lo sorprendieron, mencionó a Claude, por su capacidad de programación mediante agentes, y a Seedance, por su potencial para transformar la producción audiovisual.
“Ya no notás la diferencia entre humanos sintéticos y humanos reales”, advirtió. Según su mirada, el impacto en Hollywood, la publicidad y la creación de contenidos será profundo, porque el costo de producir piezas de alta calidad se desploma y el acceso a esas capacidades se vuelve masivo. “Alguien con talento puede llegar a hacer una película por 300 o 400 dólares. La misma película que antes salía 300 millones”, sostuvo.
Lejos de anunciar la desaparición del talento humano, Pergolini cree que la IA elevará el valor diferencial de quienes realmente sepan crear. A su juicio, cuando todos acceden a las mismas herramientas, la diferencia vuelve a estar en la mirada, en el criterio y en la dirección. “Si todos usan la IA sin conocimiento previo, el resultado es marrón; ahí prevalece el talento”, afirmó.
En esa lógica, la tecnología no elimina al artista ni al profesional, pero sí obliga a redefinir qué significa ser original y qué capacidades siguen siendo escasas.
¿Qué puede pasar con la música y los artistas frente al avance de la IA?
Pergolini también extendió ese análisis al mundo de la música y del espectáculo, donde considera que la inteligencia artificial ya ha alterado profundamente la producción y la circulación de obras.
“Creíamos que cierto arte era innato al humano y que eso nadie lo iba a poder sacar. Hay casi 30 temas dentro de los más escuchados del mundo hechos por IA”, señaló. Desde su perspectiva, el cambio no implica necesariamente la desaparición de los artistas, pero sí una reformulación de su rol.

En ese nuevo escenario, sostuvo que los creadores deberán adaptarse a herramientas capaces de abaratar y acelerar procesos que antes exigían estructuras mucho más complejas.
Incluso mencionó desarrollos realizados para figuras musicales y recordó fenómenos como los shows de hologramas o las experiencias ligadas a artistas que ya no están vivos. Aun así, insistió en que el diferencial seguirá estando en quienes aporten una mirada propia: “Creo que los verdaderos artistas, los buenos profesionales, siguen siendo los disruptivos”.
¿Qué consejo les da Pergolini a los CEO que sienten que la IA los está pasando por arriba?
También hubo lugar para una lectura empresarial menos eufórica. Frente a la ansiedad de muchos ejecutivos por incorporar IA a cualquier costo, Pergolini recomendó cautela. “No todo el mundo tiene que reconvertir su empresa”, señaló.
Su consejo fue evaluar con precisión si el uso de estas herramientas responde a una necesidad concreta de velocidad o eficiencia, y no simplemente a una presión de época. Incluso fue tajante sobre su propia estrategia: “Mi primera regla es: no invierto mucho en IA. Siempre voy a estar utilizando herramientas de terceros”.
¿Por qué advierte sobre las noticias falsas y la verdad en la era de la IA?
Hacia el final, el creador de Vorterix proyectó uno de los debates más sensibles de los próximos meses: la erosión de la confianza en lo real. Para 2027, anticipó un escenario en el que resultará cada vez más difícil distinguir entre noticia verdadera, imagen auténtica y contenido fabricado.
“De acá a un año vamos a estar muy asombrados de qué es real o no en el mundo de las noticias”, dijo. Y cerró con una frase que resume su mirada sobre esta etapa: “Siempre es más aterrador el humano que la tecnología”.





