Robótica agroindustrial

De 1.000 a 1.800 robots agrícolas: Argentina lidera en Latam y el mercado global se cuadruplicó en dos años



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El mercado global de robótica agrícola pasó de USD 3.000 millones en 2021 a USD 13.500 millones en 2023, con una proyección de llegar a USD 62.000 millones en 2030. Argentina ocupa el tercer lugar mundial en adopción de agricultura de precisión, detrás de Estados Unidos y Alemania.

Publicado el 5 de jun de 2026



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Brazo robótico trabajando junto a operarios en línea de producción de planta agroindustrial argentina — automatización y robótica en la industria de alimentos

1. Los datos del INTA: el mercado que se cuadruplicó

Los datos de robótica agrícola en Argentina no vienen de proyecciones de consultoras privadas — vienen del INTA, presentados en el auditorio de Expoagro.

Mientras que en 2021 había unos 30.000 robots agrícolas operando en el mundo, en la actualidad esa cifra supera los 55.000, con un crecimiento anual estimado del 18% al 22%. En Argentina, el avance también es significativo: en 2021 se contabilizaban aproximadamente 1.000 robots agrícolas y, para fines de 2025, la cifra ascendía a más de 1.800, lo que posiciona al país como uno de los líderes regionales en adopción de esta tecnología

El mercado global confirma la dirección: en 2021 se estimaba en USD 3.000 millones anuales y para 2023 alcanzó los USD 13.500 millones, con una proyección de crecimiento del 31,5% anual. De mantenerse esta tendencia, en 2030 podría superar los USD 62.000 millones.

Un dato que pocas veces aparece en los análisis sobre el agro argentino: Argentina ocupa el puesto 13 a nivel mundial en desarrollo de tecnologías agropecuarias, pero es el tercero en adopción de agricultura de precisión, solo por detrás de Estados Unidos y Alemania.

Y el indicador quizás más revelador del ritmo de cambio local: en los últimos tres años, el nivel de automatización avanzada en los establecimientos agrícolas argentinos creció del 3% al 7%, lo que representa un aumento del 100%.


2. Por qué el sector de alimentos lidera la adopción

La intersección entre la agroindustria y la automatización robótica no es aleatoria. El sector de alimentos y procesamiento agroindustrial tiene características estructurales que lo hacen especialmente propicio para la adopción de robots.

Volúmenes altos y procesos repetitivos. Las plantas de procesamiento — frigoríficos, molinos, plantas lácteas, empacadoras — operan con volúmenes enormes de producto en tareas altamente repetitivas: detección de defectos, envasado, paletizado, manipulación de producto. Son exactamente las tareas donde los robots tienen ventaja comparativa sobre la mano de obra humana: precisión constante, sin fatiga, a velocidad sostenida.

Exigencias crecientes de trazabilidad. Los mercados de exportación — especialmente Europa con regulaciones como la EUDR — exigen documentación del proceso productivo que la automatización genera como subproducto natural: cada acción queda registrada con fecha, hora y parámetros de proceso.

Impacto ambiental medible. Según el INTA, gracias a sensores avanzados y sistemas de visión artificial, los robots pueden identificar y eliminar malezas con precisión y reducir en más de un 40% el uso de herbicidas. Además, optimizan la aplicación de agua y fertilizantes con una eficiencia hasta un 25% superior a la de los métodos tradicionales. Esos números tienen valor comercial directo en mercados con exigencias ESG.


3. Qué tecnologías están funcionando en campo hoy

Según Hernán Ferrari, especialista del INTA que presentó en Expoagro: “las máquinas autónomas, los drones pulverizadores y los robots de monitoreo ya no son tecnologías del futuro, sino herramientas indispensables en la producción actual.”

Las aplicaciones con mayor tracción en la agroindustria argentina:

Visión artificial para control de calidad. Detecta defectos en tiempo real — cuerpos extraños, variaciones de peso, defectos visuales — con precisión y velocidad imposible de lograr manualmente. Es la aplicación con mayor adopción en plantas de procesamiento de frutas, verduras y productos lácteos porque el retorno es inmediato.

Drones pulverizadores y de monitoreo. La aplicación más visible del agro robotizado. Permiten reducir el uso de herbicidas y optimizar la aplicación de insumos de forma verificable. El INTA tiene desarrollos propios validados en campo.

Cobots en líneas de producción. Los robots colaborativos trabajan junto a operarios humanos sin necesidad de jaulas de seguridad. Su flexibilidad los hace especialmente útiles en plantas con alta variedad de productos o cambios frecuentes de formato — perfil común en la agroindustria argentina.

Paletizado automatizado. Una de las aplicaciones con retorno de inversión más rápido: tarea físicamente exigente, alta incidencia de lesiones laborales y velocidad constante como ventaja directa de la automatización.


4. La brecha que persiste: Argentina frente a los líderes globales

Con todo el crecimiento documentado, el diagnóstico honesto es que Argentina todavía tiene una distancia significativa respecto de los países líderes.

La densidad robótica argentina — cantidad de robots por cada 10.000 empleados en manufactura — está muy por debajo de los países líderes. Corea del Sur lidera con 1.000 robots por cada 10.000 empleados, seguida por Singapur (730) y Alemania (415). Argentina está por debajo de los 10.

Las causas son verificables: costo de importación de equipos, volatilidad cambiaria que complica los cálculos de ROI, falta de crédito especializado para modernización productiva.


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