Energía

El campo argentino como proveedor de energía: biogás, biocombustibles y la transición energética que viene del agro



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La Agencia Internacional de Energía proyecta que la producción global de biocombustibles debe triplicarse para 2030. Argentina tiene una posición única para capturar esa oportunidad: produce biodiesel a base de soja, bioetanol a base de maíz y caña de azúcar, y tiene un potencial de biogás a partir de efluentes pecuarios.

Publicado el 25 de jun de 2026



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Biogás, biodiesel y SAF: el campo argentino como proveedor de energía renovable

1. El marco regulatorio y la oportunidad global

La Agencia Internacional de Energía (IEA) proyecta que la producción global de biocombustibles debe casi triplicarse para 2030 para cumplir las metas de descarbonización establecidas en el Acuerdo de París. Para Argentina, esto representa una oportunidad sin precedentes en términos de exportaciones y de diversificación de la cadena agroindustrial.

El marco normativo local ya tiene décadas de desarrollo. La Ley Nacional de Biocombustibles N° 27.640 establece los cortes obligatorios actuales: el 12% de biodiesel en el gasoil y el 12% de bioetanol en las naftas comercializadas en el territorio nacional. Ese corte define un mercado interno garantizado para la producción agroindustrial de biocombustibles.

El documento oficial de Bioenergía Moderna en Argentina 2026, publicado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, sistematiza el estado actual de cada cadena bioenergética del país con datos de producción verificados.


2. Biodiesel de soja: el biocombustible que Argentina ya exporta al mundo

Argentina es uno de los mayores productores y exportadores de biodiesel del mundo. La materia prima es el aceite de soja. Según el informe oficial de la Secretaría de Agricultura, la totalidad del biodiesel argentino se produce a partir del cultivo de soja a través del proceso de transesterificación del aceite.

La ventaja logística es singular: la mayoría de las plantas productoras de biodiesel se ubican en el Gran Rosario, en el mismo corredor donde se procesan y embarcan los granos y subproductos de la soja. Eso elimina el problema de transporte de materia prima que enfrentan otros países productores.

En 2024 surgió una oportunidad adicional en el mercado interno. La Resolución 252/2024 de la Secretaría de Energía habilitó formalmente el uso de biodiesel para el abastecimiento de buques y barcazas (bunkering), creando un nuevo mercado interno de alto valor en el mismo corredor fluvial donde se produce el biocombustible. Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), destacó que la medida “crea un nuevo mercado interno” con una sinergia entre producción y consumo que ningún otro país puede replicar con esa cercanía geográfica.


3. Bioetanol de maíz y caña: el combustible que mezcla con la nafta

El bioetanol argentino tiene dos fuentes de materia prima con distribución geográfica diferenciada.

El bioetanol de caña de azúcar se produce en el Noroeste Argentino (NOA), principalmente en Tucumán. Es la cadena más antigua y consolidada.

El bioetanol de maíz se produce en la región Centro (principalmente Córdoba y Santa Fe), aprovechando la producción del cinturón maicero de la pampa húmeda.

Un subproducto relevante de la producción de bioetanol a base de maíz son los denominados granos secos de destilería (DGS y WDGS), que tienen alto valor proteico y se utilizan para la alimentación animal. Eso convierte al bioetanol de maíz en una cadena con doble aprovechamiento: energía más proteína animal, lo que mejora significativamente la ecuación económica para el productor.

Toda la producción de bioetanol se destina al mercado interno para cumplir con el corte obligatorio del 12% en las naftas.


4. Biogás y biometano: el potencial que viene de los tambos y feedlots

El biogás es el segmento de mayor potencial no explotado de la bioenergía argentina. Según la Secretaría de Agricultura: Argentina tiene un significativo potencial para la generación de biogás a partir de biomasa residual. En particular, la Región Pampeana posee un importante potencial a partir de los efluentes de diferentes actividades pecuarias intensivas: tambos, feedlots, granjas porcinas y plantas de procesamiento agroindustrial.

El estado actual del sector: hay 28 plantas de biogás en funcionamiento en Argentina, que permiten la generación de 51 MW de energía eléctrica, equivalente a unos 370.000 m³ por día de gas natural. Hay otras 24 plantas en construcción a partir de la licitación RenMDI, por otros 30 MW que deberían estar operativos para 2026.

El biometano es la evolución del biogás: una vez purificado, es químicamente idéntico al metano del gas natural y puede inyectarse directamente en las redes de distribución existentes. Según estimaciones de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), el biometano podría cubrir hasta el 10% de la demanda de gas de Argentina a partir de biomasa residual agroindustrial disponible.


5. El combustible de aviación sostenible (SAF): la próxima frontera

El segmento de mayor valor y mayor potencial exportador en el horizonte de cinco años es el Combustible Sostenible de Aviación (SAF), el biocombustible diseñado para reemplazar el queroseno en la aviación comercial.

La demanda global de SAF va a crecer de forma acelerada a medida que las aerolíneas cumplan sus compromisos de descarbonización. Argentina tiene las materias primas para producirlo: soja, maíz, residuos agroindustriales y grasas animales del procesamiento cárnico.

El mercado de SAF podría generar para Argentina exportaciones por hasta USD 40.000 millones. Es un número que ubica al SAF como potencialmente el mayor producto de exportación del país, superando incluso los complejos sojero y cerealero en valor.


6. La tecnología AgTech que habilita la bioenergía a escala

La producción eficiente de biocombustibles y biogás a escala industrial requiere exactamente las mismas tecnologías que el AgTech desarrolló para la agricultura de precisión:

Monitoreo satelital y sensórica IoT. Las plantas de biogás que usan silaje de maíz o sorgo como insumo energético necesitan información precisa sobre el volumen y la calidad del cultivo disponible antes de la cosecha. Las plataformas de monitoreo satelital como las que ya usa el sector agronómico para predicción de rindes tienen aplicación directa en la planificación de la cadena bioenergética.

Sistemas de gestión de biodigestores. Los biodigestores modernos en tambos y feedlots están equipados con sensores de temperatura, pH y producción de gas que transmiten datos en tiempo real a plataformas de gestión. Startups agroindustriales argentinas están trabajando en soluciones de bajo costo para almacenamiento modular de energía, integrando sensores IoT y control por inteligencia artificial, para optimizar el uso en tiempo real y reducir el desperdicio.

Precisión agronómica para maximizar la biomasa. Los cultivos energéticos (maíz para bioetanol, soja para biodiesel) se benefician directamente de las herramientas de agricultura de precisión: dosificación variable de fertilizantes, riego optimizado con IA y monitoreo satelital del estado del cultivo. La misma tecnología que mejora el rinde por hectárea para la exportación alimentaria mejora la eficiencia de la cadena bioenergética.

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