Consumo Masivo

Del campo al supermercado: cómo las AgTechs permiten que las marcas de consumo masivo transparenten el origen de sus ingredientes



Dirección copiada

El consumidor argentino en 2026 lee etiquetas antes de comprar. Quiere saber de dónde vienen los ingredientes, cómo se produjo el alimento y si la empresa que lo fabrica tiene prácticas sostenibles verificables. Y las AgTechs argentinas ya lo están construyendo.

Publicado el 14 de jul de 2026



Consumidor escaneando código QR en envase de producto de consumo masivo en supermercado trazabilidad agroalimentaria AgTech

1. El consumidor que presiona a la industria

La presión para transparentar el origen de los ingredientes en los productos de consumo masivo no viene de los reguladores, al menos no primero. Viene del consumidor.

Según el análisis de tendencias de consumo masivo de Bunker DB (2026), basado en datos de Euromonitor y Capgemini, uno de los ejes centrales del comportamiento del consumidor en 2026 es la transparencia radical: los compradores son más escépticos frente al marketing de marca, más exigentes en cuanto a la información sobre los productos que eligen y más dispuestos a cambiar de marca cuando sienten que no obtienen esa información.

Esa tendencia ya tiene expresión concreta en las góndolas. Las marcas que sean transparentes sobre dónde se crían, cultivan u obtienen los ingredientes captarán más efectivamente la atención de los consumidores más jóvenes. El artículo documenta cómo las empresas de consumo masivo están buscando la forma de transparentar esa información en etiquetas y empaques. La industria de la belleza y la cosmética fue la primera en tomar nota; lentamente, la tendencia gana terreno en alimentos y nutrición.

Alejandrina Vigna, directora técnica de Transformación Digital del INTI, describió ese cambio con precisión en el panel “Cadena de valor alimentaria, trazabilidad y acceso al mercado” organizado por la Unión Europea en Argentina y publicado en el sitio oficial del INTA: “Hoy los usuarios leen etiquetas y eligen productos con información verificable. La trazabilidad no solo abre mercados, sino que refleja el orden y la ética de una empresa.” Y agregó que la digitalización va más allá de adquirir tecnología: “No se trata de comprar máquinas, sino de tener una estrategia clara y capacitar equipos.”


2. Qué es la trazabilidad agroalimentaria y por qué ya no es opcional

La trazabilidad agroalimentaria permite rastrear un producto desde su producción primaria hasta el consumidor final. No solo implica conocer la procedencia de un alimento, sino también todos los detalles relacionados con la producción: las prácticas agrícolas utilizadas, los insumos empleados, los tratamientos aplicados y las condiciones de transporte y almacenamiento, según la definición publicada por el Programa AgTech del INTA.

Gabriela Tallarico, coordinadora del Programa AgTech del INTA, fue enfática en ese mismo panel: “Ya no es opcional. La trazabilidad y la transparencia son factores clave para acceder a mercados, construir confianza y garantizar prácticas sostenibles. La digitalización es el nuevo lenguaje del comercio global.” Y señaló el principal obstáculo estructural: los grandes productores incorporan tecnología de modo reactivo, sin un proceso progresivo ni planificado, sino actuando por reacción a determinadas barreras o exigencias.

El desarrollo de soluciones tecnológicas como los sistemas de seguimiento y control, sensores, etiquetas inteligentes y blockchain está siendo clave para mejorar la trazabilidad agroalimentaria. Para las marcas de consumo masivo, esas soluciones son el puente entre la información que existe en el campo y la que el consumidor puede ver en la góndola.


3. El desafío de trazar commodities a escala masiva

La trazabilidad es relativamente sencilla de implementar en productos de nicho: una carne pastoril de un productor identificado, un vino de un viñedo específico, un maní de una cooperativa con nombre. El desafío se vuelve exponencialmente más complejo cuando hablamos de los ingredientes base de la industria de consumo masivo: soja, maíz, trigo, girasol.

Gustavo Idígoras, presidente de VISEC, abordó esa complejidad sin rodeos en el panel de la Unión Europea en Argentina: “Trazar 50 millones de toneladas es un desafío enorme. Necesitamos soluciones uniformes y un Estado capaz de certificar los datos.” Y advirtió sobre las consecuencias de no lograrlo: “Si no cumplimos, perdemos mercados. Argentina tiene capacidad para adaptarse, pero debe trabajar en gobernanza y estándares creíbles y mostrables.”

El problema técnico central es que los commodities agropecuarios se mezclan en el proceso de industrialización. El aceite de girasol en una mayonesa proviene de múltiples campos, múltiples camiones y múltiples plantas de procesamiento. Reconstruir esa cadena hacia atrás con precisión requiere que cada eslabón haya registrado sus datos en un formato compatible con el anterior. Hoy eso no ocurre sistemáticamente: los datos existen en múltiples sistemas, con formatos distintos y muchas veces con retrasos que hacen inútil la información para trazabilidad en tiempo real.


4. La solución: integrar los datos que ya existen

El insight más importante del ecosistema AgTech aplicado a trazabilidad agroalimentaria no es que haya que crear datos nuevos. Es que los datos ya existen y el problema es integrarlos.

Tracestory es una startup argentina de trazabilidad colaborativa que fue la primera empresa en sumarse a la plataforma AgTech.AR, lo hizo con un objetivo concreto: integrar datos que ya existen en múltiples sistemas.

La plataforma de Tracestory es un software de estructuración y agrupación de datos que genera transparencia en la cadena de valor. No crea datos propios sino que toma datos de los sistemas que ya usan los actores de la cadena, los integra en un registro digital confiable del origen y la transformación de la materia prima al producto final, y los pone disponibles para cada eslabón en el momento en que los necesita.

El resultado para las marcas de consumo masivo es concreto: pueden demostrar, con datos verificables, de dónde vienen sus ingredientes, bajo qué condiciones se produjeron y cómo llegaron a la planta de procesamiento. Esa demostración puede hacerse ante un comprador europeo que exige cumplimiento con la EUDR, ante un supermercado que quiere ofrecer información a sus clientes, o ante el consumidor final a través de un código QR en el envase.


5. El QR en el envase: el punto de encuentro entre el campo y la góndola

La interfaz final de la trazabilidad agroalimentaria para el consumidor es el código QR en el packaging del producto. Es el momento donde toda la cadena de datos que generó el productor, el transportista, el acopio, la planta de procesamiento y el distribuidor se sintetiza en una pantalla de celular en el pasillo del supermercado.

Tracestory ofrece exactamente esa funcionalidad: un código QR en el empaque del producto final que permite al consumidor acceder a evidencia específica, precisa y confiable de las contribuciones de todo el proceso a la calidad, el bienestar animal, la sustentabilidad, la productividad y la seguridad alimentaria.

Para las marcas de consumo masivo, esa funcionalidad es un diferencial competitivo en mercados donde el consumidor compara activamente las propuestas de valor de los productos antes de comprar.


6. La EUDR como driver de urgencia para las marcas

El evento regulatorio que le da urgencia a toda esta conversación para las marcas de consumo masivo argentinas es la entrada en vigor del Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR) el 30 de diciembre de 2026 para grandes y medianas empresas.

El EUDR exige que los productos que ingresan al mercado europeo, incluyendo soja y sus derivados (aceite, harina, lecitina) y carne bovina, demuestren producción libre de deforestación post-2020 con geolocalización exacta de las parcelas de producción. Para las marcas de consumo masivo argentinas que exportan o que usan en sus formulaciones ingredientes argentinos que se exportan, eso significa tener un sistema de trazabilidad que llegue hasta el lote de origen.

Idígoras fue claro sobre las consecuencias para quienes no se adapten: “Los biocombustibles exigirán trazabilidad por lote. Quien no se adapte, quedará fuera.” El mismo principio aplica para cualquier ingrediente agroindustrial argentino que llega a la cadena de abastecimiento de marcas europeas.

La trazabilidad agroalimentaria, en ese contexto, deja de ser un diferencial de marketing para convertirse en un requisito de acceso al mercado. Las AgTechs que lo resuelven son las que determinan si Argentina puede sostener sus posiciones exportadoras en los próximos años.


Canales

Artículos relacionados