Meta apuesta a que la próxima generación de inteligencia artificial pueda ocuparse de trabajos completos, en lugar de limitarse a contestar consultas. La empresa que dirige Mark Zuckerberg presentó Muse Wonder y Muse Wonder Full, dos modelos capaces de programar, investigar, coordinar tareas y operar navegadores y programas. Ambos retienen información durante intercambios prolongados, pero tienen una restricción concreta: solo producen texto, sin capacidad para crear imágenes o videos.
El anuncio apunta a un mercado en el que las compañías tecnológicas compiten por convertir sus modelos de IA en herramientas de uso cotidiano. Meta busca ampliar su oferta con servicios por suscripción y funciones que permitan completar proyectos extensos sin reiniciar el trabajo en cada sesión.
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Cómo funciona la memoria de Muse Wonder
Una de las principales novedades de Muse Wonder es su ventana de contexto de hasta 1 millón de tokens. Esa capacidad le permite analizar grandes cantidades de información dentro de una conversación, una característica relevante para equipos de desarrollo, investigadores y profesionales que trabajan con documentos de gran extensión.
El modelo también incluye memoria activa. Según una reseña de Kompozy, el sistema puede recuperar datos de conversaciones anteriores cuando resultan pertinentes. Así, una persona que retoma un proyecto no necesita cargar otra vez todas las instrucciones ni reconstruir cada decisión tomada durante las etapas previas.
Las funciones van más allá del intercambio de mensajes. Los modelos pueden usar una computadora, desplazarse por páginas web, manejar programas de escritorio e interactuar con herramientas móviles. Meta sostiene que Muse Wonder también distribuye tareas entre distintos agentes de IA, detecta problemas y corrige errores durante la ejecución. Se trata de capacidades que compiten con las de Claude, la familia de modelos de Anthropic.
Rendimiento, limitaciones y precios de los nuevos modelos de Meta
En las pruebas de rendimiento citadas para el lanzamiento, Muse Wonder Full consiguió 56 puntos en el Índice de Inteligencia Artificial de Analysis. La cifra lo ubicó al nivel de Claude Sonnet 5.5 y por encima de GPT-6 Astra, Gemini 4 Argon y Claude Fable 5.1. La versión convencional, Muse Wonder, obtuvo 52 puntos.
Sin embargo, su alcance tiene límites. Aunque procesa diferentes clases de información, su salida está restringida a respuestas escritas. Por eso puede servir para tareas de programación, análisis o redacción de documentos, pero no puede producir infografías, imágenes ni piezas audiovisuales. Esa diferencia pesa frente a otras propuestas de IA generativa con funciones multimedia.
Los precios también marcan una distinción. Según fuentes internas, Muse Wonder cuesta US$ 4 por millón de tokens de entrada y US$ 20 por millón de tokens de salida. Muse Wonder Full, en cambio, requiere una suscripción de nivel superior.
El interés inicial por el ecosistema Muse ofrece una señal comercial, aunque todavía no garantiza resultados financieros. Según cifras que Thomas Smith publicó en Fast Company, la plataforma sumó 6,6 millones de descargas y 1,8 millones de usuarios activos diarios en menos de un mes. Citi proyectó ingresos potenciales por US$ 27.000 millones en un plazo relativamente corto, una estimación que dependerá de cuánto de esa adopción se convierta en negocio.








