Ante una emergencia, un patrullero puede tardar varios minutos en llegar a una zona. Una cámara, en cambio, solo muestra lo que ocurre en un punto determinado. Cada herramienta aporta información diferente, pero ninguna ofrece por sí sola una visión completa de lo que sucede.
Por lo tanto, conocer en tiempo real la situación de peligro, la cual puede ir desde un accidente hasta un problema de seguridad, permite tomar mejores decisiones. Bajo esta premisa, el municipio de San Miguel incorporó drones autónomos que no reemplazan a las herramientas anteriores, sino que agregan una nueva fuente de información al sistema de seguridad.
El municipio ya opera tres equipos y proyecta llegar a nueve bases hacia fines de 2027, en un proceso que también obligó a modificar la forma en que organiza sus recursos tecnológicos.
Durante la charla “Drones como Primera Respuesta”, realizada en Intersec 2026 por Luis Cattaneo, director comercial de HDT NewForce, y Héctor Calvente, secretario de Seguridad de San Miguel, detallaron cómo la tecnología cumple un rol activo en la seguridad de las personas.
Actualmente, el municipio se encuentra dentro de los 4 distritos más seguros de la Provincia de Buenos Aires, según la tasa de delitos reportada por el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación.
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Qué cambia cuando el dron deja de ser una herramienta aislada
San Miguel comenzó en 2023 con un dron piloteado. La primera experiencia sirvió para comprobar que la visión aérea permitía obtener información que no estaba disponible desde las cámaras, los patrulleros o los agentes que recorrían las calles.
El siguiente paso fue incorporar drones autónomos. La idea inicial era distribuirlos en distintos destacamentos para que cada uno tuviera capacidad de vigilancia propia. Sin embargo, el esquema apenas duró unos meses.
Calvente explicó que detectaron que descentralizar la operación implicaba multiplicar la cantidad de operadores necesarios para cubrir los turnos y, al mismo tiempo, podía fragmentar la información respecto del centro desde el cual se monitorean las cámaras y se coordinan los recursos.
Por lo tanto, la solución fue crear una División de Vigilancia Aérea dentro del Centro de Operaciones Municipal (COM). Desde allí actualmente se centraliza la operación de los tres drones, mientras que el objetivo es llevar ese modelo a nueve bases.
“Nosotros ya veíamos al dron como una patrulla”, explicó Calvente durante la exposición. Sin embargo, la experiencia terminó mostrando que el valor del equipo estaba en incorporar otra capa de información al sistema de seguridad.
Ante una alerta, un dron despega desde un dock autónomo, llega hasta las coordenadas indicadas y transmite imágenes en vivo al centro de operaciones. De esa forma, el departamento de seguridad puede evaluar la situación antes de decidir qué recursos terrestres desplegar.
Una cámara que también puede volar, detectar y seguir objetivos
El salto tecnológico no está solamente en que el equipo pueda despegar sin un piloto presente en el lugar. Los drones utilizados en este esquema incorporan cámaras de alta resolución, zoom de hasta 102 aumentos, visión nocturna y sensores térmicos.
Esa combinación permite ampliar el campo de observación y trabajar en condiciones en las que una cámara convencional tiene limitaciones. A esto se suma inteligencia artificial para detectar personas, vehículos y embarcaciones.
Según explicó Cattaneo, también pueden desarrollarse algoritmos específicos para identificar determinadas situaciones a partir de imágenes previamente entrenadas. En San Miguel, la tecnología ya se utiliza para cuatro tipos de operaciones: patrullaje preventivo, apoyo aéreo, reacción ante incidentes e investigación.
El municipio cuenta con rutinas de vuelo según los patrones de cada zona y va modificando esas misiones cuando aparece una situación particular.
“Gracias a los drones, le damos apoyo a nuestras patrullas. Por ejemplo, en Ojos en Alerta nos ingresó un llamado de una vecina del cuarto piso de un edificio que estaba en frente de un negocio que vendía celulares al cual lo estaban asaltando. Al tener el dron en la zona, pudimos ver a qué auto subieron los delincuentes. De no contar con esta herramienta nunca podríamos haber sabido el vehículo exacto en el que escapaban los ladrones”, aseguró Calvente.
Ante la consulta de este medio sobre si un eventual mayor despliegue de drones puede significar un fuerte ahorro para el municipio frente a los patrulleros, el secretario de seguridad señaló que, si bien esta herramienta es mucho más económica que un vehículo, el municipio busca seguir reforzando ámbos frentes.
“Nuestro objetivo es combinar ambas capacidades. Mientras el vehículo permanece en tierra, el dron puede observar varias manzanas simultáneamente y transmitir información para orientar la intervención”, enfatizó.
El próximo objetivo de San Miguel en materia de infraestructura tecnológica
Según HDT NewForce, el equipo presentado tiene entre 35 y 40 minutos de autonomía operativa y requiere unos 20 minutos para alcanzar aproximadamente el 95% de carga.
Su radio de operación informado llega hasta 15 kilómetros, con la posibilidad de ampliar la cobertura mediante distintos puntos de despliegue. El próximo objetivo de San Miguel es llegar a nueve bases de drones para fines de 2027 y ampliar la cobertura aérea del municipio.








