Cadence convirtió el monitoreo remoto de pacientes mayores en un negocio de alto valor para el sistema de salud de Estados Unidos. La startup, fundada en Nueva York, alcanzó una valuación de US$ 1.200 millones tras cerrar una ronda de US$ 100 millones liderada por Spark Capital, con una promesa que atrae a hospitales e inversores. Su tecnología usa inteligencia artificial para detectar riesgos en personas con enfermedades crónicas antes de que terminen en una guardia o en una internación.
La respuesta al interrogante central del negocio aparece en los números. La compañía apunta a un mercado gigantesco, el de la atención médica norteamericana, que en 2024 movió US$ 5,3 billones, según datos de CMS, el organismo que administra Medicare y Medicaid. En ese gasto, las enfermedades crónicas explican una parte central de la presión sobre hospitales, médicos y aseguradoras.
El planteo de Chris Altchek, cofundador y CEO de Cadence, parte de una crítica al modelo tradicional. Para el emprendedor, las consultas médicas de dos a cuatro veces por año no alcanzan para tratar hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca u otras patologías que requieren seguimiento frecuente. En su mirada, duplicar la cantidad de médicos de atención primaria tampoco resolvería por completo el problema si el sistema sigue atado a controles espaciados.
La compañía diseñó una plataforma que se integra con dispositivos como tensiómetros y glucómetros. Esos equipos toman datos del paciente en su casa, mientras el sistema los cruza con la historia clínica electrónica. A partir de esa información, los agentes clínicos de IA sugieren alertas, cambios de hábitos o posibles ajustes de medicación para que un profesional revise el caso.
La diferencia regulatoria es importante. Cadence no modifica recetas de manera automática. La empresa combina software, enfermeros especializados, coordinadores clínicos y médicos de los sistemas de salud clientes. Así, la IA opera como una herramienta de apoyo para detectar deterioros, priorizar casos y reducir tiempos de respuesta.
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Un modelo que promete bajar costos
Los datos que la compañía presentó en publicaciones científicas y documentos clínicos apuntan a demostrar que el modelo puede impactar en resultados y costos. Cadence informó una baja del 27% en ingresos hospitalarios, un aumento del 230% en el uso de terapias recomendadas para pacientes con insuficiencia cardíaca y una mejora del 70% en el control de presión arterial en pacientes con hipertensión. También reportó una reducción anual de US$ 1.300 por paciente en el costo total de atención.
La startup sostiene que su sistema le ahorra a Medicare cerca de US$ 2,7 millones por semana. Esa cifra explica por qué los fondos de inversión miran a la compañía como algo más que una empresa de salud digital. Para el capital de riesgo, Cadence combina tres variables difíciles de encontrar en una misma firma joven. Tiene un mercado enorme, ingresos recurrentes y una tecnología que promete impacto medible.
La nueva ronda elevó el financiamiento total de Cadence a US$ 241 millones. El liderazgo de Spark Capital, firma conocida por su inversión temprana en Anthropic, refuerza el interés por empresas de IA con casos de uso concretos. En salud, ese interés creció porque los hospitales enfrentan falta de personal, márgenes ajustados y una población mayor que demanda más atención.
Actualmente, Cadence atiende a más de 100.000 pacientes en 21 sistemas de salud. Entre sus socios figuran centros académicos y redes hospitalarias de gran escala, como Duke Health y Texas Health Resources. La empresa también amplió su presencia en organizaciones que buscan nuevos ingresos a través de programas cubiertos por Medicare.
El negocio se apoya en suscripciones y acuerdos con hospitales. Los sistemas de salud incorporan pacientes con enfermedades crónicas a los programas de Cadence, mientras Medicare cubre el servicio mediante pago por prestación o contratos ligados a resultados. Luego, la startup comparte ingresos con los hospitales. Cerca del 20% de sus pacientes tiene copago de seguro.
La apuesta de Altchek después de Mic
Para Altchek, de 38 años, Cadence marcó un giro fuerte después de su experiencia en medios. En 2011, fundó Mic, una empresa de contenidos online que apuntaba a jóvenes interesados en política y cultura. La compañía alcanzó una valuación de US$ 100 millones en 2017, pero al año siguiente recortó buena parte de su equipo y se vendió a Bustle por cerca de US$ 5 millones.
El salto hacia la salud llegó durante la pandemia. Su esposa, la doctora Kasey Grewe, anestesióloga cardíaca, le contó casos de pacientes con insuficiencia cardíaca que llegaban a terapia intensiva sin el tratamiento adecuado. Esa experiencia le mostró una falla repetida del sistema. Muchos pacientes no necesitaban un hospital si recibían antes la medicación correcta y un seguimiento más cercano.
En 2021, Altchek fundó Cadence junto con Kareem Zaki, socio general de Thrive Capital. La idea inicial fue usar aprendizaje automático para vigilar enfermedades crónicas entre consultas médicas. Con el tiempo, la mejora de los modelos de IA permitió procesar información clínica más compleja y acelerar recomendaciones personalizadas.
La compañía proyecta ingresos anualizados de US$ 140 millones hacia fin de año. Ese número duplicaría los US$ 62 millones del año previo y multiplicaría casi por siete los US$ 21 millones registrados en 2024, según la información comunicada por la empresa. El salto revela que el monitoreo remoto dejó de ser una promesa de nicho y pasó a tener peso dentro de los presupuestos hospitalarios.
El próximo objetivo es más ambicioso. Cadence cubre 14 enfermedades crónicas y planea sumar áreas como cirrosis, enfermedad renal y cuidado cognitivo. Altchek aspira a llegar a 1 millón de pacientes y a 100 sistemas hospitalarios en los próximos años. El desafío será escalar sin perder precisión clínica, en un sector donde la regulación, la confianza médica y los resultados pesan tanto como la tecnología.








