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Cómo prefieren cobrar los argentinos que trabajan para el exterior



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Los dólares siguen como la opción dominante entre los freelancers argentinos que facturan al exterior, pero las stablecoins ganan terreno como herramienta para cobrar, ahorrar y mover ingresos con menos fricción.

Publicado el 12 de jun de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



Ilustración con símbolo de dólar y moneda digital sobre fondo violeta.

El trabajo remoto abrió la puerta a un mercado global para miles de profesionales argentinos. Diseñadores, programadores, consultores, especialistas en marketing y perfiles técnicos encontraron clientes y empleadores en el exterior. La pregunta, entonces, pasó a ser cómo recibir los ingresos y qué herramientas usar para mover el dinero con menores costos.

En esa respuesta, los dólares siguen al frente. Según datos internos de Deel, la plataforma global de recursos humanos utilizada por más de 40.000 empresas, entre mayo de 2025 y abril de 2026, el 93% de los contratistas argentinos que usaron la plataforma retiraron sus ingresos en dólares. Cerca del 6%, en cambio, eligió stablecoins, una alternativa que empieza a ganar lugar entre quienes facturan servicios al exterior.

Las stablecoins ganan lugar en los pagos globales

Deel, por ejemplo, lanzó una billetera de stablecoins dentro de su ecosistema para freelancers. La herramienta permite mantener saldo en DLUSD, una moneda digital de la compañía respaldada uno a uno por dólares estadounidenses, recibir recompensas automáticas mensuales, convertir fondos a otros activos digitales y, en una próxima etapa, utilizar una tarjeta para pagos.

El avance de las stablecoins abre una segunda lectura. Una parte de los freelancers empieza a usar activos digitales estables para administrar fondos con mayor flexibilidad, sin depender por completo de los tiempos del sistema bancario tradicional. En el caso de DLUSD, la compañía indica que el respaldo es uno a uno con dólares. Esa estructura busca ofrecer una experiencia similar a la tenencia de moneda dura, pero con la posibilidad de mover fondos dentro de redes digitales.

Persona frente a una computadora portátil en una habitación con luz azul.

El fenómeno de las stablecoins trasciende la Argentina. Según un análisis de McKinsey y Artemis Analytics, los pagos reales con stablecoins alcanzaron unos US$ 390.000 millones anuales. El reporte identifica un fuerte avance en los mercados emergentes de América Latina y África, dos regiones donde los pagos internacionales suelen enfrentar altos costos, demoras y barreras de acceso.

“Hoy el esquema es mucho más diverso que hace unos años. Los freelancers combinan múltiples herramientas: desde cuentas internacionales y plataformas tradicionales hasta billeteras digitales que permiten recibir directamente en dólares digitales”, explica Sebastián Siseles, CEO de Vesseo, la billetera virtual que permite guardar, enviar y gastar dólares digitales (USDC).

Lemon marca el cambio de hábito local

En la Argentina, Lemon también registró un cambio en el uso de estos activos. De acuerdo con su último reporte crypto, las stablecoins primero fueron utilizadas como reserva de valor frente a la inflación y la devaluación del peso. Con el paso del tiempo, sumaron otros usos vinculados con la recepción, el movimiento y la inversión de dinero mediante tecnología cripto.

Mano que sostiene un billete de un dólar sobre fondo blanco.

El volumen total de stablecoins procesado por Lemon creció 45% interanual y alcanzó nuevos máximos históricos incluso después del levantamiento de restricciones que antes limitaban el acceso al dólar oficial. Ese dato sugiere que el interés por los dólares digitales no dependió únicamente de las trabas cambiarias. También respondió a hábitos de uso que se incorporaron entre usuarios que ya operan con billeteras cripto.

Para los freelancers argentinos, la elección de cómo cobrar combina varios factores. Pesan el tipo de cambio, la velocidad de acreditación, las comisiones, la facilidad para mover fondos y la posibilidad de conservar poder adquisitivo. En ese mapa, los dólares siguen al frente, pero las stablecoins aparecen como una opción cada vez más presente dentro de las estrategias de administración financiera.

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