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1. La brecha de talento que el AgTech argentino todavía no resolvió
Argentina es el tercer país del mundo en adopción de agricultura de precisión, detrás de Estados Unidos y Alemania. Tiene más de 400 startups AgTech activas según el Informe de Cadenas de Valor N°85 del Ministerio de Economía (septiembre 2025). Y tiene un parque de maquinaria con el 95% de las cosechadoras equipadas con monitores de rendimiento.
El problema es que la tecnología avanza más rápido que la formación de los profesionales que la tienen que operar. Un drone pulverizador no genera valor si el operario no sabe calibrarlo. Una plataforma de agricultura de precisión no reduce costos si el asesor técnico no sabe interpretar sus mapas. Un monitor de rendimiento no mejora las decisiones si los datos que genera no se analizan.
Gabriela Tallarico, coordinadora del Programa AgTech del INTA, lo describió con precisión en Expoagro: el desafío no es desarrollar más tecnología sino generar la capacidad para adoptarla a escala. Ese es el problema de formación que el ecosistema AgTech argentino todavía no resolvió.
2. El INTA: formación territorial con alcance único
El actor con mayor alcance territorial en formación AgTech en Argentina es el INTA. A través de sus 40 estaciones experimentales distribuidas en todo el país, el organismo combina investigación, extensión y capacitación en un modelo que ningún actor privado puede replicar a esa escala geográfica.
El Programa Nacional AgTech del INTA tiene como uno de sus pilares explícitos la capacitación y el desarrollo de competencias digitales. Según el propio organismo, el objetivo es fortalecer habilidades sociodigitales e impulsar la formación especializada en tecnologías de vanguardia para productores, contratistas y asesores técnicos.
Las aplicaciones móviles del INTA, Criollo, Campero y El Galpón, funcionan también como instrumentos de formación: más de 8.000 usuarios activos las usan, con impacto estimado en 8,3 millones de hectáreas anuales.
3. Kilimo: la startup que capacitó a 120.000 agricultores
Kilimo, la startup AgTech cordobesa especializada en optimización del riego, construyó de forma independiente su Academia de Riego: una plataforma gratuita de aprendizaje online con más de 120.000 agricultores capacitados en tres años en eficiencia hídrica.
El modelo combina la capacitación con el impacto de negocio. Las empresas corporativas que necesitan demostrar compromisos de sostenibilidad hídrica financian la capacitación de agricultores en sus cadenas de proveedores. Los agricultores adoptan prácticas de riego eficiente, ahorran agua y mejoran rendimientos. Las corporaciones obtienen los beneficios volumétricos de agua que necesitan para sus reportes ESG. La formación es el vehículo que hace posible toda esa cadena de valor.
4. CREA: formación entre pares en gestión con IA
Los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) tienen un modelo de formación que ninguna plataforma digital puede replicar: el conocimiento se construye entre pares. Los grupos CREA reúnen a productores de la misma región que comparten datos, resultados y aprendizajes de sus propias operaciones en un contexto de confianza mutua.
En 2026, esa dinámica incorporó la inteligencia artificial como herramienta de gestión empresarial. Diego Álvarez, productor de Entre Ríos e integrante del grupo CREA Montoya de la región Litoral Sur, automatizó la carga de liquidaciones primarias usando IA como agente de procesamiento de documentos. El sistema se ejecuta de forma autónoma todos los días. Ese caso, compartido en el taller CREA, es hoy una referencia concreta de cómo un productor sin formación técnica en sistemas puede adoptar inteligencia artificial para resolver problemas reales de gestión. La tecnología se aprende mejor cuando la muestra alguien con el mismo problema productivo.
5. ITBA: la formación ejecutiva en AgTech
Para el segmento de directivos y mandos medios de empresas agropecuarias y agroindustriales, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) tiene un programa de educación ejecutiva específicamente orientado al ecosistema AgTech.
El programa combina sesiones teóricas con especialistas y visitas a establecimientos agropecuarios, grandes productores, agroindustrias y centros de innovación, conectando los marcos conceptuales con la realidad operativa del sector. Los ejes temáticos incluyen innovación como motor de transformación agroindustrial, diseño de modelos de negocio en empresas AgTech e integración de tecnologías en pymes agroindustriales.
Las tecnologías que aborda incluyen agricultura digital, blockchain, robótica e IoT, tratadas desde el ángulo de la gestión estratégica y no de la programación. El perfil que busca formar es el ejecutivo capaz de tomar decisiones de adopción tecnológica con criterio de negocio, no el técnico que opera la herramienta. Es la formación que conecta el ecosistema AgTech con la capa de decisión de las empresas del sector.
6. Universidades: el puente entre la investigación y el campo
Las facultades de agronomía de las universidades nacionales están incorporando AgTech en sus planes de estudio con un patrón consistente: la investigación y el desarrollo tecnológico se articulan con el INTA, que actúa como puente entre la academia y el campo productivo.
Auravant, la plataforma de agricultura de precisión rosarina con más de 45.000 usuarios en 80 países, tiene un convenio formal con el INTA para el desarrollo de extensiones y modelos agronómicos. Ese tipo de alianza, empresa privada más organismo público más universidad, está produciendo los perfiles más demandados por el sector: ingenieros agrónomos con competencias en análisis de datos y uso de plataformas de agricultura de precisión.
El CONICET también forma parte de este ecosistema, con proyectos de investigación en biotecnología agrícola, sensórica remota y modelos predictivos de rendimiento que nutren de contenido actualizado a las carreras universitarias del sector. Y la Universidad Austral tiene programas específicos de agronegocios que incluyen formación en ecosistemas de startups AgTech sostenibles.







