Real estate

El fideicomiso inmobiliario que promete hasta 12% anual en dólares y pone el foco en Vaca Muerta



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Con un ticket mínimo de US$ 1.000, IDERO lanzó el primer fideicomiso financiero inmobiliario con oferta pública aprobado por la CNV para invertir en activos ya construidos y alquilados en Vaca Muerta. La propuesta apunta a pequeños ahorristas que buscan renta mensual en dólares a partir del alojamiento corporativo ligado a la actividad energética.

Publicado el 26 de jun de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



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El crecimiento de Vaca Muerta abrió una nueva puerta para el negocio inmobiliario. En Añelo, el punto neurálgico de la actividad energética neuquina, IDERO lanzó el primer fideicomiso financiero inmobiliario con oferta pública aprobado por la Comisión Nacional de Valores para invertir en activos corporativos ya construidos, alquilados y con renta inmediata en dólares.

La propuesta se denomina Espacio Añelo y apunta a un público que hasta ahora tenía poco acceso a este tipo de activos. Con una inversión mínima de US$ 1.000, pequeños y medianos ahorristas pueden participar en un vehículo ligado al alquiler corporativo para compañías petroleras, un negocio que solía quedar en manos de grandes inversores o desarrolladores con espalda financiera.

El instrumento se apoya en 20 departamentos de 52 metros cuadrados, ubicados en el Edificio 2 del complejo Espacio Añelo. Las unidades ya están terminadas, equipadas y alquiladas con contratos de largo plazo. Esa característica marca una diferencia central respecto de otros esquemas inmobiliarios, porque el inversor no asume riesgo de obra ni espera la maduración de un desarrollo en pozo.

La rentabilidad proyectada se ubica entre 8% y 12% anual en dólares, con un rendimiento actual informado de 10,88%. El flujo proviene del alquiler corporativo, en un mercado donde la demanda de alojamiento de calidad se sostiene por la actividad hidrocarburífera y por la presencia de operadoras y contratistas que trabajan en la cuenca neuquina.

¿Cómo funciona la inversión?

El ahorrista compra certificados de participación del fideicomiso y recibe una renta mensual derivada del inmueble. No adquiere una unidad completa, sino una porción de un activo real que ya produce ingresos. Para IDERO, ese diseño permite ampliar el acceso a un negocio que requiere montos altos cuando se lo encara de manera tradicional.

Un activo real en el corazón de la energía

Detrás del proyecto está Lucas Salvatore, director de Grupo Salvatore e IDERO, quien impulsó la transición de la compañía hacia estructuras financieras ligadas al real estate. La empresa ya opera cinco edificios en Añelo y combina desarrollo, construcción industrializada, operación de hospitality y financiamiento a través del mercado de capitales.

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La mirada de la compañía parte de un cambio profundo en la zona. Añelo pasó a ser mucho más que una ciudad cercana a los yacimientos. Hoy funciona como un punto de apoyo para miles de trabajadores, técnicos, ejecutivos y proveedores de la industria energética. Esa presión diaria elevó la demanda de plazas corporativas y puso en valor los proyectos capaces de ofrecer servicios, seguridad y estándares de calidad.

La ciudad tiene cerca de 10.000 habitantes permanentes, pero recibe por día entre 25.000 y 35.000 trabajadores que se trasladan hacia los yacimientos. Las proyecciones citadas por la empresa anticipan que la población podría llegar a 50.000 habitantes en 2032, un salto que profundizaría la necesidad de infraestructura habitacional y servicios.

En ese contexto, IDERO afirma que cuenta con 340 plazas en operación y con ocupación plena. Su plan contempla más de 30 edificios y unas 3.000 plazas hacia 2032. La escala del proyecto excede la lógica de un desarrollo aislado y se acerca a la construcción de un ecosistema de alojamiento corporativo asociado al avance de Vaca Muerta.

El fideicomiso permite, además, que los desarrolladores roten capital. Las unidades incluidas en el vehículo pertenecen a IDERO y el dinero de la colocación servirá para financiar nuevos edificios. El modelo busca acelerar la expansión en una zona donde la oferta habitacional de calidad todavía corre detrás de la demanda.

La apuesta por la tokenización y la liquidez

Uno de los puntos más novedosos del esquema es la posibilidad de tokenizar los certificados de participación. Esa herramienta permite representar digitalmente la inversión y facilitar operaciones posteriores. La meta de IDERO es que el inversor pueda entrar con montos bajos, cobrar renta y, si decide salir, encontrar un camino más ágil que la venta de una propiedad tradicional.

La liquidez es uno de los grandes problemas del real estate. Vender un departamento puede llevar meses, sobre todo si el monto es elevado o si el mercado atraviesa un ciclo de baja actividad. En este caso, el fideicomiso prevé un fondo equivalente al 3% de la colocación para dar mayor fluidez al mercado secundario.

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La operatoria se realizará a través de BYMA y A3 Mercados, dentro del circuito formal del mercado financiero local. El cobro de la renta será mensual y se liquidará en pesos al tipo de cambio oficial del Banco Nación, aunque el rendimiento se expresa en dólares por la naturaleza de los contratos y del activo subyacente.

El respaldo regulatorio de la CNV resulta clave para atraer a inversores que buscan alternativas con mayor trazabilidad. La oferta pública exige información, estructura legal y controles que distinguen al instrumento de propuestas privadas con menor grado de supervisión. Para un ahorrista minorista, ese marco puede funcionar como una barrera de protección adicional.

A diferencia de una inversión inmobiliaria tradicional, el certificado de participación no requiere encargarse de expensas, mantenimiento, alquileres ni relación con inquilinos. La gestión queda dentro del fideicomiso y el inversor recibe el resultado neto, una vez descontados los costos propios de la estructura.

Añelo, renta corporativa y construcción sustentable

El complejo Espacio Añelo suma otro atributo. Cuenta con certificación internacional EDGE del Banco Mundial, por ahorros estimados de 30% en energía y 33% en agua. Para una zona con alta demanda operativa, esos estándares aportan eficiencia y pueden mejorar la competitividad frente a otros alojamientos corporativos.

El proyecto también incluye seguridad las 24 horas, gimnasio, espacios comunes y salas de capacitación. Ese tipo de servicios explica por qué la propuesta apunta al segmento corporativo y no al alquiler residencial tradicional. En una industria que mueve personal especializado y necesita previsibilidad, la calidad del alojamiento pesa tanto como la ubicación.

La compañía sostiene que la renta esperada supera con amplitud la de un departamento residencial en la Ciudad de Buenos Aires. La comparación resulta atractiva para ahorristas que buscan dolarizar ingresos y salir de opciones inmobiliarias con retornos bajos. Sin embargo, el negocio depende de la continuidad del ciclo inversor en la cuenca y de la demanda de las empresas energéticas.

El plan de IDERO se vincula con una inversión proyectada de US$ 126 millones para los próximos años. Si la colocación tiene buena recepción, la empresa buscará replicar el esquema en otros desarrollos, entre ellos Distrito Añelo. La lógica apunta a convertir activos terminados en instrumentos financieros y usar ese capital para acelerar nuevas obras.

El lanzamiento marca un movimiento relevante para el mercado de capitales argentino. Une real estate, energía, renta en dólares, oferta pública y tokenización en un mismo producto. En Vaca Muerta, donde la infraestructura todavía necesita seguir el ritmo de la actividad petrolera, el fideicomiso de IDERO intenta capturar una oportunidad concreta. Llevar a pequeños ahorristas a un negocio que hasta hace poco parecía reservado para jugadores de mayor tamaño.

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