Las exigencias sobre la cadena de abastecimiento ocuparon gran parte de las conversaciones de Management Logístico 2026, que se llevó a cabo el pasado 16 de septiembre. El encuentro reunió a profesionales, empresas y referentes del sector para discutir cómo mejorar la eficiencia, sostener la rentabilidad y responder a clientes que demandan entregas cada vez más rápidas y precisas.
Los debates dejaron una agenda de trabajo centrada en el uso de tecnología y la organización de las operaciones. El crecimiento del comercio electrónico implica atender pedidos más pequeños y frecuentes, mientras los depósitos y las redes de distribución deben ajustar su capacidad para cumplir con los tiempos de entrega.
En el marco del evento, InnovaciónDigital360 conversó con Tomás Hirsch, director de Revista Énfasis Logística y organizador del encuentro. El entrevistado analizó cómo estas exigencias afectan al transporte, la gestión de inventarios y la distribución urbana, con especial atención a los desafíos de la última milla.
La automatización y la inteligencia artificial también formaron parte de la charla. Hirsch identificó áreas en las que estas herramientas pueden aportar mejoras concretas y señaló las dificultades que todavía limitan su implementación. La integración con sistemas heredados, la digitalización de los datos y la preparación de las organizaciones aparecen entre los puntos pendientes.
Por último, la entrevista abordó el valor de contar con información integrada para anticipar problemas y tomar decisiones, así como las capacidades que necesitarán los profesionales del sector. El conocimiento de la operación tendrá peso, acompañado por habilidades para analizar datos, gestionar proyectos y trabajar con nuevas tecnologías.
Índice de temas
¿Cómo está cambiando el comercio electrónico las exigencias sobre el transporte, los depósitos y la distribución?
El comercio electrónico dejó de ser un canal complementario para convertirse en un factor que redefine toda la cadena logística. Hoy las empresas necesitan operaciones mucho más ágiles, flexibles y con capacidad de responder a una demanda fragmentada, con pedidos más pequeños pero mucho más frecuentes.

Eso obliga a repensar la ubicación de los depósitos, la gestión de inventarios y los modelos de distribución. La logística ya no compite solamente por costos: compite por velocidad, precisión y capacidad de adaptación.
Acerca de la última milla, ¿qué deberían repensar las empresas y las ciudades para responder mejor a las entregas urbanas?
La última milla es probablemente el mayor desafío logístico actual. Las empresas tienen que trabajar con modelos más colaborativos, incorporar puntos de retiro, optimizar recorridos y aprovechar mejor la tecnología para planificar entregas.
Pero también las ciudades tienen un rol clave. Hace falta infraestructura adecuada, espacios para carga y descarga, regulación inteligente y planificación urbana que contemple el crecimiento del comercio electrónico. La solución no depende de un solo actor, sino de una articulación entre sector público y privado.
¿En qué áreas ves avances concretos y dónde todavía cuesta pasar de la idea a la implementación de automatización e IA?
Los terrenos más fértiles para la implementación de la IA son la gestión de depósitos, donde la automatización mejora productividad, reduce errores y acelera procesos, los pronósticos de demanda, planificación de rutas y gestión de inventarios.

Sin embargo, todavía hay desafíos a enfrentar para lograr una implementación a mayor escala de la IA, como las dificultades en la integración de estas tecnologías con sistemas heredados, la falta de datos digitalizados y, sobre todo, en el cambio cultural dentro de las organizaciones. La tecnología existe; el desafío muchas veces está en la adopción y en desarrollar las capacidades para aprovecharla.
¿Qué importancia están ganando los datos y la visibilidad de la operación a la hora de tomar decisiones?
Hoy los datos son un activo estratégico. Tener visibilidad en tiempo real de lo que ocurre en la operación permite anticipar desvíos, tomar decisiones más rápidas y ofrecer un mejor nivel de servicio.
La logística moderna necesita información integrada desde el proveedor hasta el cliente final. Ya no alcanza con saber qué pasó; el objetivo es poder prever lo que puede ocurrir y actuar antes de que aparezcan los problemas.
¿Qué capacidades van a necesitar los profesionales de logística en los próximos años?
El perfil del profesional logístico está evolucionando. Va a seguir siendo fundamental conocer la operación, pero cada vez será más importante desarrollar competencias en análisis de datos, digitalización, automatización e inteligencia artificial.
También serán claves habilidades como la adaptación al cambio, la capacidad para gestionar proyectos interdisciplinarios y una mirada estratégica que integre eficiencia, sustentabilidad y experiencia del cliente. La logística dejó de ser una función de soporte para convertirse en un factor central de competitividad.








