Nvidia nació lejos de las salas vidriadas que suelen alimentar la mística de Silicon Valley. Su punto de partida fue un restaurante Denny’s, entre café, desayunos abundantes y conversaciones largas. Ahí, en 1993, Jensen Huang, Chris Malachowsky y Curtis Priem imaginaron una compañía capaz de crear chips para gráficos 3D realistas en computadoras personales.
Tres décadas después, aquella idea se transformó en una de las historias corporativas más extraordinarias de la tecnología. Nvidia pasó de diseñar hardware para videojuegos a convertirse en la empresa que sostiene buena parte del salto global de la inteligencia artificial. En las bolsas estadounidenses, sus acciones superaron a gigantes como Microsoft y Apple por capitalización bursátil.
La clave estuvo en una intuición temprana. Los videojuegos, que parecían un territorio menor frente a otros negocios tecnológicos, exigían una enorme capacidad de cálculo. Huang vio allí algo más que entretenimiento. Entendió que reproducir mundos digitales requería chips cada vez más potentes, algoritmos sofisticados y una arquitectura capaz de acelerar procesos complejos.

“En 1993, tres amigos, Huang, Chris Malachowsky y Curtis Priem, se reunieron en un restaurante Denny’s para hablar sobre la creación de un chip que permitiera gráficos 3D realistas en computadoras personales”, escribió Brian Caulfield para el blog de Nvidia en septiembre de 2023.
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El restaurante donde empezó todo
Antes de fundar Nvidia, Huang consiguió su primer trabajo en Denny’s cuando tenía 15 años. Fue lavaplatos, ayudante y camarero. La experiencia quedó grabada en su memoria y luego volvió como parte inseparable del relato de origen de la compañía.
Para Huang, Denny’s ofrecía algo que parecía menor, pero resultó decisivo para esos primeros debates. En los años noventa, ese tipo de restaurante cumplía una función social particular. Permitía pasar horas con un pedido mínimo, charlar sin apuro y madurar ideas sin la presión de una oficina formal.
En septiembre de 2023, Huang regresó a ese local para colocar una placa que recordó el nacimiento de Nvidia. El gesto convirtió al restaurante en parte de la biografía pública de la empresa. Aquel rincón, cercano a una avenida transitada de Silicon Valley, quedó asociado a una compañía que hoy mueve miles de millones y marca el pulso del negocio tecnológico global.
La cadena también aprovechó esa historia. Denny’s lanzó el concurso “Denny’s Trillion-Dollar Incubator”, con un premio de US$ 25.000.
El ganador fue Walter Arnett, de Lexington, Kentucky, con Dad Mob, una plataforma comunitaria para donaciones benéficas. La campaña buscó conectar la identidad popular del restaurante con la posibilidad de que una idea pequeña derive en una empresa enorme.
Corea del Sur y la nueva etapa de Nvidia
El presente de Nvidia ya no se mide solo por su pasado en Silicon Valley. La compañía cerró acuerdos con grupos coreanos de primer nivel, entre ellos SK Hynix, Naver, SK Telecom, Doosan Group y LG Group. Esas alianzas apuntan a fortalecer memorias avanzadas, infraestructura de IA y nuevas fábricas de inteligencia artificial.
En el caso de SK Hynix, la cooperación apunta a desarrollar y asegurar el suministro de productos de memoria de alta capacidad. Esa pieza resulta central para el mapa de infraestructura de Nvidia, porque los sistemas de inteligencia artificial necesitan procesar volúmenes masivos de datos con velocidad y eficiencia.
Nvidia ya no vende únicamente chips. La empresa diseña una red de socios estratégicos para alimentar la demanda mundial de cómputo de IA. En ese tablero, Corea del Sur aparece como un aliado clave por su peso industrial, su capacidad en memorias y su ecosistema tecnológico.
La historia conserva una tensión singular. Una empresa nacida entre desayunos, turnos de camarero y café sin límite terminó por liderar la carrera de la inteligencia artificial. Huang, nacido en Taipéi y formado en Estados Unidos, supo unir videojuegos, chips y cálculo acelerado en una apuesta que modificó el negocio tecnológico. Todo empezó con una mesa en Denny’s. Hoy, sus acciones, sus alianzas y sus procesadores definen buena parte del futuro de la IA.







