La próxima gran pulseada de la logística ya no pasa solo por sumar depósitos, camiones o centros de distribución. El nuevo campo de batalla está en los robots humanoides, máquinas que prometen operar en espacios diseñados para personas y resolver una de las obsesiones del comercio electrónico: mover más productos, con menos errores y a menor costo.
Mercado Libre, Amazon y Toyota ya miran esa carrera con interés concreto. El atractivo no está en la estética futurista de un robot con forma humana, sino en su capacidad para tomar contenedores, alimentar líneas, trasladar mercadería y adaptarse a depósitos que no fueron pensados originalmente para una automatización total.
La pregunta de negocio es simple. Si un robot puede entrar en una instalación existente sin exigir una obra millonaria, el retorno de la inversión se vuelve más defendible. Por eso, los humanoides empiezan a ganar lugar en conversaciones de directorio, fondos de inversión y áreas de supply chain.
Índice de temas
¿Por qué Mercado Libre mira a los robots humanoides para su logística?
El caso más cercano para América Latina es Mercado Libre. La compañía firmó un acuerdo comercial con Agility Robotics para integrar Digit, su robot humanoide, en una operación de San Antonio, Texas, con la posibilidad de explorar usos futuros en centros logísticos de la región. El dato es importante porque todavía no existe evidencia pública de que estos robots operen en la Argentina.
Digit ya movió más de 100.000 totes, los contenedores utilizados en operaciones logísticas, sin exigir rediseños costosos de infraestructura, según la información provista por las compañías. Esa capacidad explica buena parte del interés. Un humanoide no necesita que todo el depósito cambie a su alrededor. Puede trabajar con pasillos, estanterías y estaciones pensadas para empleados humanos.
Agility también busca demostrar que el negocio pasó la etapa del prototipo. La firma anunció su salida a bolsa vía SPAC con una valuación pre-money de US$ 2.500 millones y espera recaudar más de US$ 620 millones. Además, declaró más de US$ 300 millones en órdenes multianuales para Digit v5, su nueva generación de robot humanoide.

La empresa informó que sus robots ya fueron desplegados en nueve instalaciones de clientes y acumularon más de 65.000 horas de operación. Entre los nombres vinculados aparecen Schaeffler, GXO, Toyota y Mercado Libre. Para el mercado, esa lista funciona como una señal: los humanoides dejaron de ser una curiosidad de laboratorio y pasaron a formar parte de pruebas comerciales con jugadores de escala.
¿Qué negocio hay detrás de la automatización logística?
La automatización logística se apoya en una ecuación cada vez más exigente. El e-commerce presiona por entregas más rápidas, los depósitos requieren más productividad y muchas tareas físicas tienen alta rotación laboral. En ese contexto, los robots humanoides prometen cubrir trabajos repetitivos, pesados o difíciles de sostener con personal estable.
La oportunidad excede a los humanoides. Interact Analysis proyecta que el mercado de robots móviles pasará de menos de US$ 5.000 millones en ingresos en 2024 a US$ 14.000 millones en 2030, con una tasa promedio anual de 19%. A su vez, Research and Markets estima que la robótica para depósitos crecerá de US$ 6.210 millones en 2025 a US$ 11.910 millones en 2030.
En paralelo, IDTechEx calcula que el mercado de robots humanoides podría llegar a cerca de US$ 29.500 millones hacia 2036. Goldman Sachs fue más agresivo y estimó un mercado direccionable de US$ 38.000 millones para 2035. Son proyecciones que conviene leer con cautela, pero muestran la magnitud de la expectativa financiera.
El modelo de contratación también pesa. Toyota Canadá firmó un acuerdo Robotics-as-a-Service con Agility después de un piloto. Ese esquema permite pagar robots como servicio operativo, en lugar de hacer una compra directa con retorno incierto. Para muchas empresas, esa modalidad puede acelerar la adopción, porque reduce el riesgo inicial y permite medir productividad antes de escalar.
La razón de fondo es clara. Un depósito tradicional puede sumar cintas, brazos robóticos, robots móviles o sistemas automáticos de almacenamiento. Pero muchas soluciones exigen inversiones altas y procesos rígidos. El humanoide promete otra cosa: entrar en una operación ya montada y asumir tareas que antes dependían de una persona.

¿Los robots humanoides reemplazarán trabajadores en los depósitos?
La discusión laboral será inevitable, aunque el cambio no parece inmediato ni uniforme. Gartner proyecta que, para 2030, el 50% de los nuevos depósitos en mercados desarrollados serán “robot-centric”, con humanos opcionales. Esa idea no implica depósitos vacíos de personas, sino operaciones donde los empleados pasan a tareas de supervisión, resolución de excepciones, mantenimiento y mejora de procesos.
La tensión aparece porque el warehousing es intensivo en mano de obra. En Estados Unidos, el sector tenía 1,84 millones de empleos en mayo de 2026 y salarios promedio de US$ 26,76 por hora en abril. En ese universo, cada mejora de productividad puede tener impacto directo en costos.
También existe un argumento de seguridad. Los depósitos registran tareas físicas repetitivas y riesgos de lesiones. En 2024, el sector de warehousing and storage en Estados Unidos tuvo una tasa de 4,8 casos de lesiones y enfermedades por cada 100 trabajadores de tiempo completo. La robótica puede reducir exposición a movimientos pesados o monótonos, aunque no elimina todos los riesgos. Los accidentes pueden aparecer en mantenimiento, ajustes o interacción con equipos.
Amazon muestra el contrapunto. La compañía ya desplegó más de 1 millón de robots en sus operaciones y desarrolló DeepFleet, un modelo de inteligencia artificial para mejorar en 10% la eficiencia del movimiento de su flota robótica. También trabaja con sistemas especializados como Vulcan y Sequoia, capaces de manipular inventario y acelerar procesos internos. Es decir, los humanoides no compiten solo contra trabajadores. También compiten contra robots menos vistosos, más específicos y, muchas veces, más eficientes.
Para la Argentina, el escenario todavía es incipiente. No hay señales públicas de humanoides en centros locales, pero sí una agenda de inversión tecnológica en logística. Un relevamiento citado por IAE Business School indicó que 8 de cada 10 empresas logísticas prevén invertir en 2026, y que el 80% de esas inversiones irá a tecnología para automatizar procesos.
La pregunta local, entonces, no es si mañana habrá humanoides en todos los depósitos argentinos. La cuestión pasa por qué empresas podrán pagar esa transición, qué tareas se automatizarán primero y cómo cambiará el trabajo en una industria que ya vive bajo presión por costos, velocidad y escala.







