sTARTUPS

Creó el “Zoom” de los eventos virtuales, llegó a valer US$8000 millones y se vendió por migajas



Dirección copiada

Johnny Boufarhat convirtió a Hopin en una de las startups estrella de la pandemia, con una valuación de US$8000 millones, pero el negocio terminó vendido por partes. Ahora, el emprendedor vuelve al ruedo con Sedona.ai, una nueva apuesta en dispositivos de inteligencia artificial.

Publicado el 24 de jun de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



fundador de Hopin

La historia de Hopin quedó como una de las parábolas más fuertes del boom tecnológico de la pandemia. La startup fundada por Johnny Boufarhat pasó de valer US$40 millones a comienzos de 2020 a tocar una valuación de US$8000 millones en 2021, pero apenas dos años después terminó partida y vendida por montos muy por debajo de aquel pico.

El emprendedor, de 32 años, no quedó fuera del radar. Tras la caída del negocio que lo llevó a la primera línea del capital de riesgo, Boufarhat avanza con una nueva compañía vinculada a dispositivos de inteligencia artificial. El proyecto se llama Sedona.ai.

Hopin nació como una solución para eventos virtuales en un momento en el que las conferencias, cumbres corporativas y grandes reuniones se vieron obligadas a migrar a la pantalla. En ese contexto, la empresa con sede en Londres captó el apetito de inversores que veían en el trabajo remoto y los encuentros digitales una transformación de largo plazo.

El crecimiento fue veloz. La compañía recaudó más de US$1100 millones, compró varias firmas y llegó a tener más de 1000 empleados. Para el mercado, Boufarhat se convirtió en uno de los nombres jóvenes más destacado del mundo tecnológico en Europa. Para los fondos de inversión, Hopin representó una apuesta agresiva en plena euforia pandémica.

Pero la reapertura de la economía global cambió la ecuación. Los eventos presenciales volvieron, las empresas ajustaron presupuestos y muchas plataformas nacidas al calor de los confinamientos perdieron tracción. En ese escenario, Hopin no pudo sostener la expectativa que había justificado su valuación millonaria.

La venta por partes de una estrella pandémica

El desarme empezó en 2023, cuando una parte de la compañía fue vendida a RingCentral por US$15 millones, con otros US$35 millones atados al cumplimiento de ciertos objetivos de crecimiento. Ese agosto, Boufarhat dejó su cargo.

fundador de hopin 2
Johnny Boufarhat, fundador de Hopin.

La operación marcó un contraste brutal con la valuación de US$8000 millones que la empresa había alcanzado en su mejor momento. La caída no se limitó a una corrección de mercado. Fue una señal del ajuste que sufrieron varias startups que habían levantado capital bajo premisas de crecimiento que luego no se cumplieron.

En abril de 2024, la italiana Bending Spoons compró los activos restantes por US$120 millones, según un documento corporativo presentado por el liquidador de Hopin. Con esa transacción, el negocio que había simbolizado el auge de los eventos virtuales terminó absorbido por terceros.

El derrumbe, sin embargo, no implicó una pérdida total para todos. Según fuentes cercanas al proceso citadas por Forbes, cerca de US$500 millones de capital no utilizado fueron devueltos a inversores de crecimiento. Algunos primeros patrocinadores y empleados también obtuvieron beneficios por acciones y opciones tras las ventas a RingCentral y Bending Spoons.

Boufarhat, por su parte, ya había vendido más de US$195 millones en acciones a inversores durante el pico de la compañía. Esa cifra alimentó las críticas sobre los incentivos de los fundadores en ciclos de capital abundante, aunque también reflejó una práctica habitual en rondas avanzadas de startups con alta demanda entre fondos.

El regreso con una startup secreta de IA

El nuevo capítulo del emprendedor aparece ligado a Sedona.ai. En mayo de 2025, Boufarhat recaudó US$5 millones para una empresa registrada como Kable LLC, según documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.

Perfiles de LinkedIn de ex empleados de Hopin indican que varios de ellos participaron en una nueva plataforma de streaming para creadores llamada Kable TV. Luego, el sitio Kable.tv pasó a redirigir a Sedona.ai, mientras que un repositorio de GitHub asociado a Kable.tv adoptó el nombre Sedona y enlazó con la nueva web.

Streaming - Stramer- Gamer- Gaming - Economía del Conocimiento

Mathieu Cassagnes, exgerente de ingeniería de Hopin, sumó confirmaciones en esa página de GitHub. Tanto su perfil de LinkedIn como el de Boufarhat los describen como empleados de una startup “secreta”, sin identificar públicamente el nombre de la compañía.

Aunque el proyecto todavía no fue anunciado de manera formal, las señales apuntan a una apuesta por hardware de IA. Ese mercado concentra cada vez más interés, pero también mostró tropiezos. Los asistentes virtuales siempre activos de firmas como Humane y Rabbit recibieron una respuesta fría, mientras que Plaud, con dispositivos para tomar notas con IA, consiguió un nicho rentable.

El desafío no es menor. Chatbots como ChatGPT y Claude ya demostraron adopción masiva entre empresas y consumidores, pero el salto hacia dispositivos de uso cotidiano todavía no encontró una fórmula clara. El hardware exige diseño, distribución, confianza del usuario y una utilidad inmediata que justifique llevar otro aparato encima.

Una carrera con rivales de peso

Boufarhat entra a un terreno donde también se mueve OpenAI. En mayo de 2025, la compañía compró Io, la startup del exdiseñador de Apple Jony Ive, por US$6500 millones. El producto aún mantiene bajo perfil, aunque reportes del mercado indicaron que sería un compañero de IA del tamaño de la palma de la mano, capaz de captar sonido e imagen.

La propia directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, dijo que ya probó el dispositivo y que la presentación ocurrirá a fines de este año, según Business Insider. Esa referencia muestra la escala de la competencia que enfrentará cualquier nuevo jugador en dispositivos de inteligencia artificial.

Para Boufarhat, Sedona.ai representa una oportunidad de reconstruir reputación después de una de las historias más comentadas del capital de riesgo reciente. Hopin pasó de símbolo del futuro laboral a ejemplo de exceso de valuaciones. Su nuevo intento llega en otro momento de euforia tecnológica, esta vez impulsado por la IA.

La pregunta que rodea a Sedona.ai es si podrá evitar el destino de su antecesora. El fundador ya demostró capacidad para atraer capital y talento. Ahora deberá probar algo más difícil: que su próximo producto no dependa solo del entusiasmo inversor, sino de una necesidad real en manos de los usuarios.

Artículos relacionados