Pagos digitales

Apple se enfrenta a Mercado Pago y MODO en una disputa millonaria



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Con el chip NFC del iPhone cerrado para MODO, Mercado Pago y las apps bancarias locales, bancos y fintech presionan para cambiar las reglas del negocio.

Publicado el 17 de jun de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



Apple se mete en la batalla entre pagos con QR y NFC.
Apple se mete en la batalla entre pagos con QR y NFC.

La pelea por los pagos digitales en Argentina suma un nuevo actor de peso. Apple quedó en el centro de una disputa que puede definir cuánto crecerá el NFC en el país y cuánto tiempo más el QR mantendrá el liderazgo en comercios, restaurantes, estaciones de servicio y cadenas de consumo masivo.

La clave está en una decisión técnica con fuerte impacto comercial. En la Argentina, el chip NFC del iPhone no está abierto para que lo usen MODO, Mercado Pago ni las apps de los bancos locales. La única vía disponible para pagar con el celular por contacto es Apple Pay, la billetera nativa de la compañía. Para el resto del ecosistema financiero, esa barrera limita la competencia en una zona de alto valor.

El punto pesa más de lo que sugiere la participación de mercado. Según datos de Carrier y Asociados, Apple tiene cerca del 7% del mercado local de smartphones, frente a un dominio amplio de Android. Sin embargo, el usuario de iPhone suele concentrarse en segmentos de mayor ingreso y con tickets de consumo más altos, el tipo de cliente que bancos y billeteras buscan activar para pagos presenciales de mayor volumen.

De esta forma, el QR conserva una ventaja que en otros países casi no existe. En buena parte del mundo, el pago contactless con celular o tarjeta ya forma parte de la rutina diaria. En Argentina, en cambio, los códigos pegados en mostradores y mesas todavía marcan el ritmo de las transacciones digitales.

Pagos con QR
En Argentina, el QR conserva una ventaja que en otros países casi no existe.

Ese rasgo local no responde a una sola causa. El QR llegó antes, ganó escala rápido y se volvió familiar para usuarios y comercios. Pero la restricción de Apple sobre el NFC del iPhone agrega una traba que los principales jugadores del sistema ya miran como un obstáculo para la próxima etapa del negocio.

La pulseada por el chip del iPhone

La disputa entre el QR y el NFC trasciende el ámbito local. La Unión Europea fue el caso testigo que forzó a Apple a revisar su estrategia. El bloque investigó a la compañía por posibles prácticas anticompetitivas y en 2022 le envió cargos formales por abuso de posición dominante. El eje fue el control cerrado del acceso al NFC en los iPhone. La disputa se cerró en julio de 2024, cuando los reguladores europeos obligaron a la tecnológica a permitir que billeteras de terceros accedieran al chip para pagos sin contacto.

Después de ese antecedente, Apple abrió el uso del NFC para apps de terceros bajo ciertas condiciones y en mercados puntuales, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, Australia, Canadá, Japón y Nueva Zelanda. La Argentina quedó afuera de esa lista.

MODO, la billetera impulsada por los principales bancos del país, empuja un pedido para que el Banco Central intervenga y exija a Apple la apertura del chip.

Actualmente, la billetera promociona los pagos NFC como una forma de abonar al acercar el celular a la terminal, sin sacar la tarjeta, y aclara que el servicio funciona en comercios y transporte. Sin embargo, en su centro de ayuda precisa que, por el momento, esta modalidad está disponible solo para teléfonos Android con NFC y no para equipos con iOS.

Apple Pay.
La única vía disponible para pagar con el celular por contacto es Apple Pay, la billetera nativa de la compañía.

Para la industria financiera, el problema no es menor. Si una billetera o un banco no puede acceder al NFC del iPhone, pierde una parte atractiva del consumo presencial. También se debilita la posibilidad de construir experiencias de pago más veloces, con menor fricción y más parecidas a las que ya funcionan en otros mercados.

Por qué el QR resiste

El QR ganó la calle por su simpleza y costos bajos. Para cobrar, muchos comercios no necesitaron una terminal de pago ni una inversión adicional. Bastó con un cartel, una cuenta digital y una billetera instalada en el celular del cliente.

Según el Indicador COELSA, difundido por la Cámara Argentina Fintech, los pagos con QR en Argentina crecieron 83% interanual en 2025, superaron los 714 millones de operaciones y registraron un ticket promedio de $20.026. El informe también relevó más de 5.977 millones de transferencias inmediatas y más de 322 millones de cuentas activas, una escala que explica por qué el código conserva una ventaja difícil de desplazar en el corto plazo.

Ese arranque veloz generó hábito. Millones de personas aprendieron a escanear códigos para pagar un café, una compra chica, una cena o una recarga. La costumbre le dio al QR una ventaja cultural que el NFC todavía no pudo romper, aun cuando el pago por contacto resulta más rápido en la experiencia de uso.

Pagos con NFC en Argentina.
La costumbre le dio al QR una ventaja cultural que el NFC todavía no pudo romper.

También existe una limitación de base. Aunque la baja de aranceles de importación abrió la puerta a celulares más equipados, el parque de teléfonos con NFC todavía no supera el 40%. En cambio, casi todos los smartphones, incluso los modelos más accesibles, pueden escanear un QR. Para un comercio, esa cobertura masiva pesa.

De esta forma, el NFC aparece como la tecnología con mayor potencial para acelerar pagos presenciales, pero el QR todavía domina por disponibilidad, costumbre y amplitud de dispositivos. En el medio, Apple define qué parte del mercado premium puede participar de esa transición y bajo qué condiciones.

El negocio que se juega detrás del mostrador

Detrás de cada pago hay datos, comisiones, fidelización, promociones, acuerdos bancarios y control sobre la relación con el cliente. Por eso, la pelea entre QR y NFC tiene impacto directo sobre bancos, fintech, adquirentes, procesadoras y grandes comercios.

Si el NFC se abre para más jugadores, las billeteras locales podrían competir con una herramienta que hoy queda restringida en el ecosistema iOS. Eso permitiría sumar promociones propias, integrar cuentas bancarias, tarjetas y saldos digitales, y disputar transacciones de alto valor en comercios físicos.

El avance del NFC aparece con más fuerza entre usuarios ya bancarizados o habituados a varias herramientas de pago. Un informe de Ualá, basado en una encuesta a 407 usuarios en Argentina, mostró que 66% utilizó más de una forma de pago. En esa muestra, 85% usó transferencias, 48% pagó con QR, 39% operó con tarjeta de débito o prepaga física, 35% con tarjeta de crédito física y 16% pagó desde el celular con Apple Pay o Google Pay.

En los bancos creen que el escenario todavía puede cambiar. En el sector circulan documentos internos que ubican a la Argentina entre los mercados que Apple analiza para abrir el acceso al NFC en el corto plazo. Por ahora, no existe una definición pública ni una instancia judicial abierta que obligue a la compañía a modificar su política local.

Mientras tanto, el QR conserva la ventaja en la mesa del consumidor argentino. El sistema financiero quiere empujar el pago sin contacto, los comercios buscan opciones baratas y los usuarios ya adoptaron un hábito que funciona. La próxima jugada de Apple puede acelerar el cambio o dejar que los códigos sigan como dueños del mostrador.

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