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1. El reloj corre: qué entra en vigor el 30 de diciembre de 2026
El Reglamento 2023/1115 de la Unión Europea, conocido como EUDR (EU Deforestation Regulation), fue aprobado en junio de 2023 con un objetivo concreto: garantizar que los productos que ingresan al mercado europeo no provengan de tierras que hayan sufrido deforestación después del 31 de diciembre de 2020.
Tras varias postergaciones, la fecha de entrada en vigor quedó definitivamente establecida: 30 de diciembre de 2026 para grandes y medianas empresas, y 30 de junio de 2027 para micro y pequeñas empresas.
Los productos alcanzados son siete materias primas y sus derivados: ganado bovino, soja, madera, cacao, café, aceite de palma y caucho. Para Argentina, las implicancias son directas: el país es uno de los principales exportadores mundiales de soja y carne bovina hacia Europa, y ambos productos están en el listado.
Las consecuencias del incumplimiento son concretas. Según SCS Global Services, incluyen fuertes multas, la confiscación de productos e ingresos y la exclusión temporal del mercado europeo. Un frigorífico o una exportadora que no pueda demostrar cumplimiento al 30 de diciembre no puede embarcar.
2. Qué exige el EUDR en concreto
El EUDR no prohíbe el comercio de ningún producto. Exige que las empresas que comercialicen en la UE demuestren tres condiciones verificables, según la descripción oficial del Ministerio de Transición Ecológica de España
- Que los productos estén libres de deforestación (sin cambios en el uso del suelo post-31 de diciembre de 2020).
- Que hayan sido producidos legalmente según la legislación del país de origen.
- Que estén respaldados por una declaración de diligencia debida con datos exactos de geolocalización de todas las parcelas de producción.
La tercera condición es la más exigente. Para una exportadora de soja o un frigorífico, significa poder mapear con coordenadas exactas cada establecimiento que integra su cadena de proveedores, cruzar esas coordenadas con imágenes satelitales que verifiquen el estado del suelo en 2020 y en la actualidad y generar una declaración formal que se envía al sistema TRACES de la Comisión Europea con cada embarque.
Un sistema de trazabilidad manual o basado en registros en papel no puede generar ni escalar ese nivel de evidencia. Requiere plataformas tecnológicas específicas y, en la mayoría de los casos, asesoramiento externo para implementar el sistema de diligencia debida.
3. Certificaciones voluntarias que ayudan al cumplimiento
El EUDR no exige ninguna certificación específica. Pero hay esquemas de certificación y sostenibilidad voluntarios que, al implementarlos, generan parte de la evidencia que el reglamento requiere.
Según AENOR, los estándares que pueden contribuir al cumplimiento incluyen:
RTRS (Round Table on Responsible Soy): certificación de soja responsable con trazabilidad de cadena de custodia. Especialmente relevante para exportadoras de poroto de soja y productos derivados.
ISCC (International Sustainability & Carbon Certification): cubre soja, maíz y otros cultivos con requisitos de trazabilidad geográfica y cumplimiento de criterios de sostenibilidad.
Rainforest Alliance: relevante para café y cacao, con componente de conservación de biodiversidad verificable.
FSC (Forest Stewardship Council): para productos forestales y madera, con cadena de custodia documentada.
Es importante entender que ningún programa reemplaza automáticamente las obligaciones legales del EUDR. Las certificaciones voluntarias son herramientas que facilitan el cumplimiento porque ya tienen parte del trabajo de trazabilidad resuelto, pero la declaración de diligencia debida ante las autoridades europeas sigue siendo responsabilidad del operador.
4. Qué hacen las consultoras y verificadoras en este espacio
El mercado de asesoramiento para cumplimiento del EUDR ya tiene actores consolidados en Argentina, con tres perfiles distintos:
Organismos de certificación y verificación, que ofrecen servicios de preparación, formación, inspección aleatoria y verificación para demostrar cumplimiento.
Consultoras estratégicas y de sostenibilidad. Las grandes consultoras tienen prácticas de ESG y sostenibilidad con equipos específicos para el sector agropecuario. KPMG Argentina tiene servicios de ESG reporting y cumplimiento regulatorio. PwC Argentina incluye sostenibilidad y cambio climático como práctica específica. EY Argentina ofrece asesoramiento en gestión del riesgo regulatorio y ESG para empresas exportadoras. Deloitte tiene equipos especializados en agroindustria con foco en trazabilidad y acceso a mercados internacionales.
Proveedores tecnológicos con consultoría integrada. Plataformas como la de Coolx ofrecen geolocalización precisa de parcelas, monitoreo de deforestación mediante análisis de imágenes satelitales y trazabilidad completa desde el cultivo hasta el operador final.
La secuencia de trabajo que proponen la mayoría de estos actores es consistente: diagnóstico de exposición (qué productos y cadenas están alcanzados), desarrollo o mejora del sistema de trazabilidad, implementación del sistema de diligencia debida, y verificación externa para respaldar la declaración ante las autoridades europeas.
5. El ESG como oportunidad estratégica, no solo como costo
Hay un cambio de perspectiva que las empresas agropecuarias más maduras ya están incorporando: el cumplimiento del EUDR no es solo un costo regulatorio, es un diferencial competitivo en los mercados de mayor valor.
Los compradores europeos de commodities agrícolas están construyendo sus cadenas de proveedores alrededor de empresas que puedan demostrar sostenibilidad verificable. Las que lleguen al 30 de diciembre de 2026 con sus sistemas de trazabilidad en orden van a competir por esos contratos. Las que no, van a perder acceso al mercado europeo o van a quedar como proveedores de última instancia con menor poder de negociación de precio.
Más allá del EUDR, el acceso a capital internacional también está condicionado a la calidad del reporte ESG. Los fondos de inversión agropecuarios con mandato de sostenibilidad, los créditos vinculados a criterios de sostenibilidad (sustainability-linked loans) y los programas de financiamiento del BID y el Banco Mundial para el agro argentino tienen como requisito creciente la existencia de sistemas de gestión de impacto ambiental verificables.
El asesoramiento que las empresas agropecuarias contratan para EUDR hoy, bien implementado, es la base del reporte ESG que van a necesitar para acceder a esos instrumentos de financiamiento mañana.
Para directores de exportación y gerentes de sustentabilidad de empresas agropecuarias argentinas: el 30 de diciembre de 2026 no es una fecha lejana. Con seis meses de anticipación, el tiempo mínimo para implementar un sistema de diligencia debida funcional ya es el presente. Las empresas que arranquen el proceso en el tercer trimestre de 2026 van a llegar ajustadas. Las que no lo iniciaron todavía tienen un problema operativo real.








