La caída en la contratación afectó con mayor fuerza a los graduados de Ingeniería Aeroespacial, Ingeniería Química e Ingeniería de Software. Las dos primeras registraron una baja del 26%, mientras que el empleo de especialistas en software retrocedió un 25%. En cambio, la Ingeniería Civil mostró una contracción menor, del 16%, según datos de LinkedIn.
La diferencia también influye en la capacidad de los profesionales para transferir sus conocimientos a otras industrias o funciones. LinkedIn define esa cualidad como versatilidad, una variable que cobró mayor importancia ante el avance de la inteligencia artificial, los despidos en el sector tecnológico y la reducción de puestos para quienes recién terminan sus estudios.
Entre diciembre de 2019 y abril de 2026, la contratación general de graduados recientes cayó un 20%. Para quienes estudiaron alguna ingeniería, el descenso fue del 25%, la mayor caída entre las 20 carreras universitarias más frecuentes en la plataforma. Los profesionales de la educación y la salud registraron una reducción del 16% en el mismo período.
Índice de temas
Las ingenierías con mayor caída en la contratación
Los graduados en Ingeniería Aeroespacial e Ingeniería Química enfrentaron el escenario más adverso. En ambas especialidades, la contratación se redujo en un 26% respecto a los niveles de diciembre de 2019. A esa caída se sumó una dificultad adicional. Sus conocimientos suelen vincularse a un número limitado de sectores, por lo que cuentan con menos alternativas fuera de sus ramas tradicionales.

La situación de los ingenieros de software resultó similar en términos de contratación, aunque con una diferencia relevante. La demanda laboral para esa especialidad disminuyó un 25%, pero sus capacidades pueden aplicarse en compañías de diversas industrias. Esa amplitud les permite buscar oportunidades fuera de las empresas tecnológicas, incluso en actividades que necesitan incorporar sistemas propios de IA.
Las compañías tecnológicas pueden necesitar menos programadores para determinadas tareas, pero otras organizaciones necesitan especialistas que implementen herramientas de inteligencia artificial y expliquen su funcionamiento al resto del personal. Esa posibilidad amplía el campo laboral de los ingenieros de software, aunque también exige habilidades de comunicación que complementen su formación técnica.
La presión sobre el empleo no afectó únicamente a quienes ingresaron al mercado laboral. Durante los primeros seis meses de 2026, las empresas tecnológicas anunciaron 139.156 despidos, casi un tercio de los recortes informados en el conjunto de los sectores, según Challenger, Gray & Christmas.
La consultora atribuyó buena parte de esas decisiones a la reorganización de las empresas en torno a la IA, a la automatización de puestos y al traslado de presupuestos a nuevas capacidades. Los recortes de personal también redujeron las vacantes disponibles para los graduados, ya que muchos profesionales permanecieron en sus empleos por temor a quedar fuera del mercado laboral.
Ingeniería Civil y automatización, las áreas que resisten
La ingeniería civil obtuvo mejores resultados que otras ramas. La contratación en esa especialidad cayó un 16% entre diciembre de 2019 y abril de 2026, nueve puntos porcentuales menos que el retroceso general entre los ingenieros.

El crecimiento de la construcción y la expansión de los centros de datos favorecieron esta actividad. Los graduados pueden trabajar como gerentes de proyecto, ingenieros de proyecto o ingenieros de campo, aunque permanezcan en el sector de la construcción. Esa variedad de funciones permite responder a distintas necesidades dentro de una misma industria.
Los datos de LinkedIn mostraron que la contratación de ingenieros que trabajan en campo superó los niveles previos a la pandemia. Estos profesionales brindan soporte para la instalación de equipos en cada lugar y pueden participar en proyectos relacionados con la energía solar, la infraestructura o los centros de datos.
La ingeniería de automatización también registró una contratación superior a la de los niveles previos a la pandemia. Esta rama incluye el diseño de sistemas que utilizan inteligencia artificial y representa una de las áreas en las que los conocimientos técnicos todavía encuentran una demanda favorable.
Las cifras evidencian una diferencia entre las especialidades. Mientras la Ingeniería Aeroespacial y la Ingeniería Química dependen de un conjunto más acotado de actividades, los profesionales vinculados a la automatización, las obras, la infraestructura y los sistemas tecnológicos pueden aplicar sus capacidades a más tipos de proyectos.
La versatilidad gana peso frente al avance de la IA
La posibilidad de trabajar fuera del área de estudios original ya modificó la trayectoria de muchos graduados. Más de dos tercios de quienes terminaron carreras universitarias entre 2022 y 2024 consiguieron empleo en sectores distintos de sus campos principales, según un análisis de LinkedIn.

Ese movimiento resultó más habitual entre quienes estudiaron Literatura Inglesa, Comunicación o Artes Escénicas. En muchos casos, esos graduados ampliaron su búsqueda a otras actividades, aunque debieron aceptar salarios más bajos. Los ingenieros, en cambio, tendieron a concentrarse en un grupo más reducido de industrias y puestos directamente relacionados con su especialidad.
A pesar del deterioro de la contratación, las ingenierías todavía ofrecen salarios iniciales superiores a los de otras carreras. Para los graduados de 2026, la Asociación Nacional de Universidades y Empleadores proyectó ingresos promedio superiores a US$ 81.000 en ingeniería y en ciencias de la computación. En negocios, ciencias sociales y comunicación, la previsión quedó por debajo de US$ 69.000.
Sin embargo, la IA alteró las necesidades de contratación y obligó a los nuevos profesionales a identificar qué segmentos de su especialidad mantienen actividad. Los datos muestran eso.








