El nuevo informe de MIT Technology Review Insights, realizado junto con Microsoft, permite identificar qué partes de un empleo quedaron más expuestas al avance de los agentes de IA. El riesgo aumenta cuando la tarea es repetitiva y fácil de revisar. También baja cuando el trabajo exige criterio humano, conocimiento interno de una compañía o responsabilidad por decisiones difíciles de revertir.
El estudio, titulado “Confianza de los agentes en la frontera tecnológica”, clasificó 101 tareas asociadas a flujos de trabajo de IA, datos y cloud. Cada una recibió un puntaje de 0 a 100, según el nivel de confianza que los profesionales del sector tecnológico depositan en los agentes para ejecutarla.
La investigación se basó en una encuesta realizada entre febrero y marzo de 2026 a 300 personas con cargos de liderazgo y perfiles técnicos. Los participantes pertenecieron a 12 sectores. Sus organizaciones incluyeron startups y compañías con ingresos anuales superiores a US$10.000 millones.
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Las tareas que ya generan más confianza
Los agentes ganan terreno donde la tarea puede auditarse sin dificultad y donde el error no compromete sistemas críticos. La generación automatizada de informes empresariales y su distribución a las partes interesadas obtuvo 83,5 puntos, el nivel más alto del índice.

Detrás quedó la generación de código estándar para nuevas funcionalidades de software, con 82,5 puntos. Son trabajos tediosos para muchos desarrolladores, pero con salidas verificables. Un informe puede revisarse. Un bloque de código puede probarse. Esa trazabilidad explica por qué los equipos aceptan delegar.
La clave, según el informe, está en el nivel de control. Los profesionales confían más en los agentes cuando el trabajo tiene límites precisos y métricas claras. En el caso del código repetitivo, por ejemplo, los equipos pueden observar la tasa de integración con la base principal. Si el código cumple con los estándares de calidad y supera las pruebas, la intervención humana se centra en la validación final. Ahí aparece uno de los mensajes centrales para el mercado laboral.
Los flujos de datos figuran entre los terrenos con mayor avance. La monitorización de la calidad de los datos alcanzó 82 puntos, mientras que la monitorización del flujo de datos en tiempo real y la elaboración automatizada de perfiles de datos obtuvieron 80,5 puntos.
Para las empresas, el atractivo es evidente. Si los datos llegan con una estructura cercana a la del punto de origen, los agentes pueden actuar con mayor precisión. En esos casos, el conocimiento del especialista cambia de lugar.

El informe remarca que la menor preparación de los agentes se relaciona, muchas veces, con la falta de contexto empresarial en los sistemas. Una consulta aparentemente simple, como listar los 10 clientes con mayores ingresos, puede exigir definiciones internas. El agente debe saber qué columna identifica al cliente y cómo la empresa calcula los ingresos. También necesita saber si el calendario utilizado es fiscal o natural. Un analista nuevo tendría el mismo problema. La diferencia es que, en una empresa, esa información rara vez está documentada de manera perfecta.
El riesgo baja cuando aumenta la responsabilidad
La configuración y resolución de problemas de malla de servicios recibió 37,5 puntos, el puntaje más bajo. Las pruebas de recuperación ante desastres alcanzaron 43 puntos y la planificación de migración de bases de datos llegó a 44,5 puntos.
Ahí el margen de error es mucho más costoso. Son procesos que afectan la infraestructura en producción y que atraviesan múltiples equipos. También dependen del conocimiento acumulado en la organización. Un fallo puede afectar a clientes u operaciones. Por eso, la confianza avanza con más cautela.
La participación humana se presenta como el principal freno de seguridad. El 59% de los encuestados dijo que planea mantener a las personas dentro del proceso. Otro 53% señaló que controla de cerca la actividad de los agentes y rastrea los factores que influyen en sus decisiones. En tareas críticas o irreversibles, la decisión final recae en manos humanas. La responsabilidad todavía recae sobre las personas y las empresas.
Esa responsabilidad constituye la principal inquietud del estudio. El 48% de los encuestados señaló la rendición de cuentas por las decisiones de los agentes como su principal preocupación. Muy cerca quedó el riesgo de resultados inexactos y de alucinaciones, con un 47%. La imprevisibilidad ocupó el tercer lugar. Las preocupaciones apuntan al mismo problema. Las empresas necesitan que el agente ejecute y explique por qué tomó o sugirió una decisión.

El 54% de los ejecutivos se concentra en la rendición de cuentas porque responden cuando una decisión automatizada sale mal. Los colaboradores individuales miran con más temor las alucinaciones, con un 56%, y la posible pérdida de experiencia técnica. Un grupo menor teme el reemplazo directo. Para el informe, la respuesta empresarial no debería consistir en recortar talento joven. El camino pasa por invertir en su formación.
La oportunidad más mencionada fue la optimización de procesos, elegida por el 51% de los encuestados. Luego aparecieron la mejora del rendimiento y la reducción de tareas repetitivas. Los ejecutivos priorizan la escalabilidad. Los líderes de equipo evalúan la eficiencia diaria de sus áreas.
En la nube, el 96% de los consultados dijo confiar en que el uso de agentes para mejorar la fiabilidad de los sistemas impulsará sus carreras. En flujos de trabajo de IA, el 92% opinó algo similar sobre la evaluación y el control de calidad.
La lectura sobre el mercado laboral se sitúa en un terreno más concreto que el alarmista. El informe del MIT muestra que la IA avanza con mayor fuerza en tareas que las empresas ya pueden controlar, medir y revisar sin afectar decisiones sensibles. Para los trabajadores, el valor profesional empieza a moverse hacia el conocimiento del negocio, la capacidad de supervisar sistemas automatizados y el criterio para responder cuando una decisión tecnológica impacta en la operación.








