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La startup que vale US$ 7.000 millones y creó gimnasios para robots: el negocio detrás de la nueva revolución industrial


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La alemana Neura Robotics, respaldada por gigantes como Nvidia y Amazon, desarrolló centros donde las máquinas aprenden tareas industriales mediante inteligencia artificial. La compañía busca transformar ese conocimiento en un negocio global y prepara una expansión internacional.

Publicado el 22 de oct de 2026

Nicolás Della Vecchia

Jefe de redacción



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La inteligencia artificial ya no se limita a generar textos, imágenes o responder preguntas. La próxima gran disputa tecnológica se está trasladando al mundo físico, donde las empresas buscan desarrollar robots capaces de trabajar en fábricas, depósitos y otros entornos productivos. En ese escenario, una startup alemana encontró una oportunidad de negocios particular: crear gimnasios donde los robots puedan entrenarse, adquirir nuevas habilidades y compartir sus conocimientos con otras máquinas.

Detrás de la iniciativa está Neura Robotics, una empresa fundada en 2019 por David Reger, un emprendedor alemán de 38 años que apuesta a construir una plataforma integral de robótica inteligente. La compañía, con sede en Metzingen, cerca de Stuttgart, alcanzó una valuación estimada de US$ 7.000 millones, después de anunciar en junio de 2026 una ronda de financiamiento de hasta US$ 1.400 millones liderada por Tether.

El proyecto también cuenta con el respaldo de compañías como Nvidia, Amazon, Qualcomm, Bosch y Schaeffler. La participación de estos jugadores refleja el interés creciente por la denominada inteligencia artificial física, una tecnología que busca trasladar las capacidades de aprendizaje de los sistemas digitales a máquinas capaces de interactuar con su entorno.

Cómo funciona el negocio de los gimnasios robóticos

La propuesta parte de un problema concreto. Mientras los modelos tradicionales de inteligencia artificial pueden entrenarse con enormes volúmenes de información digital, los robots necesitan aprender movimientos, reconocer objetos y desarrollar precisión mediante experiencias físicas.

Para resolver esa dificultad, Neura diseñó instalaciones donde las empresas pueden alquilar espacios equipados con robots, sensores y sistemas de simulación. Allí, sus propios empleados enseñan a las máquinas tareas específicas, desde manipular componentes industriales hasta transportar materiales.

El diferencial está en que ese aprendizaje no necesariamente queda limitado a un único robot. Mediante Neuraverse, la plataforma tecnológica de la compañía, las habilidades adquiridas pueden transferirse a otros equipos y, eventualmente, comercializarse entre empresas.

De esta manera, Neura pretende desarrollar un modelo de ingresos que combine la venta de hardware, el alquiler de infraestructura de entrenamiento y la comercialización de conocimientos robóticos.

Uno de los primeros centros funciona en el aeropuerto de Múnich, en colaboración con la Universidad Técnica de Múnich. La inversión comprometida por Neura y sus socios ronda los US$ 19 millones, sin contemplar los costos de personal.

Según explicó Reger a Forbes, algunas compañías ya reservaron múltiples espacios de entrenamiento por períodos de al menos un año. El objetivo es reducir la necesidad de trasladar equipos de ingenieros a las instalaciones de cada cliente, una modalidad que actualmente resulta costosa y difícil de escalar.

Neura proyecta terminar 2026 con cinco gimnasios operativos, distribuidos entre Alemania, China y Estados Unidos, mientras analiza nuevas instalaciones en otras ciudades.


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