La digitalización de la minería sumó un riesgo que ya tiene impacto sobre la actividad productiva. Los ciberataques reportados contra el sector minero y metalúrgico pasaron de 10 casos en 2023 a 30 en 2024, mientras los atacantes apuntan cada vez más a sistemas de tecnología operativa (OT), encargados de controlar procesos físicos de extracción y procesamiento.
El dato surge de un estudio publicado en The Extractive Industries and Society, que analizó los riesgos de ciberseguridad sobre la tecnología operativa del sector. El trabajo señaló que los incidentes reportados se triplicaron en apenas un año y que los ataques contra esos sistemas pueden provocar interrupciones de la producción.
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Por qué las mineras quedaron más expuestas
El estudio del sector detectó que los atacantes comenzaron a prestar mayor atención a la tecnología operativa, que comprende los sistemas industriales que administran los procesos físicos de una mina. Ese cambio resulta relevante porque una falla en esos sistemas puede afectar la continuidad de las operaciones.
El National Institute of Standards and Technology de Estados Unidos (NIST) define a la tecnología operativa como el conjunto de sistemas y dispositivos programables que interactúan con el ambiente físico o controlan dispositivos que lo hacen. Allí se incluyen sistemas de control industrial y otros equipos que supervisan o modifican procesos y eventos.

La institución estadounidense también advierte que la protección de estos sistemas requiere considerar condiciones particulares de rendimiento, confiabilidad y seguridad física, además de las medidas habituales de ciberseguridad.
A&O Shearman también identificó una mayor exposición de la industria minera a partir de la incorporación de tecnologías digitales. El estudio del bufete señaló que las compañías conectaron maquinaria especializada a sensores y sistemas de control con acceso a Internet y, al mismo tiempo, ampliaron el uso de servicios en la nube e inteligencia artificial. Eso incrementó la cantidad de puntos susceptibles de sufrir una vulneración.
Según el análisis, las amenazas provienen de grupos criminales, atacantes patrocinados por Estados y actores individuales. Entre los objetivos, aparecen la extorsión, el espionaje y la interrupción de cadenas de suministro con relevancia geopolítica. A&O Shearman también puso el foco sobre los proveedores externos, como compañías tecnológicas, desarrolladores de software y fabricantes de equipos.
Los proveedores, entre los puntos de riesgo
El Global Cybersecurity Outlook 2026, publicado por el Foro Económico Mundial (WEF) junto con Accenture, también identificó los riesgos vinculados con proveedores y cadenas de suministro.
El 65% de las grandes compañías por facturación señaló las vulnerabilidades de terceros y de la cadena de suministro como su mayor obstáculo para alcanzar la ciberresiliencia. Un año antes, esa proporción era del 54%. Si se toma el total de las organizaciones encuestadas, el 46% incluyó ese problema entre sus principales desafíos.

El relevamiento del WEF reunió inicialmente 873 respuestas de 99 países. Tras la depuración de la muestra, quedaron 804 participantes de 92 países, entre ellos 105 CEO, 316 responsables de seguridad informática y 123 ejecutivos de otros cargos de alta dirección.
El informe también mostró qué medidas adoptaron las organizaciones frente a estos riesgos. El 66% evalúa el nivel de seguridad de sus proveedores y el 65% incorpora a sus áreas de seguridad al proceso de compras. En cambio, solo el 27% realiza simulaciones de incidentes o ejercicios de recuperación con terceros y el 33% mapea en detalle su cadena para conocer las exposiciones y dependencias.
El antecedente de Sibanye-Stillwater
La minera Sibanye-Stillwater sufrió un ciberataque el 8 de julio de 2024 contra su infraestructura global de tecnología de la información y las comunicaciones. La propia compañía informó que el episodio representó una amenaza para la continuidad del negocio y la integridad de sus datos.
La empresa aisló sistemas como parte de su plan de respuesta. El ataque produjo interrupciones temporales y obligó a recurrir a procesos manuales de respaldo en determinados sistemas. Algunas operaciones, entre ellas el complejo metalúrgico Columbus de Estados Unidos, registraron demoras de corto plazo.
Sibanye-Stillwater también informó que una parte no autorizada accedió a información corporativa y a datos personales, principalmente vinculados con empleados actuales y anteriores. Al presentar su reporte anual de 2024, la minera indicó que no reconoció pérdidas materiales relacionadas con el incidente y que sus sistemas ERP críticos conservaron la integridad de los datos durante el proceso de recuperación.








