Snehal Antani pasó por IBM, GE Capital, Splunk y el aparato de operaciones especiales de Estados Unidos antes de fundar una compañía que busca anticipar cómo serán los próximos ataques informáticos. Su empresa, Horizon3, alcanzó una valoración superior a US$ 2.000 millones tras cerrar una ronda de inversión por US$ 250 millones.
La operación representó un salto importante frente a los cerca de US$ 650 millones que la compañía valía hace poco más de un año. Los fondos NightDragon y NEA colideraron la Serie E, que llegó después de que Horizon3 registrara un aumento interanual del 120% en sus ingresos recurrentes anuales.
La empresa, con sede en San Francisco, ya trabaja con más de 6.500 organizaciones. Su cartera incluye a la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocida como NSA, la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad, CISA, y cuatro de las diez compañías con mayores ingresos del ranking Fortune 500.

El recorrido de Antani tuvo un giro poco habitual para un ejecutivo tecnológico. Tras ocupar cargos en grandes compañías, se convirtió en el primer director de tecnología del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de Estados Unidos, JSOC. Ahí colaboró con el equipo de inteligencia artificial del Proyecto Maven, una iniciativa del Departamento de Defensa.
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Una plataforma que puede tomar una red en 77 segundos
Horizon3 desarrolla NodeZero, una plataforma autónoma que realiza pruebas de penetración en redes empresariales. El sistema simula el comportamiento de un atacante, identifica vulnerabilidades, roba credenciales en entornos controlados, compromete identidades y analiza posibles rutas hacia los activos más sensibles de una organización.
Durante una presentación de Black Hat junto con la NSA, la tecnología vulneró un banco en apenas 77 segundos. La demostración mostró la velocidad a la que pueden propagarse los ataques autónomos y la dificultad que enfrentan los equipos humanos para detectar una intrusión y contenerla antes de que el atacante tome el control de la red.
El tiempo necesario para completar ese mismo ataque se redujo rápidamente. Tres años atrás demandaba cerca de 7 minutos y 19 segundos. Luego bajó a 4 minutos y 12 segundos y, finalmente, quedó en 77 segundos. Horizon3 prevé que podría reducirse a unos 30 segundos.
La compañía sostiene que la IA intervendrá en cada etapa del ataque y de la defensa. Los sistemas autónomos podrán detectar fallas, evaluar rutas de acceso, validar medidas de protección y ejecutar correcciones. En ese escenario, la participación humana quedaría reservada para situaciones excepcionales.

El producto incorporó parte de la metodología que Antani había conocido en las operaciones especiales. Cada plan incluye una célula roja que analiza la misión desde la perspectiva del adversario. Horizon3 trasladó esa disciplina al software para evaluar redes reales con una lógica ofensiva, aunque con límites que evitan acciones capaces de interrumpir la operación de un cliente.
NodeZero clasifica cada paso según su nivel de riesgo. Algunas acciones resultan seguras, otras pueden provocar daños y ciertas maniobras quedan directamente excluidas. La empresa considera que esa capacidad de reconocer el contexto resulta indispensable para operar en bancos, hospitales, contratistas de defensa y proveedores logísticos vinculados con infraestructura crítica.
Los datos que explican la apuesta de los inversores
La principal ventaja que Horizon3 presenta son los datos que reunió durante seis años de pruebas en sistemas productivos. NodeZero ya realizó más de 300.000 pruebas de penetración en redes empresariales reales.
Cada evaluación genera datos sobre vulnerabilidades, credenciales, identidades, configuraciones y rutas de ataque. Esa información permite entrenar algoritmos ofensivos y defensivos con situaciones que no suelen aparecer en bases de datos públicas, laboratorios o plataformas creadas para practicar técnicas de hacking.

La diferencia cobra importancia frente a los límites de algunos modelos actuales. Según una investigación de Horizon3, los hackers humanos cayeron en señuelos con credenciales falsas en cerca del 37% de los casos. Los principales modelos de IA lo hicieron aproximadamente en el 90% de las ocasiones.
La compañía atribuye esa brecha a que muchos sistemas aprenden a partir de bases públicas de vulnerabilidades, simulaciones y plataformas como Hack The Box.
NodeZero también puede instalar señuelos para atraer e identificar intrusos impulsados por IA. Esta técnica permite detectar actividad maliciosa con menores costos y en menos tiempo, mientras los atacantes autónomos perfeccionan su capacidad para reconocer credenciales falsas y evitar trampas.
Horizon3 compite con empresas como Pentera, Picus, AttackIQ, SafeBreach y XBOW. Algunas automatizan pruebas de penetración o verifican controles de seguridad. Otras parten de grandes modelos de lenguaje y los convierten en agentes ofensivos.
La nueva financiación respaldará la entrada en Singapur y Australia, una mayor expansión en Europa, Medio Oriente y África, y el desarrollo de agentes capaces de corregir las vulnerabilidades detectadas por NodeZero. La plataforma también incorporó pruebas para sistemas web y la empresa se sumó a Project Glasswing, una iniciativa de Anthropic vinculada a la protección de infraestructura crítica.
El próximo desafío será automatizar las correcciones sin afectar los sistemas productivos. Una solución defectuosa podría interrumpir operaciones esenciales. Horizon3 plantea que las empresas deben concentrar sus recursos en las fallas que realmente pueden explotarse, contener las intrusiones con rapidez y asumir que una credencial robada o una contraseña débil pueden bastar para abrir una red.








