¿cuello de botella?

¿Amenaza global? La escasez de esta tecnología pone en jaque el avance de la IA



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La demanda de memoria DRAM para centros de datos de inteligencia artificial tensiona una industria dominada por Samsung, SK Hynix y Micron, que concentran más del 90% del mercado.

Publicado el 23 de jun de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



memoria DRAM

La próxima gran barrera para la inteligencia artificial no está en los algoritmos ni en los procesadores. Está en la memoria DRAM, una pieza menos visible para el consumidor, pero decisiva para que los dispositivos funcionen, los modelos de IA operen a escala y la tecnología mantenga precios accesibles.

El problema ya excede a los centros de datos. La demanda de memoria para entrenar y ejecutar sistemas de IA empezó a absorber capacidad que antes iba a smartphones, computadoras y otros equipos de consumo masivo. El resultado amenaza con afectar el precio de los productos finales.

Históricamente, cada nueva generación de equipos, dispositivos y tecnologías ofrecía más potencia por menos dinero. Esa ecuación permitió que un dispositivo que antes costaba miles de dólares quedara al alcance de millones de usuarios en mercados emergentes. Un smartphone barato reemplazó, con enorme ventaja técnica, a computadoras que en los años ochenta solo podían comprar empresas o consumidores de altos ingresos.

Esa curva, sin embargo, empezó a mostrar fisuras. Los procesadores mejoraron a una velocidad muy superior a la de la DRAM. Mientras los chips ganaron potencia año tras año, la memoria quedó como un límite físico y económico.

El corazón del problema está en una cadena de suministro muy concentrada. La fabricación de DRAM requiere inversiones gigantescas, tecnología sofisticada y años de experiencia industrial. Levantar una planta de primer nivel puede demandar entre US$ 15.000 millones y US$ 20.000 millones, antes de sumar el equipamiento necesario. Esa dificultad dejó el negocio en manos de muy pocos jugadores.

Un mercado chico para una demanda enorme

Hoy, Samsung, SK Hynix y Micron dominan más del 90% del suministro mundial de chips de memoria. Este nivel de concentración tiene su propia explicación.

centro de datos
Cada centro de datos que suma capacidad para inteligencia artificial compite por componentes que también necesitan los fabricantes de smartphones, notebooks, consolas y servidores tradicionales.

Durante años, el sector atravesó ciclos duros de exceso de oferta, derrumbe de precios y quiebras de empresas que no resistieron la volatilidad. Casos como Elpida, en Japón, o Qimonda, en Alemania, marcaron una advertencia para el sector.

Por eso, los fabricantes de DRAM evitaron durante años expandir capacidad por encima de la demanda real. Su razonamiento fue el siguiente: si la oferta queda ajustada, los precios se sostienen. Si la producción supera al mercado, los márgenes caen y el negocio entra otra vez en crisis.

La irrupción de la IA generativa aceleró ese desequilibrio. Los modelos más complejos necesitan enormes volúmenes de memoria y, en especial, memoria de alto ancho de banda. Cada centro de datos que suma capacidad para inteligencia artificial compite por componentes que también necesitan los fabricantes de smartphones, notebooks, consolas y servidores tradicionales.

La diferencia está en la rentabilidad. Vender memoria para infraestructura de IA resulta mucho más atractivo que abastecer a un teléfono de US$ 50. Ese cambio de incentivos empuja a los proveedores a derivar capacidad hacia los clientes que pagan más. La consecuencia es una presión directa sobre la tecnología de consumo, justo en el segmento donde el precio define el acceso.

Los datos del mercado ya reflejan el impacto. Según las proyecciones citadas por IDC, los envíos globales de smartphones podrían caer 13% en 2026, la mayor baja interanual registrada. En África y Medio Oriente, regiones donde el celular barato fue la puerta de entrada a internet para cientos de millones de personas, la caída podría superar el 20%.

El golpe más fuerte recae en los dispositivos accesibles

El cambio tiene una dimensión social que la industria no siempre mide con precisión. En muchos países, el smartphone no es un accesorio. Es la herramienta principal para estudiar, vender, cobrar, comunicarse, operar una cuenta bancaria o acceder a servicios públicos. Cuando el precio sube, la brecha digital se amplía.

iphone
El CEO de Apple dijo que el aumento en los precios de la memoria obligará a ajustar los precios de varios productos, con el iPhone entre los más expuestos.

Los mercados de mayores ingresos tampoco quedan a salvo. La presión sobre la memoria puede trasladarse a smartphones premium, computadoras personales y equipos corporativos. Apple, pese a su escala de compra, ya enfrenta ese escenario. Su director ejecutivo admitió que el aumento en los precios de la memoria obligará a ajustar los precios de varios productos, con el iPhone entre los más expuestos.

La nueva pelea por la memoria

La inteligencia artificial necesita una infraestructura cada vez más potente para crecer, pero ese avance puede quitarle oxígeno a los dispositivos que conectan a millones de personas con el mundo digital. La tecnología que promete ampliar capacidades también puede encarecer el acceso básico a computación.

Si la oferta de DRAM sigue limitada y la demanda de IA absorbe la producción más rentable, los fabricantes deberán elegir a qué mercados abastecer primero. En esa puja, los productos baratos parten con desventaja.

El costo oculto de la IA empieza a verse en un componente pequeño, pero indispensable. La memoria define cuánto puede hacer un dispositivo, cuánto cuesta fabricarlo y cuántas personas pueden comprarlo. Si ese insumo queda atrapado entre pocos proveedores y una demanda voraz, la próxima etapa tecnológica podría ser más potente, pero también menos accesible.

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