¿La nube cambia de lugar?

El nuevo giro tecnológico del retail: por qué las empresas vuelven a procesar datos dentro de las tiendas



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El avance del edge computing permite ejecutar tareas críticas más cerca del punto de venta, reducir la latencia y mantener operaciones clave incluso ante problemas de conectividad, sin abandonar la infraestructura cloud.

Publicado el 21 de ago de 2026

Nicolás Della Vecchia

Jefe de redacción



Ecommerce, retail

La transformación digital del retail durante los últimos años tuvo una dirección bastante clara: llevar cada vez más sistemas y datos a la nube. Plataformas de comercio electrónico, inventarios, sistemas de gestión, herramientas de marketing y análisis comenzaron a depender de grandes centros de datos capaces de concentrar información procedente de cientos o miles de puntos de venta.

Pero ahora empieza a aparecer un movimiento complementario. Los retailers no están abandonando el cloud, sino trasladando parte del procesamiento nuevamente hacia las tiendas, depósitos y otros lugares donde se generan los datos. Detrás de esta tendencia se encuentra el edge computing, una arquitectura tecnológica que permite procesar información cerca de su lugar de origen, en vez de enviar todo primero a un centro de datos remoto.

La tendencia empieza a ganar protagonismo. El Global Tech Report 2026: Consumer & Retail, elaborado por KPMG, muestra que solo el 9% de las organizaciones del sector tiene actualmente el edge computing completamente escalado, pero el 48% espera alcanzar ese nivel en los próximos 12 meses. El informe señala especialmente su capacidad para ofrecer baja latencia, mayor resiliencia y decisiones más rápidas dentro de tiendas y cadenas de suministro distribuidas.

El problema de enviar absolutamente todo a la nube

El cloud sigue siendo una pieza central de la infraestructura del retail. De hecho, el mismo relevamiento de KPMG muestra que el 55% de las compañías de consumo y retail considera que su infraestructura de red y nube ya se encuentra en un nivel optimizado.

Sin embargo, no todas las operaciones funcionan de la misma manera. Una empresa puede esperar algunos segundos o incluso minutos para consolidar un reporte de ventas, pero una caja no puede demorarse mientras valida una operación, una cámara con inteligencia artificial no puede esperar para detectar una anomalía y un sistema de inventario necesita saber rápidamente si determinado producto sigue disponible.

Ahí aparece el edge. Según explica Shopify, la diferencia principal frente al cloud tradicional está en dónde ocurre el procesamiento. Mientras la nube concentra las operaciones en centros de datos remotos, el edge permite ejecutar determinadas tareas localmente mediante servidores pequeños, terminales inteligentes, dispositivos IoT u otro hardware instalado cerca de la operación. No reemplaza al cloud: ambos modelos funcionan de manera conjunta.

La ventaja se vuelve especialmente importante con la expansión de la inteligencia artificial dentro de las tiendas. Aplicaciones de visión computacional, recomendaciones en tiempo real o sistemas predictivos pueden necesitar respuestas en fracciones de segundo, algo que una comunicación permanente de ida y vuelta con un centro de datos remoto no siempre puede garantizar.

Cajas, cámaras e inventarios: dónde empieza a aparecer el edge

Uno de los casos más claros es el punto de venta (POS). Cuando determinadas funciones se ejecutan localmente, una tienda puede mantener operaciones críticas incluso ante problemas de conectividad. En un comercio con mucho movimiento, una caída de Internet deja entonces de significar necesariamente que las cajas deban detenerse.

El inventario representa otro terreno especialmente relevante para el e-commerce. Shopify explica que lectores RFID, scanners y sistemas POS pueden alimentar un nodo local que actualiza las existencias prácticamente en tiempo real y después sincroniza esa información con el sistema central alojado en la nube.

Esto puede resolver uno de los problemas más habituales de la integración entre tiendas físicas y canales digitales: que un producto aparezca disponible online cuando, en realidad, ya no existe en la sucursal. Una mayor precisión resulta particularmente importante para servicios como la compra online con retiro en tienda o el despacho de pedidos desde locales físicos.

KPMG también señala el potencial de las cámaras equipadas con inteligencia artificial. En lugar de enviar continuamente grandes cantidades de video hacia la nube, los dispositivos pueden analizar las imágenes localmente para detectar riesgos de robo, faltantes en góndolas o comportamientos inusuales y generar alertas en tiempo real.

La nueva arquitectura del retail será híbrida

El crecimiento del edge no significa, entonces, el regreso a una infraestructura completamente local. La dirección parece ser otra: una arquitectura híbrida, donde cada tarea se ejecuta en el lugar que resulte más conveniente.

La nube puede continuar funcionando como el gran centro de coordinación de una cadena, almacenando información, consolidando ventas, ejecutando análisis y conectando distintas sucursales. El edge, mientras tanto, queda reservado para aquellas operaciones en las que la velocidad, la continuidad del servicio o el volumen de información hacen conveniente procesar los datos localmente. Shopify considera precisamente a este modelo híbrido como el equilibrio más adecuado para buena parte de las organizaciones de retail.

También aparecen nuevos desafíos. Distribuir capacidad informática entre cientos de sucursales multiplica los dispositivos que deben administrarse, protegerse y actualizarse. Cada nodo puede ampliar la superficie de ataque, por lo que se necesitan mecanismos de autenticación, cifrado, monitoreo y actualización remota.

Aun así, el avance de la IA puede acelerar esta transición. Cajas autónomas, sistemas de prevención de pérdidas, robots para controlar inventarios y herramientas de realidad aumentada necesitan procesar grandes cantidades de información con una velocidad que no siempre permite depender exclusivamente de conexiones remotas.

La consecuencia es una paradoja interesante: después de años en los que la transformación tecnológica parecía consistir en llevarlo todo al cloud, el retail empieza a descubrir que una parte de su próxima evolución digital tendrá que ocurrir nuevamente dentro de las tiendas. La nube seguirá siendo fundamental, pero ya no necesariamente tendrá que hacer todo el trabajo.


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