La modernización de los data centers en el sector público dejó de ser una actualización técnica puntual para convertirse en un componente estructural del funcionamiento del Estado digital. En una primera etapa, el foco estuvo puesto en ampliar capacidad, mejorar la disponibilidad y acompañar la digitalización de trámites. Sin embargo, hoy el debate gira en torno a la capacidad de sostener nuevas cargas de trabajo, integrar inteligencia artificial y operar con arquitecturas híbridas cada vez más complejas.

En un contexto donde los servicios públicos digitales crecen en volumen y criticidad, la infraestructura dejó de ser un soporte pasivo y pasa a condicionar de manera directa la calidad, la velocidad y la resiliencia de las operaciones estatales. En diálogo conI nnovaciónDigital360, especialistas de Grupo Datco y BVS Technology Solutions, coincidieron en que este cambio obliga a repensar no solo la tecnología, sino también la forma en que se diseñan, operan y gobiernan los entornos de infraestructura pública.
En ese escenario, la modernización dejó de estar vinculada únicamente con la incorporación de nuevas plataformas y pasó a relacionarse con la capacidad de integrar modelos operativos, definir arquitecturas más flexibles y garantizar eficiencia frente a una demanda cada vez mayor.
Índice de temas
IA, escalabilidad y el nuevo límite de los data centers tradicionales
La irrupción de la inteligencia artificial marcó un salto en los requerimientos de infraestructura del sector público. Las nuevas aplicaciones exigen mayor capacidad de procesamiento, acceso a recursos especializados como GPUs y arquitecturas capaces de escalar casi de inmediato frente a picos de demanda.
Javier Vallejos, Gerente de la Unidad de Negocios de Infraestructura IT de Grupo Datco, explicó que uno de los principales desafíos actuales pasa por la falta de escalabilidad de los data centers tradicionales para acompañar estas nuevas cargas de trabajo. Según detalló, muchas organizaciones también enfrentan restricciones vinculadas con la disponibilidad de GPUs y con la capacidad de crecer con rapidez ante nuevas demandas.

En este escenario, la infraestructura dejó de pensarse como un recurso fijo y pasó a gestionarse comouna capacidad dinámica: “En muchos casos, además, las organizaciones necesitan mayor control sobre su infraestructura, ya que en entornos cloud se compite por capacidad y la disponibilidad no siempre está garantizada”
En relación con este punto, Vallejos sostuvo que “cuando un cliente ya tiene IA en producción estable, muchas organizaciones empiezan a evaluar infraestructura propia, porque en ese escenario resulta más conveniente en costos y permite tener mayor control”. También indicó que la infraestructura on premise gana relevancia frente a necesidades de menor latencia y localización de datos dentro del país.
El modelo híbrido como estándar operativo en la región
En la práctica, el modelo híbrido se consolidó como la arquitectura dominante en la modernización del sector público en América Latina. Los organismos combinan infraestructura propia para sistemas críticos con entornos cloud para nuevas aplicaciones, analítica y servicios digitales escalables.
El desafío central ya no pasa por la adopción de uno u otro modelo, sino por la integración operativa. La fragmentación de herramientas, equipos y políticas de seguridad suele sumar complejidad adicional si no existe una capa común de gestión.
Cristobal Segovia, Postsales Architect de BVS, explicó que la modernización efectiva no se define por el recambio tecnológico, sino por el rediseño del modelo operativo. En ese sentido, señaló que la incorporación de automatización, observabilidad y nuevas prácticas como infraestructura como código o SRE resulta clave para transformar la infraestructura en una plataforma realmente eficiente.
Además, advirtió que “cuando se renueva el equipamiento, pero el proceso operativo queda intacto, la modernización se convierte en gasto disimulado de mantenimiento”. Para el especialista, el verdadero cambio aparece cuando la organización modifica la manera en que administra y consume infraestructura y empieza a operar de otra forma.

El peso del legado y la complejidad de migrar sistemas críticos
El legado tecnológico sigue siendo uno de los principales condicionantes en los procesos de transformación del sector público. Sistemas centrales como gestión tributaria, padrones o expedientes digitales conviven con arquitecturas que no pueden ser migrarse de forma directa.
En este contexto, las estrategias más efectivas se basan en migraciones progresivas. En lugar de reemplazar sistemas completos, se avanza mediante la encapsulación de servicios, uso de APIs y construcción de capas intermedias que permiten desacoplar lo nuevo de lo heredado.
Segovia señaló que el legado no impide la modernización, pero sí condiciona su secuencia. “Pretender migrarlo todo en simultáneo es la receta del fracaso”, afirmó, al tiempo que remarcó la necesidad de avanzar por etapas y priorizar procesos de replatform antes que refactorizaciones completas.
A esto se suma una dimensión organizacional clave: el conocimiento de los sistemas heredados suele concentrarse en equipos con muchos años de experiencia. Por eso, marcó: “Hay además una variable que se subestima sistemáticamente, y que en Argentina pesa especialmente: el conocimiento del legado vive en personas próximas al retiro. Esa transferencia de saber es tan crítica como la migración técnica”.
Seguridad, eficiencia energética y rediseño de la infraestructura pública
La ciberseguridad dejó de ser una etapa posterior del diseño para convertirse en un criterio estructural en la modernización de data centers públicos. La protección de datos sensibles, la continuidad operativa y el cumplimiento normativo condicionan directamente la arquitectura tecnológica.
En paralelo, los marcos regulatorios en la región empujan hacia modelos más estrictos de seguridad, con arquitecturas basadas en Zero Trust, control de identidad y segmentación de redes como estándar de diseño.
Segovia sostuvo que hoy seguridad y cumplimiento “son criterio de diseño, no validación final”, y remarcó que uno de los errores más frecuentes sigue siendo incorporar herramientas aisladas sin una capa operativa que las integre.
“El marco normativo argentino está empujando ese cambio: la Decisión Administrativa 641/2021 fijó requisitos mínimos de seguridad para organismos del Sector Público Nacional, y la Ley 25.326 sigue rigiendo el tratamiento de datos personales. Y es una tendencia regional, no una excepción local: Chile sancionó en 2024 una Ley Marco de Ciberseguridad con un esquema comparable al NIS2 europeo, lo que muestra que el piso normativo en infraestructura crítica se está endureciendo en toda la región”, desarrolló.
Evolución de los marcos regulatorios y seguridad en ciberinfraestructura
| Bloque | Contenido |
|---|---|
| Marcos regulatorios y arquitectura de seguridad | En paralelo, los marcos regulatorios en la región empujan hacia modelos más estrictos de seguridad, con arquitecturas basadas en Zero Trust, control de identidad y segmentación de redes como estándar de diseño. |
| Enfoque de seguridad y errores frecuentes | Segovia sostuvo que hoy seguridad y cumplimiento “son criterio de diseño, no validación final”, y remarcó que uno de los errores más frecuentes sigue siendo incorporar herramientas aisladas sin una capa operativa que las integre. |
| Regulación regional y tendencia normativa | “El marco normativo argentino está empujando ese cambio: la Decisión Administrativa 641/2021 fijó requisitos mínimos de seguridad para organismos del Sector Público Nacional, y la Ley 25.326 sigue rigiendo el tratamiento de datos personales. Y es una tendencia regional, no una excepción local: Chile sancionó en 2024 una Ley Marco de Ciberseguridad con un esquema comparable al NIS2 europeo, lo que muestra que el piso normativo en infraestructura crítica se está endureciendo en toda la región”, desarrolló. |
Otro eje central es la eficiencia energética. El aumento de la demanda de procesamiento, impulsado principalmente por la inteligencia artificial, incrementa el consumo eléctrico y obliga a optimizar la refrigeración, la capacidad instalada y uso de recursos.
En este punto, Vallejos explicó que la eficiencia energética pasó a ser “un factor central en cualquier estrategia de modernización”, tanto por su impacto en costos operativos como por la necesidad de sostener el crecimiento de la demanda de manera sustentable.
“El crecimiento de la capacidad de procesamiento y de las cargas vinculadas a IA obliga a optimizar consumo eléctrico, refrigeración y utilización de recursos. A mediano plazo, una infraestructura más eficiente permite reducir costos operativos y acompañar el crecimiento de demanda de forma sustentable”, sostuvo.
Además, subrayó: “Argentina y Chile tienen una ventaja comparativa con el clima en la Patagonia, que favorece esquemas de refrigeración más eficientes en términos de consumo de energía”.
Conectividad, distribución territorial y nueva lógica de infraestructura pública
La modernización de los data centers no puede entenderse sin considerar la evolución de la conectividad. En países con grandes extensiones geográficas, la distribución de la infraestructura se vuelve determinante para garantizar el acceso equitativo y la continuidad de los servicios digitales.
La tendencia apunta hacia arquitecturas más distribuidas, donde el procesamiento se acerca al punto de generación de los datos. Este enfoque permite reducir latencia, mejorar disponibilidad y aumentar la resiliencia de los sistemas públicos.
Javier Vallejos destacó que la conectividad y la interconexión regional son factores críticos para sostener la operación digital del Estado, especialmente en países con gran dispersión territorial. En ese sentido, remarcó la importancia de contar con infraestructura distribuida y redes robustas para acercar capacidad de procesamiento y almacenamiento a más usuarios.
“La red Nacional de Puntos Regionales de Interconexión (IXP) de la Cámara Argentina de Internet es un recurso crítico para esa conectividad que necesitan los datacenters públicos, de hecho muchos municipios están conectados a esos nodos”, indicó.
Cristobal Segovia, por su parte, analizó los errores más frecuentes que ven en organismos públicos cuando intentan modernizar su infraestructura:
- Comprar tecnología antes de definir el modelo
- Operativo objetivo (herramientas nuevas operadas con procesos viejos)
- Tratar la modernización como proyecto de TI y no como cambio de gobierno, sin sponsor político ni métricas de servicio al ciudadano
- Subestimar la red y la conectividad cuando el organismo es distribuido (el cuello de botella suele estar entre el data center y la sucursal, no en el data center)
- Cerrar lock-in temprano sin estrategia de salida
- Saltarse el assessment inicial
En este nuevo escenario, los data centers dejan de funcionar como nodos aislados y pasan a integrarse en una arquitectura distribuida de capacidades que sostiene la operación digital del sector público.









