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Robots colaborativos en Argentina: por qué ganan terreno en la industria



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Con foco en la productividad y la eficiencia, los robots colaborativos empiezan a ganar terreno en la industria argentina, aunque todavía enfrentan barreras estructurales.

Publicado el 14 de abr de 2026

Ignacio Alegre

Técnico en periodismo y contenidos digitales



Robots colaborativos en Argentina: por qué ganan terreno en la industria
Robots colaborativos en Argentina: por qué ganan terreno en la industria

La automatización industrial se convirtió en un tema de negocios. En 2024 se instalaron 542.000 robots industriales en el mundo y el parque operativo global ya alcanzó 4,664 millones de unidades, según la International Federation of Robotics (IFR).  Este dato importa para la Argentina porque confirma que la robótica ya forma parte de la nueva competitividad manufacturera. 

En paralelo, distintas consultoras coinciden en que el segmento de robots colaborativos seguirá creciendo con fuerza durante esta década, impulsado por su menor barrera de entrada y su mejor integración con estrategias de industria 4.0.

En la industria local, sin embargo, el avance todavía convive con limitaciones estructurales. Gustavo Ignacio, dueño y fundador de IXIBOT, lo resumió con crudeza en diálogo con InnovaciónDigital360: “Estamos en el furgón de cola del G20 respecto a la automatización de procesos”. Aunque ve una mejora posible si continúa la reducción de los impuestos sobre bienes de uso. 

Su diagnóstico pone sobre la mesa un punto central para cualquier ejecutivo industrial: en la Argentina, la discusión sobre robots colaborativos no pasa solo por la tecnología, sino también por el costo de adopción, la presión impositiva y la capacidad real de invertir.

Ese punto de partida no invalida la oportunidad. Al contrario, la vuelve más estratégica. Deloitte detectó en el informe “Smart Manufacturing Survey 2025”, realizado a 600 ejecutivos manufactureros, que las empresas que avanzan en manufactura inteligente ganan en productividad y atracción de talento. Sin embargo, todavía enfrentan complejidades operativas para escalar esas iniciativas. 

Gustavo Ignacio, dueño y fundador de IXIBOT.

McKinsey, por su parte, señala que la nueva ola de robótica industrial se juega más en la capacidad de integrarla con procesos, software, datos y el diseño operativo.

¿Por qué los robots colaborativos ganan terreno en la industria argentina?

Los robots colaborativos tienen una ventaja evidente frente a la automatización tradicional, ya que fueron diseñados para convivir con personas, ocupar menos espacio y adaptarse con mayor facilidad a procesos cambiantes. En mercados con alta variabilidad de referencias y series cortas, esa flexibilidad resulta especialmente valiosa.

Un informe de Mordor Intelligence proyecta que el mercado global de cobots crecerá de 2,28 mil millones de dólares en 2026 a 5,72 mil millones en 2031. Por otro lado, MarketsandMarkets también anticipa una expansión sostenida hasta 2030, apoyada en IoT e IA.

Martín Erglis, cofundador de ICHTUS Automatización, lo plantea de forma muy concreta en conversación con Innovación Digital 360: “Un robot no significa reemplazo, sino asistencia”. Para el ejecutivo, ahí está parte del cambio de paradigma. El cobot automatiza tareas repetitivas, es sencillo de integrar y operar, y puede ser usado por personal que conoce el proceso aun sin ser un especialista en robótica. 

En un contexto en el que “agregar valor al producto y reducir el costo operativo son fundamentales”, sostiene, esta tecnología se convierte en “una pieza clave en la modernización de la industria argentina”.

La definición conecta con una tendencia global más amplia. McKinsey describe esta etapa como el paso de una automatización aislada a una colaboración hombre-máquina más flexible y basada en mejores capacidades. En otras palabras, el atractivo de los robots colaborativos radica en su capacidad para integrarse en una célula productiva más inteligente.

Martín Erglis, cofundador de ICHTUS Automatización,
Martín Erglis, cofundador de ICHTUS Automatización.

¿En qué sectores y procesos ya generan impacto los robots colaborativos?

En Argentina, los primeros casos de adopción se concentran en donde la ecuación operativa es más clara. Ignacio afirmó que hoy los sectores que más incorporan cobots son el automotriz y la industria alimenticia.

Aun así, aclara que buena parte de sus clientes siguen inclinándose por robots industriales tradicionales, porque ofrecen “mayor precisión, velocidad y capacidad de carga”. La opción colaborativa aparece cuando el proceso exige compartir el área de trabajo o la interacción hombre-máquina por motivos de seguridad.

Ese matiz es importante para evitar simplificaciones. Los robots colaborativos no reemplazan automáticamente a los robots industriales convencionales; conviven con ellos.

Desde ICHTUS, Erglis identificó otros procesos en los que los cobots tienen un encaje natural para iniciar la robotización:

  • Soldadura MIG y láser
  • Paletizado
  • Encajado 
  • Armado de cajas

La soldadura aparece una y otra vez en la conversación porque combina dos problemas muy argentinos:

  1. Falta de mano de obra especializada 
  2. Necesidad de sostener calidad y plazos

Te cambian la vida”, dijo sobre el impacto de los cobots en series cortas o en ciclos variables. Además, explicó que varios equipos pueden realizar la tarea de varios soldadores, mientras que pocos operadores reconfiguran el sistema cada vez que cambia la pieza.

Sectores y procesos donde los cobots ya generan impacto

Rubro / aplicaciónImpacto observado
AutomotrizEs uno de los sectores que más adopta cobots en Argentina
AlimenticioTambién concentra casos tempranos de incorporación
Soldadura MIG y láserResuelve falta de mano de obra especializada y ayuda a mantener calidad y plazos
PaletizadoMejora eficiencia en tareas repetitivas
EncajadoFacilita primeras etapas de automatización
Armado de cajasOfrece una entrada accesible a esquemas colaborativos
Procesos con interacción hombre-máquinaGanan terreno cuando se necesita compartir el espacio de trabajo con seguridad
Procesos de alta exigencia técnicaSiguen dominados muchas veces por robots industriales tradicionales
Sectores y procesos donde los cobots ya generan impacto.

¿Por qué la integración es la clave para que los robots colaborativos generen retorno?

Pablo Baieli, director de IS Robotic Integration, le comentó a InnovaciónDigital360 que el retorno de la inversión no debe medirse como “la compra de un robot aislado”, sino como el desempeño de una integración completa en planta:

  • Productividad
  • Seguridad
  • Continuidad
  • Calidad 
  • Conexión con sistemas existentes 

Todos estos factores son, para la compañía, las variables que verdaderamente determinan si un proyecto tiene sentido económico.

La mirada coincide con lo que hoy señalan las consultoras de operaciones. McKinsey sostiene que los proyectos de robótica que logran escalar suelen apoyarse en digital twins, para realizar validaciones previas. Por su parte, Accenture proyecta que la manufactura del futuro estará marcada por plantas mucho más autónomas.

Baieli, además, subrayó un punto decisivo para la industria argentina: el retrofit. En muchas plantas ya existen activos amortizados y maquinaria operativa que no se reemplazarán por activos nuevos ni por maquinaria nueva.

Pablo Baieli, director de IS Robotic Integration.
Pablo Baieli, director de IS Robotic Integration.

En ese escenario, integrar un robot colaborativo como una nueva capa de automatización sobre procesos existentes puede:

  • Acelerar la adopción
  • Reducir el CAPEX 
  • Evitar una disrupción excesiva en la producción

“La adopción se acelera cuando la robótica entra como continuidad de una lógica industrial ya entendida, no como un reemplazo forzado de todo lo existente”, resumió.

Los robots colaborativos no tienen por qué entrar a la planta como un proyecto “todo o nada”. Pueden formar parte de una hoja de ruta por etapas, con una prueba de concepto y un escalado gradual.

¿Qué frena hoy la adopción de robots colaborativos en la industria argentina?

Si el potencial está claro, también lo están los frenos. El fundador de IXIBOT es tajante en este aspecto: “Los robots pagan impuestos y deberían estar exentos o tener una baja carga impositiva como en Alemania”. El comentario no es menor. En una economía como la argentina, la adopción de robots colaborativos compite con otras urgencias del negocio.

 En 2024 se instalaron 542.000 robots industriales en el mundo y el parque operativo global ya alcanzó 4,664 millones de unidades, según la International Federation of Robotics (IFR). 
En 2024 se instalaron 542.000 robots industriales en el mundo y el parque operativo global ya alcanzó 4,664 millones de unidades, según la International Federation of Robotics (IFR). 

A eso se suma una barrera menos visible, pero igual de importante. Nos referimos a la madurez organizacional. Erglis cree que cultivar “el pensamiento a mediano plazo” y una cultura real de colaboración entre personas y máquinas son fundamentales. Si el operario ve al robot como una amenaza y la dirección no piensa en horizontes de uno o dos años, la empresa difícilmente pueda capturar el valor completo de la tecnología.

Ese diagnóstico también encuentra eco en el plano institucional. El Estado argentino define la industria 4.0 como una forma de producción basada en la interconectividad, la automatización y los datos en tiempo real. Y desde INTI se insiste en que la incorporación de automatización y robótica debe considerarse una actualización tecnológica tanto para pymes como para grandes empresas. 

¿Qué beneficios de negocio aportan los robots colaborativos en productividad, seguridad y talento?

La discusión sobre robots colaborativos en la industria argentina suele quedar atrapada entre dos extremos:

  • Entusiasmo tecnológico 
  • Temor por el empleo

En la planta, la realidad suele ser más pragmática. El argumento que hoy más pesa es la mezcla entre productividad, seguridad y escasez de talento.

Erglis ofreció un ejemplo claro con la soldadura. En muchas PYMES resulta difícil contar con soldadores calificados, lo que genera cuellos de botella. En esos casos, el cobot no elimina el rol humano; lo reconfigura. Un operador supervisa, reajusta y multiplica la capacidad de la celda robotizada. Desde su experiencia en Europa, incluso señaló que la convivencia entre personas y robots termina naturalizándose

La literatura académica y técnica respalda esta idea. Un informe de la Universidad de Cuyo destaca que los cobots son especialmente aptos para tareas repetitivas o ergonómicamente exigentes, comomachine tending o palletizing, mientras la persona se desplaza hacia tareas de mayor valor.

Un informe de Mordor Intelligence proyecta que el mercado global de cobots crecerá de 2,28 mil millones de dólares en 2026 a 5,72 mil millones en 2031.

¿Cómo evolucionan los robots colaborativos de cara al futuro?

La siguiente etapa ya no se juega solo en la robótica colaborativa clásica. Se juega en la integración con IA, visión artificial, software industrial y sistemas de gestión. Gustavo Ignacio anticipó que, aunque todavía hay pocos sistemas con IA en la Argentina, en el corto plazo empezarán a verse “robots que tomen decisiones sin intervención humana para optimizar procesos de fabricación”.

La proyección está alineada con lo que hoy describen los informes globales. MarketsandMarkets ubica la integración de IA, visión artificial e IIoT entre los principales motores del crecimiento de los cobots.

PwC también enfatiza que la manufactura se está moviendo hacia operaciones cada vez más conectadas y data-driven, donde la inteligencia artificial ya no se limita al análisis, sino que empieza a intervenir en la ejecución. 

Eso cambia el rol del integrador. El verdadero diferencial pasa por conectarlo con PLC, SCADA, WMS o ERP; convertir datos de producción en decisiones operativas; y diseñar una arquitectura que crezca. En ese punto, la afirmación de Baieli vuelve a cobrar fuerza: “la robótica pasa a ser una plataforma de evolución productiva”.

COBOTS - Historia, progreso y desafíos
Gracias a la implementación de estos robots, muchas empresas han obtenido muchos beneficios como ahorro de tiempo, mayor seguridad para los usuarios y un rápido retorno de inversión. Esta tecnología emergente representa actualmente el segmento de mayor crecimiento de la robótica industrial, sobre todo, con la llegada de la industria 4.0.

¿Qué deberían evaluar hoy los ejecutivos antes de invertir en robots colaborativos?

Para la dirección de una empresa industrial, el debate sobre los robots colaborativos dejó de ser una cuestión de moda tecnológica. La pregunta importante es en qué procesos generan impacto real, con qué hoja de ruta y bajo qué modelo de integración.

El contexto argentino sigue imponiendo cautela debido a la presión impositiva, al acceso al capital, a la heterogeneidad tecnológica y a la baja madurez en parte del entramado PYME. Pero también hay señales concretas de oportunidad. Los sectores automotriz y alimenticio ya muestran tracción; la soldadura, el paletizado y el encajado aparecen como casos claros; y el retrofit abre una vía de adopción menos traumática para plantas que no pueden reinvertir desde cero.

La evidencia internacional refuerza la idea de que el movimiento va en una sola dirección. La IFR muestra un mercado global de robótica fabril sostenido por encima de las 500.000 instalaciones anuales, mientras las consultoras coinciden en que los cobots seguirán ganando espacio por su flexibilidad, seguridad y menor costo de implementación.

Para la industria argentina, entonces, la oportunidad está en usar los robots colaborativos donde faltan manos, sobran tareas repetitivas y la competitividad ya no admite procesos rígidos.

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