Aulas divididas ante la IA

CABA la incorpora y Noruega la restringe: el debate global por la IA en la escuela primaria



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CABA avanza con Gemini en primaria, mientras Noruega limita el acceso de chicos de 6 a 13 años para cuidar lectura, escritura y matemática.

Publicado el 19 de jun de 2026

Nicolás Della Vecchia

Jefe de redacción



ChatGPT Image 19 jun 2026, 01_07_54 p.m.

La Ciudad de Buenos Aires decidió sumar IA generativa a la escuela primaria con cuentas institucionales especiales para los alumnos, filtros de seguridad y capacitación docente. Mientras tanto, Noruega tomó una decisión opuesta y avanzó con una restricción casi total para chicos de 6 a 13 años.

La diferencia entre ambos modelos no está en la tecnología, sino en cuándo habilitarla, quién la supervisa y qué aprendizaje busca proteger cada gobierno.

En CABA, el planteo oficial es que la escuela debe enseñar a usar una herramienta que ya forma parte de la vida cotidiana de los chicos. En Noruega, el gobierno de Jonas Gahr Stoere prefirió frenar el acceso temprano para cuidar aprendizajes básicos como lectura, escritura y matemática. Esa tensión ya abrió un debate que cruza a ministerios, empresas tecnológicas, familias y docentes.

La Ciudad anunció al inicio del ciclo lectivo 2026 la integración de Google Gemini en escuelas públicas de Primaria. Ese año comenzaron las clases 251.338 alumnos de Primaria y 84.336 chicos de jardín y preescolar, con 40.000 docentes en el sistema. La herramienta se sumó a Google Workspace for Education y, según la información oficial citada por Infobae, el acceso se realiza con cuentas institucionales @alu.bue.ar, filtros reforzados para menores y el compromiso de que los datos de estudiantes no se usen para entrenar modelos públicos de IA.

La Ciudad anunció al inicio del ciclo lectivo 2026 la integración de Google Gemini en escuelas públicas de Primaria.

¿Cómo incorpora CABA la IA generativa en la escuela primaria?

El anuncio porteño habló de Primaria, pero la letra fina marcó un límite relevante. Ante consultas de La Nación, el Ministerio de Educación de CABA precisó que la incorporación es “IA cuidada, curada y guiada a partir de quinto grado para desarrollar el conocimiento y la comprensión del uso de la IA por parte de docentes y estudiantes”. No se trata, entonces, de abrir el asistente a cualquier edad ni de habilitar un uso libre desde primer grado.

El argumento central de la Ciudad es que la escuela debe transformar una tecnología de consumo informal en una experiencia de aprendizaje. La cartera educativa sostuvo que el objetivo no se limita a usar herramientas, ya que también busca que los alumnos entiendan cómo funciona la IA, cuáles son sus límites, qué riesgos presenta y cuándo conviene no utilizarla.

La decisión no llegó sola. En 2025, CABA aprobó una guía para un uso crítico de la inteligencia artificial en la escuela. El documento ofrece orientaciones para directivos y docentes, con recomendaciones sobre selección de herramientas, protección de datos y acompañamiento docente en ámbitos digitales.

La otra pieza es la formación. En febrero de 2026, la Ciudad abrió una nueva edición de Gemini Academy, una capacitación virtual y gratuita certificada por Google para docentes, facilitadores pedagógicos digitales y equipos de conducción. El programa propuso utilizar Gemini como apoyo para planificación, evaluación y diseño didáctico, alineado al marco curricular y al Plan Buenos Aires Aprende.

Ese año comenzaron las clases 251.338 alumnos de Primaria y 84.336 chicos de jardín y preescolar, con 40.000 docentes en el sistema.

¿Por qué Noruega restringe la IA para chicos de primaria?

Noruega tomó el camino contrario. Reuters informó que el país impondrá una restricción casi total al uso de herramientas de IA generativa en alumnos de primero a séptimo grado, es decir, chicos de 6 a 13 años. La medida regirá con el nuevo ciclo escolar noruego, previsto para fines de agosto.

Stoere resumió la prioridad con una frase directa. “The most important thing in school is that our children learn to read, write and do mathematics”. Para el gobierno noruego, el riesgo es que los alumnos salteen pasos centrales del aprendizaje si delegan demasiado temprano tareas de lectura, escritura, cálculo o razonamiento en un sistema automático.

La norma noruega no clausura toda relación entre adolescentes e IA. Los estudiantes de 14 a 16 años podrán usarla con cautela y bajo supervisión docente. Los de 17 a 19 años deberán aprender a utilizarla de forma adecuada, con vistas a estudios superiores y trabajo. La regla distingue por edad, madurez y necesidad pedagógica.

El giro se explica por antecedentes recientes. En enero de 2026, el Ministerio de Educación noruego informó que las herramientas de IA ya se usaban en cerca de tres de cada cuatro escuelas básicas y en más del 90% de las secundarias superiores. La ministra Kari Nessa Nordtun expresó especial preocupación por los más chicos y remarcó que en la primaria deben aprender lectura, escritura, cálculo, concentración, pensamiento crítico e ideas propias.

Noruega ya venía con una línea más restrictiva frente a pantallas y algoritmos. En 2024 prohibió celulares en escuelas y, en abril de 2026, anunció que planeaba presentar una ley para impedir el uso de redes sociales a menores de 16 años, con responsabilidad de verificación de edad para las tecnológicas.

En 2025, CABA aprobó una guía para un uso crítico de la inteligencia artificial en la escuela.

¿Qué dice el debate global sobre IA en educación primaria?

La discusión no es tecnología sí o tecnología no. El punto es cuándo, para qué, con qué resguardos y bajo qué autoridad pedagógica. CABA eligió una entrada institucional con Google, cuentas escolares, capacitación docente y guía propia. Noruega privilegió una barrera de edad para no alterar aprendizajes básicos en la infancia.

Argentina, además, ya tiene una política nacional que acompaña la incorporación de IA al sistema educativo. El programa PAIDEIA, impulsado por el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Educación, busca integrar el uso pedagógico de herramientas de IA en primaria y secundaria con una mirada centrada en la persona.

UNESCO plantea una tercera vía. Su guía sobre IA generativa en educación y investigación propone políticas públicas, protección de datos y desarrollo de capacidades con una visión centrada en las personas. Además, su marco de competencias para estudiantes plantea 12 competencias en cuatro dimensiones, entre ellas ética de la IA, técnicas y diseño de sistemas.

Google, por su parte, sostiene que Gemini for Education cuenta con protección de datos de nivel empresarial y que los datos no pasan por revisión humana ni se usan para entrenar modelos de IA. También informa que los menores de 18 años tienen una experiencia diferenciada, con más protecciones y recursos de alfabetización en IA.

El matiz aparece dentro del propio ecosistema de Google. Los usuarios de Google Workspace for Education designados como menores de 18 años no pueden usar Gemini en Classroom para crear o editar contenidos, recursos o tareas. La restricción muestra que incluso el proveedor tecnológico aplica límites por edad y función.

Para los sistemas educativos, la pregunta de fondo ya no es si la IA generativa entrará a la escuela, sino qué parte de la escuela deberá quedar protegida de respuestas automáticas. CABA confía en el aula como espacio de mediación. Noruega prefiere frenar en primaria y avanzar recién con adolescentes. Entre ambas decisiones se juega una discusión más amplia sobre infancia, datos, aprendizaje y poder tecnológico.


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