Las startups que desarrollan modelos del mundo captaron más de US$ 3.000 millones durante la primera mitad de 2026. Estos sistemas de inteligencia artificial buscan aprender cómo funciona un espacio, respetar sus reglas físicas y anticipar las consecuencias de una acción. La apuesta del capital de riesgo consiste en que el próximo gran modelo fundacional no describirá la realidad mediante palabras, sino que intentará recrearla.
La tecnología podría servir como base para entrenar robots, diseñar videojuegos, probar autos autónomos y desarrollar agentes digitales capaces de tomar decisiones. A diferencia de los modelos de lenguaje, que calculan qué palabra tiene mayor probabilidad de aparecer después de otra, los modelos del mundo intentan comprender relaciones entre objetos, movimientos y resultados.
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Por qué los inversores buscan una alternativa a los chatbots
Las diferencias entre los principales modelos de lenguaje comenzaron a reducirse. Varias compañías ofrecen prestaciones similares, mientras los precios de uso bajan y los márgenes por inferencia pierden atractivo. Ese escenario llevó a los fondos a revisar qué tecnologías pueden sostener una ventaja difícil de copiar.
Los inversores ahora priorizan sistemas con datos exclusivos, capacidad de simulación y posibles usos en industrias físicas. El objetivo ya no pasa por financiar otro asistente que responda preguntas. El interés se concentra en máquinas que puedan prever qué ocurrirá después de una decisión y utilizar ese aprendizaje fuera de una pantalla.
Yann LeCun y Fei-Fei Li lideran las mayores apuestas
Una de las principales operaciones tuvo como protagonista a AMI Labs, la empresa que Yann LeCun creó después de su salida de Meta. La compañía consiguió una ronda inicial de US$ 1.030 millones y alcanzó una valuación de US$ 3.500 millones antes de la inversión.
La cifra convirtió a la operación en la mayor ronda inicial registrada por una startup europea. AMI trabaja con sistemas que aprenden representaciones abstractas de la realidad. En lugar de producir cada imagen futura, el modelo intenta identificar los elementos relevantes de una escena y comprender las relaciones que existen entre ellos.
World Labs, fundada por Fei-Fei Li, recaudó otros US$ 1.000 millones en febrero de 2026. La operación llevó el capital total obtenido por la startup a US$ 1.230 millones y elevó su valuación posterior a la inversión a US$ 5.400 millones.

La compañía desarrolla inteligencia espacial y mundos tridimensionales que pueden conservar información sobre formas, distancias y posiciones. Su tecnología apunta a crear espacios digitales que una persona o un agente de IA pueda recorrer, modificar y utilizar para completar tareas.
Decart, Odyssey y General Intuition completan la carrera
La israelí Decart cerró una ronda de US$ 300 millones en mayo y alcanzó una valuación de US$ 4.000 millones. La empresa combina infraestructura informática con modelos interactivos que generan escenarios en tiempo real.
Entre sus desarrollos figura Oasis, un sistema que produce mundos digitales capaces de reaccionar ante las decisiones de un usuario. Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, participó como inversor individual junto con Michael Eisner, exdirector ejecutivo de Disney.
En junio, Odyssey captó US$ 310 millones en una Serie B que valuó a la compañía en US$ 1.450 millones. Sus fundadores cuentan con experiencia en vehículos autónomos. Oliver Cameron dirigió el área de producto en Cruise, mientras Jeff Hawke trabajó en Wayve.
La empresa busca crear simulaciones que permitan entrenar sistemas de IA antes de probarlos en calles, fábricas u otros espacios físicos. Un robot podría practicar una tarea millones de veces dentro de uno de estos mundos y reducir costos antes de ejecutarla en la realidad.
General Intuition también atrajo el interés de los fondos. La startup recaudó US$ 133,7 millones en su ronda semilla y luego inició conversaciones para obtener cerca de US$ 300 millones con una valuación superior a US$ 2.000 millones.
La compañía nació a partir de Medal, una plataforma que almacenó videos de videojuegos en primera persona. Ese archivo incluye las acciones de los jugadores y sus consecuencias, una combinación mucho más útil para entrenar IA que una grabación tradicional.
Qué son los modelos del mundo
Todavía no existe una definición única para esta categoría. Fei-Fei Li propuso dividir estos sistemas en renderizadores, simuladores y planificadores.
Los renderizadores producen imágenes destinadas al ojo humano. Pueden crear escenas atractivas, aunque no siempre comprenden la estructura tridimensional del espacio. Los simuladores representan estados que respetan la geometría y ciertas leyes físicas. Los planificadores utilizan esa representación para elegir una acción.
Gran parte de los productos que hoy reciben la etiqueta de modelos del mundo pertenecen al primer grupo. El desafío consiste en pasar de una demostración visual a una simulación que conserve objetos, distancias y reglas durante períodos prolongados.
Las tres batallas que definirán el negocio
La primera competencia gira alrededor de la consistencia temporal. Genie 3, de Google DeepMind, genera mundos navegables a 24 cuadros por segundo, aunque mantiene la coherencia durante pocos minutos. Su memoria sobre los cambios realizados dentro de una escena dura cerca de un minuto.

La segunda batalla se relaciona con la representación. World Labs combina estructuras tridimensionales con motores de física. AMI utiliza una arquitectura que aprende elementos abstractos dentro de un espacio matemático comprimido. Ambas empresas buscan evitar que el sistema olvide un objeto, cambie una habitación o altere una regla física sin motivo.
La tercera disputa se concentra en los datos. Los videos comunes muestran qué ocurrió, pero no siempre registran qué acción provocó el resultado. Los archivos de videojuegos, robots y vehículos incluyen esa relación entre decisión y consecuencia.
Ese tipo de información constituye una ventaja que no puede obtenerse únicamente mediante mayor capacidad de cómputo. Según distintos reportes, OpenAI ofreció US$ 500 millones por el archivo de Medal antes de la separación de General Intuition.
Nvidia y Amazon también disputan el control de la infraestructura
Nvidia aparece como inversor en World Labs, AMI, Decart y Odyssey. La compañía comprometió más de US$ 40.000 millones en operaciones de capital vinculadas con IA durante 2026.
Su estrategia combina inversión y acuerdos comerciales de largo plazo. Las startups reciben capital y acceso a GPU, mientras Nvidia asegura futuros clientes para sus procesadores.
Amazon aplica una lógica parecida mediante AWS y sus chips Trainium. Odyssey y Decart firmaron contratos con la empresa para utilizar su infraestructura. La capacidad informática pasó a formar parte central de las negociaciones financieras.
Las valuaciones todavía superan ampliamente los ingresos informados y los productos disponibles. La prueba decisiva llegará cuando un robot o un agente entrenado dentro de un mundo digital pueda completar la misma tarea en un espacio físico.
Los fondos ya colocaron más de US$ 3.000 millones sobre esa posibilidad. Las startups ahora deberán demostrar que sus simulaciones sirven para entrenar máquinas y no únicamente para producir imágenes que sorprendan a un espectador.








