Detectar un tumor antes de que avance puede cambiar por completo el pronóstico de un paciente. Sin embargo, en la Argentina, cerca de la mitad de los casos de cáncer se detectan en etapas tardías. Dentro de ese grupo, el 80% de las personas muere antes de cumplir cinco años desde el diagnóstico.
Frente a ese problema, las científicas Marina Simian y Adriana de Siervi transformaron más de dos décadas de investigación en una empresa biotecnológica. Ambas desarrollaron un análisis de sangre que busca detectar los principales tipos de cáncer en estadios tempranos y que tendrá un precio minorista estimado de US$ 70.
La compañía se llama Oncoliq y nació en 2021, después de varios años de trabajo científico en laboratorios vinculados con el CONICET y el Instituto de Biología y Medicina Experimental, conocido como IBYME. Su primer producto estará orientado al cáncer de mama, aunque el proyecto también contempla una prueba para el cáncer de pulmón y, a largo plazo, un test capaz de controlar distintos órganos con una sola extracción.

El objetivo comercial consiste en llevar el diagnóstico temprano a regiones donde el acceso a mamografías, tomografías y otros estudios de imagen es limitado. La empresa puso el foco inicial en América Latina, con la Argentina como primer mercado y México como uno de sus próximos destinos.
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El paso de la investigación científica a una empresa biotecnológica
Simian se recibió de bióloga, completó un doctorado en Estados Unidos y regresó a la Argentina para dedicarse a la investigación del cáncer. En 2006 comenzó a dirigir su propio grupo dentro del CONICET, donde trabajó con becarios, subsidios públicos y proyectos vinculados al cáncer de mama.
De Siervi desarrolló una carrera paralela y encabezó su laboratorio en el IBYME. Ambas trabajaban desde 2014 en una investigación que luego se convirtió en la base tecnológica de Oncoliq.
La pandemia abrió un período de revisión profesional. En febrero de 2021, las científicas decidieron explorar la posibilidad de convertir el conocimiento acumulado en un producto comercial. Durante los primeros seis meses estudiaron el funcionamiento de las startups, los procesos de inversión y las reglas del venture capital.
Ese cambio exigió incorporar una lógica distinta de la que predomina en la investigación académica. En el laboratorio, los proyectos pueden extenderse durante años y los resultados suelen medirse mediante publicaciones científicas. En una empresa, los plazos son más cortos, los recursos dependen de los inversores y cada desarrollo debe responder a una necesidad concreta del mercado.

La primera inversión llegó en 2022. Más tarde, Simian dejó su cargo en el CONICET para dedicarse por completo a la compañía. El proyecto pasó de la experimentación científica a la construcción de una plataforma automatizada, con robots que procesan las muestras y reducen la intervención humana.
Cómo funciona el análisis de sangre de Oncoliq
La tecnología analiza microARN, pequeñas moléculas presentes en las células que participan en la regulación de distintas funciones del organismo. Estas moléculas también circulan por la sangre y sus patrones pueden cambiar cuando un órgano desarrolla un tumor.
El test identifica esas variaciones y procesa la información mediante algoritmos de machine learning. El resultado indica si la muestra presenta o no señales compatibles con la existencia de cáncer.
La prueba no reemplaza un diagnóstico médico ni determina por sí sola la presencia definitiva de un tumor. Su función consiste en detectar señales tempranas para que el paciente acceda a estudios complementarios antes de que la enfermedad avance.
Una versión previa del producto alcanzó una sensibilidad del 82% y una especificidad del 83%. La sensibilidad refleja la capacidad para identificar correctamente a quienes presentan la enfermedad, mientras que la especificidad mide la precisión para descartar a quienes no la tienen. La empresa trabaja en una nueva versión que, según sus datos preliminares, mejorará ambos indicadores.
El primer lanzamiento será Oncoliq Mama, una prueba que complementará la mamografía. En la Argentina se registran alrededor de 22.000 nuevos casos de cáncer de mama al año, según datos del Instituto Nacional del Cáncer. Se trata del tumor más frecuente entre las mujeres del país.

La compañía apunta a pacientes que viven lejos de los centros urbanos y no cuentan con acceso cercano a estudios de imagen. Una muestra de sangre podría tomarse en un laboratorio local y luego trasladarse al centro de procesamiento de la empresa.
El segundo producto estará dirigido al cáncer de pulmón. La meta posterior consiste en reunir varios tipos de tumores dentro de una misma prueba, para incorporar el control oncológico periódico a los chequeos médicos habituales.
Un mercado de miles de millones de dólares
Oncoliq instaló un laboratorio en la ciudad de Buenos Aires, donde aguarda la habilitación del Ministerio de Salud. La plataforma puede procesar hasta 60 muestras al día y entregar los resultados en un plazo de 24 horas. El modelo comercial contempla acuerdos con obras sociales, gobiernos, clínicas y laboratorios, además de la venta directa a consumidores.
La empresa ya factura soluciones para el HPV y el cáncer colorrectal desarrolladas con tecnología de terceros. También participa en un programa de tamizaje de HPV en Chubut. A la vez, prepara una ronda puente por US$ 1,5 millones, después de captar US$ 4,2 millones, con la mira puesta en una futura Serie A.








