Innovación bancaria

El nuevo peso digital que impulsan dos grupos bancarios y podría cambiar cómo cobran las empresas



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El peso digital permitiría automatizar pagos durante las 24 horas, integrar operaciones en blockchain y reducir retenciones inmediatas, aunque su adopción dependerá del tratamiento que ARCA y las provincias definan para el impuesto al cheque e Ingresos Brutos.

Publicado el 3 de ago de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



Peso digital vinculado al peso argentino para integrar pagos empresariales dentro de redes blockchain
La viabilidad del nuevo instrumento dependerá del tratamiento que reciban el impuesto al cheque e Ingresos Brutos. (Foto: creada con IA)

Los grupos bancarios BIND y Petersen avanzan con proyectos de pesos digitales que podrían modificar la forma en que las empresas cobran, pagan y administran su tesorería. La propuesta permitiría operar las 24 horas, automatizar transferencias y programar pagos bajo condiciones definidas en redes blockchain.

Estos criptopesos funcionarían como stablecoins vinculadas al peso argentino. A diferencia del dinero depositado en una cuenta bancaria o una billetera virtual, podrían circular dentro de una blockchain y conectarse con contratos inteligentes. Una empresa podría organizar cobros automáticos, pagos a proveedores y garantías sin depender de los horarios bancarios.

El futuro de estos instrumentos estará atado al tratamiento del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios y de Ingresos Brutos. La forma en que el Gobierno, ARCA y las provincias regulen esos tributos determinará el costo final para las compañías.

El circuito cerrado que podría favorecer a las empresas

La compra de criptopesos con fondos provenientes de una cuenta bancaria quedaría alcanzada por el impuesto al débito. Cuando la empresa venda esos activos y transfiera el dinero a una cuenta bancaria, también podría aplicarse el impuesto al crédito.

La operatoria sería distinta cuando los cobros y pagos permanezcan dentro de un circuito cripto. Las billeteras de activos virtuales no tienen actualmente la obligación de retener el impuesto al cheque en cada movimiento. De este modo, una compañía podría cobrar en criptopesos y utilizar esos fondos para pagar a proveedores sin incurrir en un descuento automático.

El impuesto, sin embargo, podría seguir siendo una obligación a cargo de la empresa. Además, ARCA podría interpretar que esas billeteras forman parte de un sistema organizado de pagos que reemplaza el uso de una cuenta bancaria. En ese escenario, los movimientos quedarían sujetos al tributo y los operadores podrían incorporarse a un régimen de retención similar al que rige para billeteras virtuales como Mercado Pago.

El Gobierno incluyó las cuentas de los proveedores de servicios de activos virtuales registrados ante la Comisión Nacional de Valores dentro de las exenciones del impuesto al cheque. El beneficio directo corresponde al intermediario, no a la empresa que utiliza el token. Esa reducción de costos podría trasladarse a las comisiones cobradas a los clientes.

En Ingresos Brutos aparece otra diferencia. Las billeteras cripto no están alcanzadas por los sistemas provinciales de recaudación SIRCREB y SIRCUPA, siempre que el proveedor no opere también como banco ni como proveedor de cuentas de pago. Por ese motivo, los criptopesos recibidos por una compañía no sufrirían una percepción automática.

La obligación impositiva puede mantenerse y quedar sujeta a la autodeterminación de cada contribuyente. El resultado también dependerá de las normas y alícuotas de cada provincia. Una estructura que reduzca retenciones podría generar una carga mayor en determinadas jurisdicciones, por lo que el diseño deberá contemplar el lugar donde opera cada empresa.

Pagos programables y activos dentro de la blockchain

Los proyectos de BIND Petersen apuntan a usos empresariales, como la tesorería programable, los pagos condicionales y la utilización de activos como garantía. No fueron diseñados para captar ahorro ni para ofrecer rendimientos por la tenencia del token.

Esa diferencia resulta relevante para la CNV. Un criptopeso que promete una rentabilidad asociada a su tenencia puede considerarse un contrato de inversión y quedar sujeto al régimen de oferta pública. Un token destinado exclusivamente a pagos mantiene un uso transaccional vinculado al peso.

El tratamiento cambia si una empresa coloca esos activos en préstamos cripto, cuentas remuneradas o protocolos de finanzas descentralizadas. En esos casos, los fondos se transfieren a otro instrumento, con riesgo de contraparte y reglas jurídicas distintas.

Los rendimientos quedan alcanzados por el Impuesto a las Ganancias y no necesariamente reciben las mismas exenciones que los intereses de cajas de ahorro o de plazos fijos. En algunas provincias, los intereses bancarios están exentos de Ingresos Brutos, mientras que el rendimiento de un token no goza de ese beneficio.

Los activos virtuales tampoco tienen el mismo tratamiento que la moneda nacional o las divisas depositadas en entidades financieras frente a Ganancias y Bienes Personales. Esa diferencia reduce su atractivo como instrumento de ahorro, aunque los proyectos bancarios analizados se orientan a operaciones empresariales y no a la acumulación de fondos.


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