Robots con oficio

Cómo es por dentro la fábrica donde los robots aprenden a trabajar antes de reemplazarte



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Apptronik acelera el salto de los humanoides al mercado con Robot Park, un predio de 8.361 metros cuadrados que convierte cada prueba en información clave para que Apollo 3 llegue a plantas y centros logísticos como producto comercial.

Publicado el 6 de jul de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



Robot humanoide de Robot Park manipula bandejas en un depósito con estanterías llenas de cajas.
Robot Park recrea tareas de logística para que los humanoides de Apptronik acumulen datos operativos antes de llegar a clientes industriales. (Foto: Apptronik)

En Austin, Texas, una instalación de 8.361 metros cuadrados funciona como un campo de prueba industrial para una nueva generación de robots humanoides. Ahí, Apptronik entrena a sus máquinas para que aprendan tareas reales antes de llegar a las operaciones comerciales, donde el margen de error se mide en términos de productividad, seguridad y dinero.

El lugar se llama Robot Park y su objetivo central es generar datos. Cada movimiento de Apollo 2, la versión actual del robot de Apptronik, sirve para entrenar modelos de IA física que luego deberán convertir a Apollo 3 en una máquina lista para trabajar a escala.

La fábrica de datos detrás de los robots

Robot Park nació como la mitad menos visible del negocio robótico. Apptronik ya cuenta con una estructura dedicada a la fabricación de robots. Esta nueva instalación cumple otra función. Captura información del mundo real para que los sistemas aprendan cómo moverse, tomar objetos, corregir errores y sostener tareas repetidas durante una jornada laboral.

Welcome to Robot Park, where Apptronik is building the future with Apollo 2
(Fuente: Apptronik)

Las flotas de Apollo 2 funcionan en escenarios que replican las operaciones de los clientes. Hay robots bípedos y versiones con ruedas que realizan tareas en las líneas de producción. Algunas acciones se realizan de forma autónoma y otras mediante teleoperación, un sistema que permite guiar al robot para que registre datos útiles en situaciones que todavía no puede resolver por completo.

Ese aprendizaje resulta fundamental porque la robótica humanoide todavía atraviesa una etapa marcada por los prototipos. La industria mostró robots que doblan ropa, ordenan piezas o sirven bebidas, pero la brecha entre un video atractivo y una máquina rentable en una empresa sigue siendo grande.

Qué aprende Apollo 2 antes de que llegue Apollo 3

Apollo 2 funciona como una plataforma de aprendizaje a gran escala. Su tarea principal dentro de Robot Park es acumular experiencia operativa. Cada rutina genera datos que ayudan a entrenar modelos capaces de reconocer espacios, manipular objetos y responder ante situaciones variables.

La compañía ya trabaja en Apollo 3, la versión que pretende convertir esa experiencia en un producto comercial. El salto apuntará al costo unitario, a la seguridad, a la escala de producción, a sensores más precisos y a manos mejor preparadas para tareas útiles.

Primer plano de un robot humanoide de Apptronik asociado a Robot Park, con sensores visibles en la cabeza y el torso.
Robot Park usa robots Apollo para reunir datos de operación real y preparar sistemas humanoides para tareas industriales. (Foto: Apptronik)

El robot humanoide de Apptronik mide cerca de 1,73 metros y pesa alrededor de 73 kilos. Fue pensado para operar en entornos diseñados para personas, lo que explica el interés de la industria. Si una máquina puede utilizar pasillos, estantes, carritos y estaciones de trabajo ya existentes, las empresas reducen los cambios de infraestructura y aceleran la adopción.

Por qué algunos robots tendrán ruedas

Apptronik desarrolló una versión bípeda y otra con ruedas, una decisión práctica para clientes industriales que priorizan la estabilidad, la autonomía de la batería y la previsibilidad.

Las piernas abren más posibilidades en espacios pensados para humanos, pero consumen más energía y elevan el riesgo de caídas. Las ruedas ofrecen una base estable, permiten ubicar una batería de mayor tamaño en la parte inferior y facilitan el cumplimiento de las normas de seguridad vigentes para robots móviles industriales.

En plantas y centros logísticos, la confiabilidad suele pesar más que la ambición técnica. Los bípedos, en cambio, podrían ganar terreno cuando maduren los sistemas de equilibrio, de percepción segura y de respuesta ante imprevistos.

Robot humanoide Apollo de Apptronik en Robot Park, entre cajas de cartón dentro de un área de pruebas logísticas.
Robot Park replica tareas de depósito para medir precisión, seguridad y desempeño de los robots Apollo antes de su despliegue comercial. (Foto: Apptronik)

El rol de Google DeepMind

La información generada en Robot Park alimenta una alianza de alto impacto. Apptronik trabaja con Google DeepMind, que desarrolla modelos fundacionales de robótica bajo el paraguas de Gemini Robotics. La relación lleva casi dos años e incluye inversión y colaboración técnica.

Si los datos de Apptronik mejoran modelos que luego podrían usarse en otros robots, la ventaja competitiva no dependerá solo del software. Por eso, la compañía apuesta por una integración profunda entre los datos propios, el diseño de hardware y el conocimiento operativo.

Apptronik también extendió flujos similares de recopilación de datos a otros espacios de trabajo, junto con socios y clientes. Entre ellos figuran Mercedes-Benz, GXO y centros de investigación avanzada. Esa red le permite entrenar robots para tareas menos controladas que las de un laboratorio tradicional.

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