Los inversores apostaron US$ 24.600 millones en contra de SpaceX. Ahora esperan el ingreso de hasta 911,5 millones de acciones al mercado. Esa oferta puede aumentar la presión sobre una cotización que ya cayó un 43% respecto de su máximo.
El jueves 6 de agosto termina la restricción de venta para empleados e inversores iniciales. A partir de ese momento, podrán desprenderse de sus participaciones y aumentará la cantidad de acciones disponibles para la negociación pública. La operación no implica una emisión, ya que SpaceX no emitirá nuevas acciones. El cambio solo amplía la cantidad que sus propietarios actuales pueden vender.
La salida a bolsa dejó cerca de 639 millones de acciones en manos del público. En cambio, el paquete que quedará liberado equivale al 140% de ese volumen. Por lo tanto, la oferta negociable podría alcanzar las 1.550 millones de acciones.
Ese salto modificará el mercado de la compañía. SpaceX debutó con menos del 5% de su capital disponible. En consecuencia, la falta de acciones impulsó la competencia entre los compradores y mantuvo una prima elevada.

El precio de la oferta pública inicial fue de US$ 135 por acción. Luego, la cotización alcanzó un cierre máximo de US$ 201,80. Sin embargo, el martes 4 de agosto terminó en US$ 114,53. Así, la acción perdió cerca del 15% respecto del precio de debut. El mercado anticipó parte del aumento de la oferta y el desbloqueo mostrará si esa caída alcanzó para atraer a nuevos compradores.
Índice de temas
Los vendedores pueden cambiar el mercado
Los empleados recibieron acciones como parte de su remuneración durante años. Por eso, muchos destinan una parte importante de su patrimonio a SpaceX. La liberación les permitirá vender y diversificar sus inversiones. En ese contexto, una venta puede responder a la compra de una vivienda, al pago de deudas o a una decisión personal de ahorro. El mercado absorberá esas acciones sin importar el motivo.
Los fondos de capital de riesgo también podrán vender. Estos vehículos operan con plazos definidos y deben devolver el dinero a sus inversores. De ese modo, la salida a bolsa les dio una vía para recuperar capital.
Además, algunos accionistas iniciales compraron a precios muy inferiores a los actuales. Esos inversores todavía conservan ganancias con la acción por debajo de US$ 135. Esa diferencia amplía el margen de venta. El mercado tampoco necesita recibir las 911,5 millones de acciones para registrar un impacto. Un porcentaje pequeño puede superar el volumen habitual de operaciones. Por lo tanto, esa oferta puede llevar el precio a nuevos mínimos.
El dato principal aparecerá en el volumen negociado. Una rueda con muchas operaciones confirmará las ventas de empleados y fondos. Por el contrario, un volumen bajo indicará una menor disposición a desprenderse de las acciones.

A su vez, la demanda institucional tendrá peso. Los grandes fondos pueden aprovechar la caída para entrar en SpaceX. Sus compras pueden absorber parte de la nueva oferta. En ese escenario, el precio de US$ 135 servirá como referencia. Una recuperación por encima de ese nivel indicará una capacidad de absorción. Una cotización inferior mantendrá la presión sobre los accionistas que compraron en el debut.
La apuesta bajista por SpaceX puede acelerar los movimientos
Los vendedores en corto aumentaron su exposición en las últimas semanas. Según S3 Partners, tenían 219,3 millones de acciones vendidas en corto al 29 de julio. Ese volumen representó cerca del 34% de las acciones en circulación. La cifra llegó a US$ 24.600 millones y superó el valor de las apuestas bajistas contra Tesla. El crecimiento ocurrió en poco más de un mes.
Las posiciones cortas rondaban los 40 millones de acciones el 23 de junio. Después, se multiplicaron por cinco. Los inversores apostaron por una caída al final de las restricciones. Una mayor oferta puede facilitar el cierre de esas operaciones. Los vendedores en corto necesitan recomprar acciones y el desbloqueo les dará más liquidez para hacerlo.
En cambio, una oferta inferior a lo esperado puede provocar el efecto contrario. La falta de vendedores obligaría a los bajistas a competir por las acciones. Como resultado, sus recompras impulsarían la cotización.
La actividad de la empresa también incide en la valuación. SpaceX cuenta con activos difíciles de replicar y una participación relevante en el mercado de lanzamientos. Además, Starlink ofrece una red satelital a escala global. Esas ventajas respaldan las expectativas a largo plazo. Al mismo tiempo, el precio bursátil depende de la cantidad de acciones disponibles y de las decisiones de sus propietarios.
El proceso continuará durante los próximos meses. SpaceX estableció un calendario escalonado para liberar participaciones. Así, hasta el 40% de la empresa podría quedar habilitado para la negociación el 8 de diciembre. Finalmente, el 60% restante mantendrá restricciones hasta mediados de 2027. Ese grupo incluye la participación de Elon Musk.








