La era del trabajo opcional

Elon Musk reveló cuándo el empleo podría dejar de ser obligatorio



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El magnate proyectó una economía dominada por inteligencia artificial y robots, con ingresos garantizados y tareas humanas reducidas a una elección personal, aunque sin explicar cómo se financiaría ese esquema.

Publicado el 28 de jul de 2026

Franco Della Vecchia

Secretario de Redacción



Elon Musk anticipa una economía en la que la inteligencia artificial y los robots podrían convertir el trabajo en una elección.
Elon Musk sostuvo que el empleo dejaría de ser una necesidad cuando los sistemas autónomos produzcan bienes y servicios en una escala suficiente para garantizar ingresos a la población. (Foto: Trevor Cokley vía Wikimedia Commons)

El trabajo podría dejar de ser una obligación cuando la inteligencia artificial y los robots sean capaces de realizar la mayor parte de las tareas físicas y digitales. Esa fue la condición que planteó Elon Musk durante una entrevista con The Economist, en la que describió una economía con niveles de producción tan altos que las personas ya no necesitarían un salario para cubrir sus gastos.

El fundador de Tesla, SpaceX y xAI no fijó un año concreto para ese cambio. Su pronóstico depende del avance de los sistemas autónomos y de la capacidad de las máquinas para asumir funciones humanas a gran escala. En ese escenario, el empleo perdería su lugar central y se transformaría en una elección vinculada a la vocación, el interés personal o la participación social.

Una economía de robots y “abundancia asombrosa”

La base de la predicción de Musk es una “abundancia asombrosa”. El empresario considera que la automatización permitirá fabricar más productos y prestar más servicios a costos cada vez menores. Las máquinas podrían operar durante jornadas extensas, repetir tareas con precisión y aumentar la capacidad productiva sin requerir una incorporación equivalente de personal.

Elon Musk on AI: humans will no longer be in control in ten years | The Economist

Ese cambio superaría la etapa actual, en la que la tecnología funciona como una herramienta para elevar la productividad. En la economía que imaginó Musk, los sistemas de IA asumirían una parte considerable del trabajo intelectual, mientras que los robots cubrirían numerosas tareas físicas. Las empresas necesitarían menos empleados para mantener o ampliar sus operaciones.

La transformación tendría un impacto directo en la relación entre el trabajo y los ingresos. Durante siglos, la mayoría de las personas obtuvo los recursos para vivir mediante un empleo. Musk cree que ese vínculo podría romperse si las compañías generan riqueza con una participación humana limitada.

Para responder a ese desafío, Musk propuso un “ingreso universalmente alto”, una alternativa más ambiciosa que el ingreso básico universal. La transferencia no se limitaría a cubrir la alimentación, la vivienda y los servicios esenciales. Su objetivo sería permitir que las personas accedieran a una parte de la riqueza generada por los sistemas autónomos.

Impuestos, cheques y una nueva distribución de la riqueza

El esquema requeriría una participación activa de los gobiernos. De acuerdo con Musk, las autoridades deberían “entregar cheques a la gente”. El mecanismo permitiría sostener el consumo incluso si millones de personas dejan de percibir un salario tradicional.

Sin esa redistribución, una economía automatizada podría enfrentarse a una contradicción. Las empresas contarían con capacidad para producir enormes cantidades de bienes, pero no encontrarían suficientes compradores si gran parte de la población pierde sus ingresos. Las transferencias buscarían evitar esa caída de la demanda y mantener en marcha el circuito económico.

Elon Musk plantea que la abundancia creada por la IA podría romper el vínculo histórico entre salario, ingresos y empleo.
La visión de Elon Musk incluye un “ingreso universalmente alto” financiado mediante impuestos, aunque todavía deja dudas sobre su costo y su forma de distribución. (Foto: La Real Sociedad vía Wikimedia Commons)

El empresario también afirmó que aceptaría pagar “billones en impuestos” si esa recaudación resultara necesaria para financiar el nuevo sistema. La declaración apunta a las grandes fortunas y a las compañías que controlarían los modelos de inteligencia artificial, los centros de datos y los robots. Si la producción se concentra en pocas empresas, los Estados tendrían que captar una parte de esa riqueza para redistribuirla.

Musk también advirtió que la deflación podría representar un riesgo mayor que la inflación. Una reducción permanente de los costos empujaría los precios hacia abajo. Esa baja beneficiaría a los consumidores en una primera etapa, aunque también podría recortar los ingresos de las empresas y limitar las nuevas inversiones. La entrega de dinero serviría para sostener la demanda frente a una capacidad productiva muy superior a la actual.

La propuesta todavía deja preguntas sin respuesta. Musk no explicó cómo se financiaría el ingreso universal, qué monto recibiría cada persona ni qué instituciones controlarían su distribución. Tampoco precisó si la infraestructura tecnológica seguiría en manos privadas o si los gobiernos tendrían participación en los sistemas que generarían esa riqueza.

Su predicción tampoco implica que todo tipo de empleo vaya a desaparecer. Algunas personas podrían continuar con sus tareas por interés, reconocimiento, disciplina o por deseo de crear. La diferencia radicaría en que trabajar ya no sería una condición indispensable para obtener comida, vivienda o acceso a servicios.


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